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La primera candidata mujer, indígena y pobre en un país machista, racista y clasista

Marichuy lleva 25 años luchando por los derechos de los indígenas en México. Ahora se ha convertido en la primera candidata independiente en presentarse a sus elecciones federales.

Twitter: CNI México @CNI_Mexico

María de Jesús Patricio es una mujer menuda, indígena nahua, de pelo negro y largo peinado en una cola. La llaman Marichuy y suele vestir blusas nahuatl tradicionales adornadas con pequeños bordados en hilo de colores y aretes en las orejas. 

Fundadora de la Casa de Salud Calli tecolhuacateca tochan, un pequeño reducto de saberes indígenas donde sana a sus vecinos con remedios antiquísimos, Marichuy aninciaba hace unas semanas que abandona sus tarros de plantas medicinales, sus hierbas y sus enfermos para emprender un reto totalmente diferente: llegar a ser la primera mujer indígena en convertirse en candidata independendiente a la presidencia de México.

Mujer.

Indígena.

Pobre.

En un país machista, racista y clasista. Tres palabras que son tres losas en la sociedad mexicana pero que no han frenado su activismo. Marichuy fue elegida el pasado 28 de mayo como vocera representante indígena del Concejo Nacional Indígena de Gobierno para las Elecciones federales de 2018, pero el camino de la lucha lo emprendió mucho antes.

Creció en Tuxpan, un pequeño pueblo de Jalisco, en una época en la que solo había luz y empedrado en el centro del municipio, las casas eran de adobe y teja y no había agua corriente. “Conforme me hacía mayor, me iba dando cuenta de que las cosas no andaban bien en la comunidad, había mucha pobreza, mucho hambre y la violencia asolaba el interior de la comunidad, sobre todo hacia las mujeres”, recuerda con voz pausada María de Jesús.

En 1994, el mismo año que México entraba en el tratado del TLCAN y se creaba el Ejército Zapatista de Liberación Nacional para luchar contra el neoliberalismo, Marichuy acudió al foro Nacional Indígena de San Cristóbal, organizado por el EZLN, donde descubrió que los problemas que vivían los indígenas de Tuxpan también afectaban a otras comunidades del país.

Marichuy fue elegida el pasado 28 de mayo como vocera representante indígena del Concejo Nacional Indígena de Gobierno para las Elecciones federales de 2018

En México hay más de 25 millones de indígenas, conforman el 21,5% de la población pero siempre han estado en los márgenes, fuera de la vida política mexicana. Un solo dato: desde la independencia del país, México solo ha tenido un presidente indígena. Y fue en 1858.

Para el Gobierno mexicano los pueblos indígenas no figuran como personas de derecho, los consideran gente que no vale”, denuncia María de Jesús. “Les imponen los negocios de las compañías mineras que saquean sus recursos y contaminan sus aguas, sin importarles si la gente está de acuerdo o no. Allá donde yo vivo las aguacateras obligan a los aldeanos a rentar sus tierras a 20 o 30 años, las explotan y cuando se vuelven inservibles las devuelven”.

Para el Gobierno mexicano los pueblos indígenas no figuran como personas de derecho, los consideran gente que no vale

La vocera del CNI va enumerando una a una los abusos a los que se enfrenta su pueblo, todo ello con la complicidad del Gobierno de Peña Nieto. “No hay una respuesta clara por parte del Gobierno. Al contrario, una manifestación de protesta va siempre seguida de represión, encarcelación y desaparición de indígenas”, mantiene. “Peña Nieto es una pieza clave de este sistema que ha ido destruyendo México. Él no obedece al pueblo sino al capital”, ironiza.

Para ella, la situación de violencia generalizada que vive su país, los feminicidios, la guerra del narco y la violación de los Derechos Humanos vienen muy de la mano del gobierno capitalista. “La guerra que ha emprendido el narco es el mismo Gobierno que busca aterrorizar a los habitantes y los feminicidios son parte de una guerra de exterminio que pretende ahogar la voz de las mujeres”.

Peña Nieto es una pieza clave de este sistema que ha ido destruyendo México. Él no obedece al pueblo sino al capital

En abril de este año, María de Jesús intervenía en el seminario Los muros del capital, las grietas de la izquierda, para reivindicar precisamente el papel de las mujeres invisibles que han estado presentes en la lucha en México. Dos caras de una misma moneda, reflejo de una realidad compleja. Por un lado, el país está pensando sin las mujeres, se las oprime y excluye. Por el otro, son ellas las que encabezan hoy en día las resistencias.

Tan solo un mes después de este discurso, María de Jesús era elegida por cerca de mil delegados del CNI como portavoz representante indígena.

Una responsabilidad enorme que ha obligado a esta mujer a “dejar de hacer algunas cosas” para poder atender a otras. A partir de octubre, María de Jesús emprenderá una gira por todo el país para buscar a todos aquellos “pueblos indígenas cansados” y recoger un millón de firmas que le permitan registrar su candidatura.  Pero ya lo dijo durante su discurso en San Cristóbal de las Casas y lo repite varias veces a lo largo de la entrevista, ella y sus compañeros del CNI no buscan “llegar por llegar” al poder. “No vamos por los votos, vamos por la organización, vamos para que todo este descontento que vive la sociedad mexicana se junte”.

La guerra que ha emprendido el narco es el mismo Gobierno que busca aterrorizar a los habitantes y los feminicidios son parte de una guerra de exterminio que pretende ahogar la voz de las mujeres.

Desde que se anunció que Marichuy iba a ser vocera del CNI, no se han dejado de escuchar críticas de aquellos que creen que su candidatura dividirá a “la izquierda mexicana”, beneficiará a la derecha e incluso hay quienes califican la elección como un disparate del subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

“Sabíamos desde que decidimos participar en esto todo lo que nos esperaba. Y no solo críticas. Después de nombrarse el Comité Indígena la situación de violencia creció y varios de los miembros del comité han sufrido amenazas”, cuenta la portavoz.

-¿Y tú, tienes miedo a la violencia?

-Mi familia está muy preocupada por la violencia. Me dicen que no saben si regresaré a casa. Y yo les digo que, bueno, eso es algo que pasa en México. Sales a la esquina y no sabes si regresarás. Yo sé que no estoy exenta de sufrir amenazas y violencia, pero precisamente por eso tenemos que poner un alto.

María Jesús cambia rápidamente de tema y habla de otra de las palabras que flota entre los minutos que hemos estado conversando. “Hay mucha esperanza. En mi comunidad de Tuxpan esperan que finalmente haya un cambio, que no se sigan imponiendo ideas desde arriba y que la misma gente diga lo que quiere. Nosotros les invitamos  organizarnos y caminar juntos, revisar el futuro de México y hacerlo para el pueblo. Porque tiene que haber un gobierno que no mande, sino que obedezca”.

 

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