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La cineasta ciega que retrató en un documental su propio viaje a las tinieblas

Shadow Girl es un recorrido catártico en primera persona por el mundo de la ceguera a través del punto de vista de una mujer que se está quedando ciega

La cineasta independiente María Teresa Larraín se enteró dos veces de que se iba a quedar ciega. La primera, cuando era tan solo una niña, la olvidó. La segunda, ya de adulta, nunca podrá olvidarla. Un día mientras montaba en bicicleta por la orilla del río su mundo se volvió rojo. “Sentí un desgarro, el interior de mi ojo sangraba y todo se puso rojo”. La mácula degenerativa, la enfermedad que el oculista le diagnosticó de pequeña y que la iba a condenar a la ceguera, se manifestó de manera brutal en la cuarentena. Pero ella siguió con su vida. Bailando tango, montando en bicicleta, ejerciendo de modelo y dirigiendo documentales.

Hasta que dos años más tarde, justo cuando se encontraba produciendo su última película, el mundo se volvió a ensombrecer.

“En el estudio me di cuenta de que no había vuelta atrás y fue enconces cuando llegó el dolor. Era aterrador”, cuenta María Teresa. El dolor y el miedo a la oscuridad. “La enfermedad provoca que todo se alargue y distorsione, como si miraras a través de una cuchara”, explica la cineasta. Y junto con el dolor y la oscuridad llegaron también las incógnitas. “ ¿Este va a ser mi mundo a partir de ahora? ¿De qué voy a vivir? Era cineasta ¿qué iba a hacer de aquí en adelante?”, recuerda.

María Teresa se encerró en si misma, en su sufrimiento y en la pérdida de visión. Y dejó el tango, la bicicleta, el modelaje y los documentales.

Hasta que una llamada de teléfono desde Chile lo volvió a cambiar todo. Su madre había muerto.

El viaje a las tinieblas que comenzó en la Alameda

La cineasta regresó de Toronto a su ciudad natal, Santiago de Chile, donde pasó un tiempo con sus hermanos. Un día mientras paseaba por la Alameda –una de las principales arterias de la ciudad –, conoció a los ciegos. Hombres y mujeres que desde hace más de 40 años vendían allí los más diversos objetos a los viandantes por unos pocos pesos. Y recordó aquello que muchas veces se les olvida a los cineastas: que el cine no es solo imagen, sino también sonido, textura y otro tipo de luz.

Es entonces cuando decidió hacer Shadow Girl, el documental ganador del festival DocsBarcelona 2016 y de BritDocs de ese año entre otros, que sirve de crónica de su viaje catártico del mundo de la luz al de la oscuridad y que ahora se puede ver en cines de toda España a través de la iniciativa El Documental del Mes.

En un principio el documental iba a tratar exclusivamente de los ciegos ambulantes de la Alameda. “Cuando les dije que quería hacer una película sobre ellos, uno de los ciegos me dijo que solo participaría con la condición de que yo también estuviera allí”, explica la cineasta. María Teresa le contestó que ella todavía no era ciega. “Entonces ese bastoncito que tiene ahí para qué sirve”, le contestó el ciego. “Ese momento fue mi punto de inflexión, de no retorno. Les tenía miedo a los ciegos de la alameda porque veía mi futuro pero también me daba cuenta de que tenía que quedarme en el mundo de la ceguera porque era la única manera de enfrentarme a él”, relata con voz pausada la cineasta.

“Cuando les dije que quería hacer una película sobre ellos, uno de los ciegos me dijo que solo participaría con la condición de que yo también estuviera allí

Es así como dando tropiezos por la calle, con los ciegos enseñándole a caminar y con el clac clac del bastón golpeando el empedrado como banda sonora, esta mujer descubrió su punto de vista como directora. “La mirada ciega es una manera diferente de mirar. Muchos ciegos no están en la oscuridad, sino que ven de formas diferentes. A través de la niebla, con pedazos de luz, en colores o grises”. La directora sabía que esta película no podía ser como las demás. “Quería que fuera desde el punto de vista de una mujer que se está quedando ciega, seguir su trayectoria y cruzar el puente que une el mundo de los ciegos y el de los videntes”, cuenta.

Retratar la ceguera: árboles que son serpientes y sombras grises

Para conseguirlo María Teresa se rodeó con un equipo de videntes a los que fue guiando por el mundo de las tinieblas. “Les fui explicando cómo iba desapareciendo mi mundo, la pérdida de mi identidad. Me miraba al espejo, no veía mis ojos y no sabía quién era”, recuerda. María Teresa quería que todo eso fuera orgánico, como lo es su propia ceguera. “Trabajé con pedazos de vidrio, trozos de metal, superponiendo unas imágenes sobre otras, abriendo la cámara al máximo para que la luz blanca lo inundara todo”, enumera la cineasta.

“Quería transmitir las imágenes de una realidad que se estaba distorsionando, fragmentando y separando. Un árbol que parece una serpiente, colores brillantes como fogonazos, objetos en movimiento caminando o formas grises”, recuerda María Teresa. Todo con la intención de que el espectador comprenda que la ceguera no es tan negra ni tan inmóvil como parece, sino algo transitorio que va y viene.

Durante todo el tiempo que duró el rodaje del documental, los ciegos de la Alameda fueron parte de su vida, maestros en su nueva vida. “Me enseñaron que no estaba sola, que se podía vivir en el mundo vidente siendo ciego, aprendí más sobre la justicia de la discapacidad y empecé a pelear por mis propios derechos”, recuerda.

“Cuando eres ciego tus posibilidades de empleo y de ganarte la vida se reducen. Si yo no fuera cineasta independiente, nadie me daría trabajo. Y yo me pregunto ¿por qué una mujer ciega no va a poder trabajar? Estas son el tipo de concepciones sociales que tenemos que cambiar”, denuncia la directora de Shadow Girl.

Para ella, es muy importante que los discapacitados entiendan que su discapacidad no es limitante. “lo que más me limita no es mi ceguera, sino la falta de accesibilidad. Si me dan acceso yo puedo tener una vida, entre comillas, normal”, cuenta.

Entre comillas, recalca María Teresa. Porque cuando la ceguera aparece... lo cambia todo. “Mi vida diaria no es igual, no puedo leer documentos, hay muchas cosas inacesibles para mí, sitios de Internet a los que no puedo entrar. No puedo andar en bicicleta, ni bailar tango, echo de menos el movimiento, podría vivir sin ver pero la movilidad física me afecta más.

María Teresa también cuenta cómo las barreras de la discapacidad no solo han afectado a su vida cotidiana. “ Me puse una barrera frente al amor, frente a los hombres. Antes modelaba pero lo perdí. Se perdió esa parte sensual, llena de energía y vital. A todo eso le dije adiós con la ceguera”.

"Lo que más me limita no es mi ceguera, sino la falta de accesibilidad. Si me dan acceso yo puedo tener una vida, entre comillas, normal”

Prepararse para la ceguera como quien se prepara para la muerte

Sin embargo, pese a todos los adioses y limitaciones que ha tenido que afrontar en estos años en los que su vista se ha ido apagando, hay algo que prevalece: la dignidad.

“No necesito que me pesquen el brazo como si fuera un paquete o que me ayuden a cruzar la calle. Puedo hacer perfectamente una cola y me humilla que me quiten las cosas de las manos cuando cocino en casa”, puntualiza la directora de Shadow Girl. “No podemos volver atrás al modelo basado en la caridad, al discapacitado víctima. Yo me digo a mí misma, ' María Teresa, no te aproveches de ser la cieguita vulnerable porque es una falta de respeto hacia ti misma' ”, se ríe. Aunque reconoce la complejidad que encierra la discapacidad: “por una parte, a la mujer se le ve más débil, con más necesidad de cariño y por otro lado al hombre se le ve menos hombre, menos macho. Y eso es poco digno”.

Hoy en día, la cineasta no tiene ni la más mínima idea de lo que va a suceder cuando todo se apague para siempre. “Prefiero no pensar en cómo va a ser ese mundo oscuro”, afirma. “Antes necesito prepararme y aprender cosas de la vida diaria como cocinar sin quemarme, saber si hay peligro, cómo moverme, saber Braille y usar la tecnología disponible porque ya no va a haber luz para mí”.

“Es un poco como quien se prepara para la muerte. Parte tuya no quiere hablar pero parte tuya quiere prepararse para ello. Prepararse pero estar bien viva, gocemos y vivamos intensamente, amemos, trabajemos y seamos felices de la manera en que se pueda”.

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