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Guerras, pateras y chiringuitos al sol: así es el Mediterráneo más allá de nuestra costa

Al otro lado del mar hay realidades muy distintas

Desde nuestro lado del Mediterráneo, es difícil imaginar que en la costa de enfrente se produzcan algunos de los conflictos armados más importantes de la actualidad. Pero este mar es mucho más de lo que imaginamos.

Así lo quiso mostrar el fotógrafo Mattia Insolera, que viajó por todo el Mediterráneo fotografiando a las personas que viven y trabajan en él. Ahora Insolera acaba de terminar de financiar el libro 6th Continent, un relato alternativo del Mare Nostrum.

Gracias al fotógrafo, viajamos más allá de nuestra costa para adentrarnos en un mar muy diferente al que conocemos.

La inmensidad azul a menudo nos oculta que al otro lado existen sociedades con maneras de vivir totalmente distintas a las nuestras. Si las queremos conocer, tendremos que salir a buscarlas y atravesar la frontera cultural que hemos levantado en el Mediterráneo. 

Las fotografías de Insolera se fijan, sobre todo, en esa parte de nuestro mar a la que menos atención prestamos. Por ejemplo, en la siguiente foto un rebelde armado patrulla la calle durante la Guerra de Libia (2011). Y sí, él también es parte de la cultura mediterránea.

Desde esa misma costa de Libia partió, dos años después, un barco hacia Lampedusa. Se hundió antes de llegar, y más de 360 personas murieron ahogadas.

Todos los días, alguien deja de conformarse con la peor parte del Mediterráneo e intenta atravesar la frontera entre el norte y el sur. Todos los días, el mar se traga la vida de algún migrante que, buscando un futuro mejor, se queda sin futuro alguno.

Cuando los migrantes sobreviven al mar, abandonan a sus barcos moribundos, como los que descansan en el cementerio de barcos de Lampedusa que Insolera capturó.

Desde la costa más agradable, nos gusta reivindicar el Mediterráneo: la dieta sana, el buen clima y el placer de una birra fresca al sol. Sin embargo, de manera sistemática olvidamos el resto de imágenes que también forman parte de la cultura mediterránea. Al parecer, estamos reivindicando nuestra costa y nada más.

La civilización occidental nació gracias al comercio marítimo, desde el Antiguo Egipto hasta el Mare Nostrum romano, pasando por la Antigua Grecia. La explicación de lo que hoy somos no está en la costa, sino en el mar. ¿Cómo podemos reivindicar nuestra cultura si hemos olvidado cómo nació?

Quizá debamos seguir el ejemplo de este fotógrafo e ir más allá de las olas suaves que nos mojan los pies. Quizá, cuando lleguemos a otro puerto, entenderemos la esencia del mar.

Tras construir nuestra cultura en el Mediterráneo, construimos una barrera contra el intercambio cultural

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