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China está construyendo estructuras para albergar misiles tierra-aire en el mar de China Meridional

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En las últimas semanas el duelo dialéctico entre Estados Unidos y China a causa de este territorio ha subido de tono. ¿Será esto una prueba del gigante asiático a la paciencia de Donald Trump?

S.L.

23 Febrero 2017 06:00

El mar de China Meridional ha sido durante mucho tiempo fuente de conflictos. Por esta zona del planeta pasan cada año mercancías con valor de cinco billones de dólares y recoge un tercio del tráfico marítimo mundial. Eso, unido a la riqueza en recursos y gas natural, hace del mar meridional un territorio de alto valor geoestratégico y económico.

En la actualidad, varios países (China, Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei y Taiwan) reclaman el territorio. Pero es China el estado que más ha intensificado los trabajos de recuperación de las tierras. El gobierno del país reclama el control total sobre este territorio y reivindica la soberanía sobre las islas artificiales que ha construido en los último años.

Sin embargo, a Estados Unidos no parece convencerle estas exigencias y desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, el gobierno estadounidense ha endurecido su postura respecto al mar de China Meridional.

El pasado sábado, la Marina de Estados Unidos comenzaba unas “operaciones de rutina” en el territorio que incluían el despliegue de sus portaaviones Nimitz, Carl Vinson y el destructor Wayne E. Meyer, entre otros buques, lo que provocó las protestas de Pekin al respecto.

“China apoya y respeta la libertad de navegación y el vuelo sobre el mar de China Meridional pero se opone a los intentos de cualquier país de amenazar y socavar la soberanía y seguridad de los países litorales bajo la bandera de la libertad de navegación y sobrevuelo", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang.



Pero la polémica no ha quedado ahí. La agencia de noticias Reuters publicó ayer una información en exclusiva en la que dos funcionarios estadounidenses anónimos afirmaban que China estaba terminando la construcción en sus islas artificiales de dos docenas de estructuras de hormigón diseñadas para lanzar misiles tierra-aire de largo alcance.

“Las estructuras de hormigón se asemejan a otras que albergan baterías de SAM, por lo que la conclusión lógica es que estén destinadas a cobijar misiles tierra-aire de largo alcance”, dijeron las fuentes estadounidenses a Reuters.

La localización de las estructuras se encuentra en los arrecifes Subi, Mischief, Fiery Cross y Cuarteron que pertenecen a las islas Spratly. Allí, China construyó en el pasado pistas de aterrizaje de uso militar y hangares para aviones. Según otro oficial, las estructuras tendrían un tamaño de 20 metros de largo y 10 metros de alto y servirían para ampliar la defensa aérea de China sobre las islas artificiales. Sin embargo, las fuentes anónimas no especificaron cuándo se desplegarían los misiles sobre el territorio.

No obstante, el funcionario de inteligencia estadounidense dijo que las estructuras no representan una amenaza significativa a las fuerzas militares de Estados Unidos en la región, debido a su visibilidad y vulnerabilidad, sino más bien una prueba política para ver cómo responde la administración Trump. "La respuesta lógica sería también política; algo que no debería llevar a una escalada militar en una zona estratégica vital".


“Las estructuras de hormigón se asemejan a otras que albergan baterías de SAM, por lo que la conclusión lógica es que sean para cobijar misiles tierra-aire de largo alcance”


Por su parte, un portavoz del Pentágono dijo que Estados Unidos mantiene su compromiso de “no militarización en el Mar de China Meridional” e instó a todos los demandantes a tomar acciones según el derecho internacional, recoge Reuters.

En Beijing, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, declaró que "China lleva a cabo las actividades normales de construcción en su propio territorio, incluyendo el despliegue de instalaciones de defensa territorial necesarias apropiadas, es un derecho normal bajo el derecho internacional de naciones soberanas".

Pese a todas las tensiones, hay quienes le quitan hierro al asunto y mantienen que este tipo de instalaciones chinas no obedecen a un intento de provocación a EEUU, sino simple estrategia militar. “Hay una tendencia aquí en Washington imaginar que todo se trata de nosotros, pero no somos demandantes del Mar de China Meridional”, declaró Chas Freeman, ex secretario adjunto de Defensa, según Reuters.

“No vamos a desafiar la posesión de China de estas tierras, a mi parecer. Si eso sucede, va a ser cuestión de los vietnamitas, filipinos o malasios, que son tres de los demandantes del territorio”, finalizaba Freeman.



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