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Así es el rockstar más grande de la industria de los videojuegos

Markus Persson creó Minecraft y acaba de entrar en la lista Forbes de hombres más ricos del mundo

Todo empezó como un hobby. Algo a lo que el joven sueco Markus "Notch" Persson se dedicaba en su tiempo libre, después de su jornada laboral. Él siempre había tenido la ambición de crear un juego divertido, y hacerlo por él mismo. Era otro diseñador indie con un sueño. Nadie sabía aún que aquel hombre crearía Minecraft.

Corría 2009 y era imposible presagiar lo que hoy confirma la revista Forbes: en 2015 "Notch" es uno de los hombres más ricos del mundo.

Y nosotros todavía nos estamos preguntando cómo se puede hacer una fortuna de 1.180 millones de euros creando un juego en el que hombrecitos cabezones rompen piedras a golpes.

Seguramente, muchas veces él también se haga la misma pregunta.

El fenómeno indie de la década

Los primeros pasos de Minecraft fueron tan humildes como los de cualquier otro juego independiente. Primero se lanzó en modo beta y estuvo dando tumbos por los canales indie habituales. Generó bastante ruido y su popularidad creció rápido.

Se hizo lo suficientemente grande para que "Notch" dejara su trabajo en King Entertainment (los creadores de Candy Crush) y fundara Mojang, su propia compañía, en 2010. Con ella sacó el juego al mercado al año siguiente.

De pronto Minecraft se convirtió en un fenómeno sin precedentes. Sin demasiada promoción más que el boca a boca consiguió vender 12 millones de copias en su primer año de vida. A mediados de 2014 la cifra había ascendido a 54 millones sumando todas las plataformas.

Y no sólo eso: se había convertido en una subcultura. Miles de personas compartían sus creaciones en foros y Youtube estaba a reventar con cientos de horas de vídeos del juego. La palabra "Minecraft" es buscada más veces en Google que la Biblia, Harry Potter o Justin Bieber.

En medio del tumulto, todo el mundo coincidía en señalar algo fundamental: la libertad que te ofrece el juego es su mayor atractivo. La misma libertad que "Notch" siempre reivindicó desde el orgullo indie y una posición muy crítica hacia las grandes corporaciones.

Entonces Microsoft puso una oferta de 2.200 millones de euros sobre la mesa para comprar Mojang. Y el cuento de hadas de la pequeña empresa de colegas pasó a ser otra cosa.

Minecraft entraba en las grandes ligas y el mundo gamer contenía la respiración.

Un hombre "sencillo"

"Notch" con Skrillex en una de sus lujosas fiestas

A finales del año pasado, "Notch" dijo sí y se marchó de la compañía. Buena parte del dinero de la transacción acabó en sus bolsillos. El resto se repartió entre el grueso de empleados y socios de Mojang. Hoy su fortuna le sitúa en el puesto 1415 de la lista, junto a otro peso pesado de la industria del videojuego, el fundador de Valve Gabe Newell.

Semejante lluvia repentina de dinero cambiaría la vida de cualquiera. Y puede ser devastadora para alguien de treinta y cinco años que cimentó su fama en el mundo del videojuego como un tuitero apasionado y un defensor de los pequeños estudios. Alguien que construyó un estatus de culto en las redes sociales por su fuerte personalidad.

Hoy se mira la industria desde una recién adquirida mansión de 65 millones de euros en Beverly Hills y no parece muy interesado en empezar nuevos proyectos, ni en contestar a todos los críticos que le atacan por haber dejado la compañía de su vida.

Aunque ha fundado una nueva compañía llamada Rubberbrain junto a su colega en Mojang Jakob Porsér, no ha trascendido ninguna información sobre su trabajo.

Sí que se sabe que Notch ha estado por Las Vegas gastándose hasta 150.000 dólares en cada una de sus grandes fiestas. Aún así afirma que la mayor parte de lo que gasta ha ido destinado a material informático y viajes. Algo más adecuado para un hombre que siempre se definió como alguien de gustos simples.

En su nueva situación y con la transacción que le hizo rico todavía muy fresca, no debe de ser fácil conectar con aquel chico que solía pasar horas jugando al LEGO en su casa de la pequeña ciudad de Edsbyn, cerca de Estocolmo. Aquel chaval que muy pronto se aficionó a los ordenadores como la mejor manera de romper su soledad.

Lo único que parece claro es que "Notch" está en medio de un tremendo viaje, y que le costará un tiempo encontrar de nuevo su lugar.

Esperemos que le lleve a lugares interesantes. Y que después los comparta con nosotros.

Siempre quiso hacer el juego más divertido del mundo. Ahora sólo espera que su leyenda no le destruya

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