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“Mira, esos son los policías que violan a las mujeres musulmanas”

Un mes después del mayor ataque islamista en Kenia, nos asomamos a un hotel a pocos kilómetros de la frontera con Somalia

—Fotografías de María Ferreira

A pocos kilómetros de la frontera con Somalia, dentro del territorio de Kenia, hay un hotel que es un oasis en medio del desierto. Fuera están los campos de refugiados, los contrabandistas, el hambre, la falta de agua, la policía corrupta, los muertos. Dentro se encuentran la abundancia y algunos de los canallas que mueven el cotarro. Todos tienen pasaporte keniano, son de ascendencia somalí y no tienen ningún problema en admitir quiénes son y qué hacen. 

Hace un mes del atentado terrorista de Garissa, al Noroeste de Kenia, donde 152 estudiantes fueron asesinados por Al Shabab, milicia terrorista cuyos orígenes se encuentran en Somalia. El gobierno ha incrementado notablemente la seguridad en la zona con el envío de miles de policías a la zona, el rígido toque de queda y el cierre de instituciones sensibles. Sin embargo, los traficantes siguen llegando a Garissa y a Dadaab con la misma facilidad con la que la que llegaban antes del ataque. Los hoteles siguen llenos de hombres de negocios que pagan en metálico a los policías para que les permitan seguir haciendo su trabajo.

"Al Shabab no es sólo el tipo que aprieta el gatillo", me cuenta Abderahman Fedy, huésped del hotel. "Al Shabab es el tipo que te vende la fruta afuera, son los críos que piden agua en las cunetas de las carreteras e informan de quién va y quién viene. Son las mujeres que alimentan a sus maridos." Que Al Shabab forma parte de la vida de la zona no es una sorpresa para nadie, no hay que investigar muy a fondo para encontrar a alguien que por un módico precio vende a su colega, o a su vecino, o al imán de la mezquita. "¿Sabes lo que también es terrorismo?", añade. "Terrorismo eres tú. Tú en este hotel bebiendo de un vaso de agua que te sirve Al Shabab con amor."

Fuera, en la calle, los ciudadanos se quejan del toque de queda. Son las 18:30 de la noche y la policía ha bloqueado el puente de entrada y salida de la ciudad. Uno de ellos golpea a una mujer mientras  sus compañeros acorralan contra una pared a unos cuantos hombres que no han podido salir antes del trabajo y cuyas casas se encuentran al otro lado del puente. Los policías son kenianos. "El maltrato a los musulmanes en esta zona por parte de la policía de Kenia es constante, aquí mandan a los peores polis, es un castigo para ellos estar aquí", me explica Faisal, un médico de Garissa. " Son esos policías los que violan a mujeres musulmanas. Soy médico, lo he visto. Pero ellas no pueden denunciar, ¿a quién?"

¿Sabes lo que también es terrorismo? Terrorismo eres tú, tú en este hotel bebiendo de un vso de agua que te sirve Al Shabab con amor

"Ser somalí en Kenia, incluso en Garissa donde todos lo son, es muy difícil. Los policías siempre van a asociarte con el terrorismo simplemente por acudir a la mezquita, y en cuanto a Al Shabab, si estás en su contra, si tratas de oponerte a ellos, irán a por ti", me cuenta Mokhtar, periodista somalí que tuvo que abandonar Kenia huyendo del terrorismo. "Me fui porque trabajaba para un medio somalí que me pagaba unos 150 euros al mes. Después de recibir dos o tres amenazas por parte de Al Shabab, me di cuenta de que mi vida no valía nada, así que huí de Kenia y dejé mi trabajo."

Yussuf, otro de los hombres de negocios que se aloja en el hotel, lo tiene claro: "Aquí terroristas o todos o ninguno, que mucho se habla de los muertos de Kenia, pero nadie habla del número de muertos que las Fuerzas de Defensa Kenianas están dejando en nuestra tierra. Y están matando a pastores. Están matando a ancianos y a niños que viven en los poblados. Ha corrido más sangre en Somalia que en Kenia. ¿Eso en qué periódico aparece?"

"Los políticos no son estúpidos. Saben que las medidas que están tomando sólo sirven para mostrarle a la población que se están tomando medidas. La policía son quienes le ponen la mesa a Al Shabab. Quienes les preparan la cama", afirma uno de los dueños del hotel en el que me encuentro. "Están arrestando a unos cuantos terroristas como estrategia, al gobierno de Kenia no le interesa acabar con Al Shabab, están jugando el papel de víctima muy bien jugado, si eso se les acaba, se les acaba la excusa para estar en Somalia, entre otras muchas pérdidas políticas y económicas."

Mientras tanto, en Garissa, los hombres y mujeres que han sido arrestados por no conseguir llegar a sus casas antes de tiempo, pasarán la noche como criminales. Y los criminales, como siempre, ajenos al daño y con la mano en el bolsillo.

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