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MILO: el primer intelectual de Internet es un radical de derechas desatado

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Una especie de Kanye West blanco que habla de política. Un intelectual con estilo de Kardashian, collares de perlas, gafas de Gucci y bolsos de Louis Vuitton. Un meme de internet, provocador nato, performer, it boy, conservador e ícono de la moda. Un homosexual, un travesti; antifeminista y de derechas. De extrema derecha

Rafa Martí

09 Febrero 2017 06:00

Hace una semana, 1.500 manifestantes en la Universidad de Berkeley en California, uno de los núcleos duros del pensamiento de izquierdas en Estados Unidos, protestaron violentamente —quemando pancartas, destrozando mobiliario urbano y golpeando a otros— contra una conferencia que iba a celebrarse en el campus. El invitado no podía merecer más atención, ni generar semejante excitación: se trataba de Milo Yiannopoulos.

MILO, la marca registrada por la que se le conoce, tuvo que salir de la universidad escoltado por guardaespaldas. El evento era una parada más en su polémico “Dangerous Faggot Tour” (gira del maricón peligroso), que consiste en una serie de conferencias por universidades americanas en las que difunde sus ideas.

Sus ideas serpentean entre la libertad de expresión y los puntos de vista más rancios de la Alt-Right, y ya le han convertido en una tuneladora contra legiones de liberales de izquierdas y de social justice warriors. Milo es —guste o no— uno de los principales rodillos de la guerra cultural de la derecha en Estados Unidos. Su libro autobiográfico, Dangerous, que no se publica hasta el 14 de marzo, lleva en el número 1 de venta anticipada de Amazon desde el 30 de diciembre en ese país.

¿Quién es MILO?

De origen griego y criado en el Reino Unido, Milo creció como católico (aunque luego se ha considerado judío) y enfrentado a sus padres. No se conoce que haya terminado ningún estudio universitario, aunque escribió dos libros de poesía (sobre los que existen acusaciones de plagio) y colaboró para el Daily Telegraph como reportero. En 2011, junto a amigos suyos de la universidad, creó un medio con la intención de refundar el periodismo tecnológico en Europa: The Kernel.

Desde su nueva plataforma entró de lleno en la polémica del Gamergate, cuando salió a la luz una lista de alrededor de 150 periodistas que cubrían la información sobre tecnología y videojuegos de manera poco ética, y que, además, tenían un fuerte compromiso para introducir ideas feministas en un mundo tradicionalmente masculino y de ideología conservadora.

Milo dijo entonces: “Ahí fuera hay un ejército de programadoras y activistas feministas y sociópatas empoderadas por un grupo de blogueros tecnológicos defensores de lo políticamente correcto”.



El Gamergate fue uno de los embriones de lo que hoy conocemos como Alt-Right. Las comunidades de gamers de foros como 4Chan comenzaron a acosar a todo lo que oliese a ideologías identitarias y Milo conoció a sus principales exponentes.

En 2015 comenzó a trabajar como editor tecnológico de Breitbart, justificando así su decisión de trasladarse a Estados Unidos: “Me voy a América para que enfrente su problema con los musulmanes antes de que sea demasiado tarde. Dejo el Reino Unido porque ya no puedo reconocer la mayoría de mi amado Londres [en alusión también a los musulmanes]”.

Desde Breitbart, y al lado del periodista Allum Bokhari, definió las claves de la Alt-Right. Solo le puso nombre a una realidad que se había gestado entre los foreros de internet en los años pasados. “An Establishment Conservative’s Guide To The Alt-Right” (Guía de la Alt-Right para conservadores del establishment) explicaba en 3.500 palabras cómo la derecha tradicional había fallado en su lucha contra la hegemonía cultural de la izquierda, y que ahora un grupo amorfo e indefinido, que aglutinaba desde tradicionalistas a libertarios, iba a tomar el relevo.

Intelectual meme

En verano del año pasado, quien fuera un comentarista radical de un medio entonces minoritario —o al menos marginado por los medios de masas— se convirtió en un personaje de fama mundial. La razón fue que Twitter le cerró la cuenta por el acoso al que Milo había sometido a la actriz negra Leslie Jones, una de las protagonistas de la última entrega de Cazafantasmas. “Fea y gorda”, le llamó, enfrentándose a lo que él define como “positivismo del cuerpo”.

Milo es, desde entonces, un personaje que concentra un cóctel explosivo, que es cool y que tiene éxito. “A los chavales les encanta. A mí también. ¿Cómo podría ser lo contrario? Mientras la izquierda estudiantil es cada día más insufrible, Milo se ha convertido en el contragolpe perfecto. Es irreverente, es excitante”, escribió Jack Hunter en mayo pasado en The Daily Beast.


UCCS. 6PM.

Una foto publicada por MILO (@milo.yiannopoulos) el



Porque Milo es una especie de Kanye West blanco que habla de política. Un intelectual con estilo de Kardashian, collares de perlas, gafas de Gucci y bolsos de Louis Vuitton. Un meme de internet, provocador nato, performer, it boy, conservador e ícono de la moda. Un homosexual, un travesti; antifeminista y de derechas. De extrema derecha. Un representante de la Alt-Right pero judío. Alguien cuyo discurso podría estar en parte en las páginas de Charlie Hebdo o en boca de personajes como Maajid Nawaz o Alan Hirsi Ali, y ser, al mismo tiempo, editor senior de Breitbart News. Un libertario cultural e individualista, pero que al mismo tiempo flirtea con el racismo y el tribalismo de la supremacía blanca.

Él mismo, después del episodio en Berkeley, le dijo en una entrevista a Tucker Carlson de la FOX: “Sabes que no soy un ultraderechista que da miedo, sobre mí conoces que soy alguna clase de neonazi, como dicen algunos carteles que protestan contra mí, y también sabes que dicen esas cosas de mí para legitimar [la izquierda] su propia violencia. Pero más que todo eso, solo soy un gay libertario provocador, partidario de Donald Trump”.



Y, luego, en la CNN según cita Haaretz, aseguró: “La prensa parece determinada a etiquetar a la Alt-Right como un movimiento misógino, producto del odio, racista, homófobo y antisemita, y al mismo tiempo trata de coronar a un gay judío [yo] que no se calla la boca sobre sus novios negros, como el líder de todo este movimiento. Algo no está bien.”

¿Cómo casa todo esto?

El 27 de enero pasado, en una conferencia en la que apareció vestido de policía, con una gorra que llevaba bordada la serpiente del Tea Party, atacó duramente al Islam como una cultura y una religión intolerante, que persigue a las mujeres y a los gays. Sus argumentaciones coinciden en buena medida con las mismas que comparte la izquierda laicista, o un discurso libertario. Sin embargo, el efecto que generó en el auditorio es que, ante las quejas de varias mujeres musulmanas presentes, su masa de seguidores se pusiera a gritar al unísono “U-S-A”, “U-S-A”.




La reacción de la masa en este caso es lo que subyace en la Alt-Right, según Jack Hunter: ideas que encajarían en el libertarismo cultural e individualista se transforman en tribalismo colectivista, de grupo superior contra minoría inferior. Los neorreaccionarios no pueden estar a favor de la libertad de expresión, ni los tribalistas pueden disfrazarse de libertarios, por mucho que Milo consiga hacer magia en cada una de sus intervenciones, o en cada uno de sus posts de Facebook.

“Ser políticamente incorrecto para afrontar una discusión que relacione el Islam con el terrorismo basado en la jihad es algo que debería poderse hacer, pero puede involucionar rápidamente hacia una condena a todos los musulmanes y a todos los árabes”, apuntaba Hunter en su artículo de mayo.


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Una foto publicada por MILO (@milo.yiannopoulos) el



En ese terreno es en el que se mueve Milo, en el constante flirteo entre el racismo y el libertarismo. "La Alt-Right es algo mucho más brillante que un grupo de skinheads, y por eso la izquierda le tiene tanto miedo", escribió también en Breitbart. De esa descolocación, junto a su estilo, sale su éxito. En la capacidad de mezclar un chándal rojo de Nike que podría aparecer en un videoclip de Snoop Dogg con una performance simbólica que proyecta algo tan duro como el muro de México, construido por gays musculados y con el torso desnudo, y capaz de recoger miles de likes en Instagram.

 

CONSTRUCTION BEGINS

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