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Marcados por la muerte: los hijos tatuados de Caín

Los cuerpos tatuados de presos rusos son los protagonistas del documental 'The Mark of Cain'

Fotografías de Alix Lambert

Cuando Caín mató a su hermano Abel, Dios no solo le condenó a vagar eternamente por la Tierra. También le hizo una marca que impediría a los demás tomar venganza contra él.

Esta conocida historia del Génesis le sirvió a la cineasta Alix Lambert para titular The Mark of Cain, su fascinante documental sobre los tatuajes que marcan los cuerpos de algunos presos en Rusia.

VER TAMBIÉN: "Mi cuerpo son mil muertes"

1. VOR V ZAKONE

"Le hablé sobre Caín a varios presos y les gustó la idea", nos cuenta Lambert al hilo de la reedición, hace unas semanas, del viaje filmado que realizó a finales de los 90 a varios presidios rusos. "Fue un trabajo duro, pero conseguimos entrar en las cárceles con suerte, vodka y un gran equipo de apoyo en el país", recuerda.

Hace décadas que determinados internos de las prisiones y gulags de la URSS comenzaron a tatuarse de acuerdo al código de la "ley de los ladrones", el vor v zakone. Reducidos en fuerza y número por la maquinaria penal soviética durante décadas, fue tras el derrumbe del socialismo que el hampa rusa resurgió en su versión contemporánea, y con ella sus símbolos, los que documenta Lambert.

Su The Mark of Cain parte de una evidencia. Si en la calle, en la sociedad libre, los tatuajes hablan sobre la vida de quien los lleva, no es difícil imaginar el poder comunicativo que esas marcas en la piel tienen en un espacio extraordinariamente cerrado y volcado hacia adentro como es una cárcel.

Si en la calle los tatuajes hablan, en la cárcel gritan

2. LENIN ME SALVÓ LA VIDA

"Estéticamente, son todos apasionantes. Había algunos tatuajes que personalmente tenía ganas de encontrar, como el de Lenin, Marx y Engels", afirma Lambert. 

Los encontró en Viktor, un ladrón sexagenario que bajo su camisa guarda un torso custodiado por las caras de las tres guías políticas —al menos sobre el papel y con permiso de Stalin— de la URSS. Según una creencia de los años 30, si un condenado a muerte lucía esos rostros en su pecho, no podría ser disparado por los funcionarios.

Si un tatuaje no hace honor a la verdad de quien lo luce, debe borrarse. Piel incluida

Ante nuestros ojos van desfilando cúpulas eclesiásticas (una por cada condena), condecoraciones militares en los hombros (según el rango delictivo), telarañas (influencia de narcóticos), veleros piratas (espíritu errante) y cristos crucificados como máximo exponente del vor v zakone.

"No creo que todos los tatuajes traten solo de imponer respeto a los demás. Hablan sobre su rango, sus crímenes o sus rasgos de personalidad", explica Lambert, que recuerda que el código interno incluye borrar un tatuaje —piel incluidasi este no hace honor a la verdad de quien lo luce.

"También se contemplan los tatuajes forzados a los presos de clase más baja", continúa. Este último eslabón en el sistema de castas carcelario era habitualmente usado como objeto sexual, esclavo y depósito de tatuajes condenatorios tan explícitos como este:

3. SUPERVIVENCIA DIY

Uno de los aciertos de Lambert en The Mark of Cain es el de romper una de las reglas no escritas del cine comercial. Su cámara no sigue exclusivamente a una persona con la que nos fuerce a empatizar.

Su estilo es más bien el de una especie de zoom en retirada que permite un relato coral con protagonistas como Evgeny, Sergei o Aleksei, asesinos convictos de las orillas del Volga.

Una figura, sin embargo, consigue sobresalir en el relato. Aleksandr Borisov es un condenado por robo que tatúa dentro de la cárcel. Así se gana la vida.

Si tatuarse es un pasaporte dentro de la cárcel, tatuar es una garantía de supervivencia

Y no es una frase hecha. Su puesto, dice Aleksandr, es una garantía de supervivencia. Nadie le matará si le necesitan. Lo que hace Aleksandr, a quien Lambert define como un artista, está prohibido. Mientras otros vigilan, él hace su trabajo.

El material que utiliza es una maquinilla de afeitar eléctrica a la que le ha añadido la punta de un bolígrafo. Una cuerda de guitarra hace de aguja. La tinta es una mezcla de residuos de suela de zapato y una orina que conviene que sea la de la propia persona tatuada.

4. HOBBES EN EL GULAG

Como puede suponerse, no es el material más adecuado para evitar infecciones. Pero tampoco lo es el medio en el que sobreviven los presos. Las condiciones que vemos en The Mark of Cain son absolutamente deplorables

Uno de los escenarios visitados es la prisión de Solikamsk, cuyo campo de trabajo se conoce como El Cisne blanco. Allí, pensaban los jefes de la KGB, los criminales se matarían unos a otros.

La cárcel es en sí misma un modelo de Estado

En esas cárceles coexisten diversas violencias. Algunas de ellas son el hacinamiento, la comida en deliberado mal estado, confiscaciones a familiares, anemias, distrofias y tuberculosis, sin mencionar todo tipo de torturas.

"Uno de los presos me dijo 'la cárcel es un modelo de Estado'. Puedes aprender mucho de cada sociedad viendo cómo es su sistema penitenciario", en palabras de Lambert, que asegura que no sintió miedo en ningún momento de la grabación.

Dentro de la cárcel se reproduce el autoritarismo de la sociedad normal, pero esta vez sin filtros legales ni de cortesía de por medio. En este sueño húmedo hobbesiana, la rehabilitación es, si no imposible, sí improbable.

5. HASTA CAÍN

Si en la cárcel la realidad es la destrucción constante del individuo, el sueño se convierte en un preciado refugio. En muchas celdas son tantos que tienen que turnarse para dormir. Así se explica que uno de los tatuajes más impactantes de la historia sea un "No me despiertes" grabado en los párpados de un preso.

Pero los más veteranos coinciden en diagnosticar la decadencia del código vor v zakone. "Ahora cualquiera puede hacerse un tatuaje sin responder por él", como dice uno de ellos.

Manganeso, láser, Enoc...

El trabajo de Lambert sirvió como documentación para el papel de Viggo Mortensen en Promesas del Este, pero hoy queda como un testimonio de un tiempo que se fue. Cuando la directora volvió unos años después a visitar aquellas cárceles, vio que no quedaba ya nada de aquellos tatuajes. Apenas se seguían utilizando esos códigos dentro. Otros al salir se los quitaban.

Hacerlos desaparecer quemando con manganeso la piel tatuada dio paso al borrado láser. Y este a la esperanza de una vida fuera de prisión.

Al fin y al cabo, hasta Caín rehizo su vida fundando Enoc, la primera ciudad del mundo.

La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito (Génesis 4:10)

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Si te ha interesado la conexión carcelaria entre Caín y los tatuajes, te gustará nuestra guía de tatus basada en los archivos policiales de la ex Unión Soviética. Tan fácil como pinchar aquí .

También puedes adquirir la reedición de 'The Mark of Cain' aquí .

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