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Sudor, vello, carne y otras cosas bonitas

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Mujeres con rostros relucientes, felices y cuerpos sencillos que flotan en un universo de fruta jugosa

Helena Moreno Mata

13 Noviembre 2015 10:56

Una rosa sobre un pubis, una cereza desprendiendo su jugo sobre los inicisivos, un rostro mojado y con restos de hierbas, un cuerpo desnudo lleno de pétalos. Así son algunas de las imágenes de Maisie Cousins.

Nació en Londres hace veintitrés años, y su forma de entender el arte la ha llevado a convertirse en uno de los referentes más jóvenes en ese sector por tratar el arte feminista desde otra perspectiva, no victimizando a las mujeres sino mostrándolas bajo una especie de eclosión sensorial.

“Veo muchas imágenes semejantes como tampones con purpurina o juguetes sexuales en papel rosa”, asegura.

Cuando en la escuela le preguntaban qué le motivaba, ella no encontraba una respuesta. Asegura que fue horrible, y que el arte era algo a lo que recurría como método de escape. Pero Maisie tenía claro que había algo que la sensibilizaba: la mujer.


Por ello, entre otros proyectos, creó Female Matters, que explora la libertad sexual que hay actualmente y cuyos beneficios se destinan a dar soporte a las supervivientes de la mutilación genital.


Trabajar con otras mujeres es lo más importante para mí


Algo que se entiende perfectamente al ver su obra, centrada en la figura femenina. Y concretamente en mujeres con imperfecciones, tremendamente reales, palpables, mujeres que podemos ver a cada paso que demos.

Sus fotografías son un soplo de aire fresco donde la fruta potencia la idea de jugosidad y la técnica del close-up nos permite acercarnos a cada uno de los órganos y partes que conforman esos cuerpos desnudos. Haciéndolos brillar. Llenándolos de visceralidad.

“Me parece imposible no trabajar visceralmente. Amo seguir mi instinto y emocionarme a mí misma”, asegura.


Una rosa sobre un pubis, una cereza desprendiendo su jugo sobre los inicisivos, un rostro mojado y con restos de hierbas, un cuerpo desnudo lleno de pétalos



Y para enfatizar sobre esa esponteneidad, Maisie trabaja sobre la idea de la desnudez. Hizo la primera fotografía a un cuerpo desnudo con Lucy, una amiga. Estaba desnuda bajo la luna.

Maisie quería explorar la relación entre el cuerpo femenino y ésta durante el ciclo menstrual.

De esta forma, la artista no sólo apunta hacia el feminismo, también sobre la naturaleza y el hedonismo que hay en ella.

Una mezcla sensorial que te convierte en algo más que espectador, como si estuvieras presenciando todos esos cuerpos desnudos frente a ti y sintiendo cada uno de sus recovecos.







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