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Mansiones, incesto y mujeres tristes: vuelve el terror gótico más auténtico

Guillermo del Toro recupera en 'Crimson Peak' lo mejorcito del cine más oscuro

Inglaterra, siglo XIX. Edith Cushing es una escritora de la alta sociedad inglesa que cae enamorada de un misterioso Sir llamado Thomas Sharpe. Después de casados, el hombre lleva a Edith a vivir a su enorme y oscura mansión en la fría región de Cumbria, en la frontera con Escocia. Allí también residen la esquiva hermana de Sharpe y un terrible secreto mortal. Este es el punto de partida de Crimson Peak, un nuevo acercamiento de Guillermo del Toro a ese terreno que tan bien conoce: el del terror gótico.

Fantasmas, niños muertos, familias decadentes, doncellas con velo, secretos terribles y, sobre todo, grandes y barrocos caserones. Criptas, desvanes y pasillos que esconden el mal más absoluto. Del Toro ya tanteó un poco este universo en El Espinazo del Diablo y El Laberinto del Fauno, y nunca se cansa de citar a Lovecraft y a Poe como influencias. Ahora por fin se lanza de cabeza a conquistar el género.

Para ello recurre a todos sus tópicos, seguramente para darles una vuelta a su manera. Y con su primer tráiler pone los dientes largos a un fandom que ha mantenido viva durante años la fascinación por el viejo terror, alimentando viejos y nuevos mitos a través de internet. Sea como estética o como idea, lo gótico está hoy más vivo que nunca.

¿Será quizás porque vivimos tiempos tirando a oscuros?, ¿o porque sigue sin haber nada que nos atraiga y asuste más que lo desconocido? Sea como sea, aquí van unas cuantas películas clave para entender de qué va todo esto:

La Caída de la Casa Usher, de Roger Corman

Dirigida y protagonizada por dos iconos del género, y basada en un relato de Poe, por sí sola esta película podría definir a qué nos referimos cuando hablamos de "horror gótico". Aires románticos, una enfermiza relación familiar, amores más allá de la muerte, una casa en un pantano, enfermedades muy decimonónicas y toneladas de terciopelo y seda. La cosa no puede acabar bien.

The Haunting, de Robert Wise

El doctor Mark Hallway quiere investigar el caso de Hill House, una mansión perseguida por una leyenda negra. Le acompañan la psíquica Theodora y su tímida asistente, Eleanor. Pronto la casa, recargada y laberíntica, empezará a jugarles malas pasadas. En esta pequeña joya de la serie percibimos perfectamente cómo en la casa encantada no es sólo el lugar de la acción: es un personaje más. En este caso, la mala de la película.

Los Inocentes, de Jack Clayton

Los niños y la infancia son fundamentales para entender el género. La novela Otra vuelta de tuerca, de Henry James, es la muestra que mejor lo ejemplifica. En la adaptación a la pantalla protagonizada por Deborah Kerr, una institutriz llega a una vieja mansión para cuidar a dos niños que parecen traerse algo entre manos. Miss Giddens no tardará en darse cuenta de que lo que pasa con ellos no es del todo de este mundo.

Suspiria, de Dario Argento

Una inocente bailarina de ballet se ve envuelta sin quererlo en un culto brujeril y sangriento que está ocurriendo en los rincones oscuros de una academia de Freiburg. Con este clásico de los 70, Dario Argento añadió al género su particular gusto por los colores intensos, los encuadres forzados y la exageración a la italiana. También unas buenas dosis de psicodelia de la mano del grupo Goblin, que le hizo varias bandas sonoras.

Dracula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola

A decir verdad, Stoker y su Drácula eran más bien mitos románticos, pero la versión que Coppola hizo del inmortal relato está llena de guiños al lenguaje de la mejor serie B y el terror clásico. Sombras y animales, juegos de cámara, decorados artesanales, personajes al límite y una desbordante imaginación visual hacen de su versión un homenaje a todo un género, en el que además no falta el gran castillo al borde del precipicio.

Los Otros, de Alejandro Amenábar

Y no podíamos acabar sin referirnos al que ha sido sin duda el acercamiento más fiel y conseguido al género hecho nunca en nuestro país. Quizás podríamos incluir también El Orfanato de Bayona en esta lista, pero nos quedamos con Los Otros porque parte de todos los tópicos (una casa en la niebla, una mujer solitaria en apuros, unos niños siniestros) para darles una estupenda "vuelta de tuerca". Y nunca mejor dicho.  

El gótico viste de terciopelo nuestros más profundos miedos: la casa, la familia y la infancia

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