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Esto es lo que significa ser una mujer del siglo XXI

Lucy K Shaw, conocida en el mundo de la literatura alternativa por su incansable lucha feminista, publica un libro de relatos titulado 'The Motion'

Imagen de Alexandra Lavasseur

Todo comienza frente a una casa de color lila en un barrio demasiado tranquilo y soleado de Londres. Allí vivió Sylvia Plath hace mucho tiempo, posiblemente cuando aún era feliz, si es que algún día lo fue. Todo empieza con los ojos muy cansados, con el cerebro aún hundido en la resaca. 

Lucy K. Shaw y Gabby Bess, dos jóvenes amigas y escritoras que se conocieron por Internet, se hacen fotos delante de la casa de una poeta muerta mientras en sus cabezas resuenan algunos versos míticos de la suicida, o quizá algunos ritmos de Kanye, o quizá, también, alguna reflexión sobre la vida, el arte o la muerte que, un par de años más tarde, pasará a transformarse en la tesis de un poema o de un cuento.

Eso es precisamente lo que ocurrió aquella mañana apacible frente a la casa lila de Plath. Gabby Bess lo convirtió en dos o tres versos de su poemario Post-Pussy. Lucy K. Shaw, en el tema del primer cuento de su libro The Motion. Ambas colecciones, a punto de aparecer editadas, verán la luz en el que posiblemente sea uno de los años más productivos para las que un día fueron sólo ‘las chicas de la Alt Lit’, pero que hoy se están convirtiendo en las mejores voces de nuestra generación.

Una de las cosas grandes de su labor es que consigue llevar adelante su propia carrera literaria, y al mismo tiempo promocionar lo que ella cree que vale la pena

Hace tan solo unos días, la editorial independiente Atlanta, 421 anunció en sus redes sociales que cada vez quedaba menos para el nacimiento del libro de Lucy. Se trata de un conjunto de relatos muy íntimos que recorren las ciudades y países por los que la autora ha vagado en los últimos años, así como las historias que ha imaginado, todas ellas impregnadas de sinceridad, feminismo y mucha literatura.

"Mi vida existe en tres países y en Internet"

Así que todo empieza con un relato situado en el hogar de la poeta, una autora que el canon mira como a una loca, pero que las jóvenes lectoras y escritoras no han tenido miedo de reivindicar. Narración tras narración, pasadizo por pasadizo y país por país, aprendemos de sus conversaciones con amigas, de sus lazos familiares, o de su aburrida vida laboral entre Canadá y Reino Unido.

Pensamientos sobre qué significa ser joven, o sobre qué significa ser mujer predominan en estas 70 páginas tranquilas. Hay una sinceridad y una tranquilidad pasmosa en la escritura de Lucy, quien, al contrario que otros escritores de su generación, no tiene la necesidad de hablar de drogas, ni de fiestas, ni de sexo, ni de depresión, ni de momentos supuestamente épicos o eufóricos para describir a la perfección cuál es el sentir de su tiempo. Lucy se limita a narrar la vida. A detenerse en los momentos que merecen la pena. Sus historias son en realidad crónicas precisas que nos pasean por el Museo Británico, por algunas playas yanquis o por algunos rincones ocultos de Internet.

La casa de la nueva literatura

Lucy conoce bien esos rincones de Internet, quizá porque forman parte de su vida, de su inspiración y de su creación. Cuando le preguntamos quiénes le han influido a la hora de escribir, ella habla principalmente de mujeres como Lorrie Moore, Joyce Johnson, Ana Carrete o Lidia Yuknavitch. Sin embargo, también destaca el trabajo de sus compañeras de quinta. De todas aquellas chicas que a fuerza de trabajar y escribir están cambiando el panorama de las letras anglosajonas.

No tiene la necesidad de hablar de drogas, ni de fiestas, ni de sexo, ni de depresión, ni de momentos supuestamente épicos o eufóricos

Desde 2012, de hecho, Lucy K. Shaw está a la cabeza de Shabby Doll House, una revista de creación con una fuerte vinculación feminista. En su último número, todas las colaboradoras son mujeres de distintos lugares del mundo. Esta revista, y la propia Lucy, siempre han tendido a relacionarse con el movimiento de la Alt Lit. Esta ola de nuevos autores hizo temblar al mundo editorial desde sus inicios y ahora está impulsando las creaciones de colectivos históricamente menos visibles: colectivos feministas, LGTB y transgénero.

Lucy, Gabby, Rachael y Sarah Jean

Lucy asegura sentirse muy envuelta y muy orgullosa de todo ese apoyo que las escritoras de nuestro tiempo se están dando entre sí para visibilizarse y para alzar la voz y rememora este tuit de la también escritora Sara Jean Alexander:

“Cuando pienso lo increíble que es estar escribiendo al mismo tiempo que gente como Sarah Jean Alexander y Stacey Teague y Mira Gonzalez y Karina Briski y Stephanie Georgopolus y Chloe Caldwell y Juliet Escoria y Chelsea Martin y Joshua Jennifer Espinoza y otras tantas… estoy como… joder… me siento muy afortunada.” Porque Lucy K. Shaw es pura generosidad, puro compañerismo y pura juventud.Una de las cosas grandes de su labor es que consigue llevar adelante su propia carrera literaria, y al mismo tiempo promocionar lo que ella cree que vale la pena y que a menudo nadie más se ha atrevido a mirar. 

Durante un domingo soleado de octubre de 2013, y desde la casa en la que Sylvia Plath fue un poquito feliz, Lucy K. Shaw piensa en todas las escritoras de su generación. En todas las mujeres poderosas que, a fuerza de apoyarse, jamás sentirán en su corazón la tristeza que destruyó a algunos de nuestros iconos femeninos. The Motion es una piedra más en esta construcción bellísima. Lucy es una guerrera más en esta batalla tan larga.

Diría que necesitamos más libros así y más mujeres así, pero lo cierto es que ya las tenemos. Ahora solo queda descubrirlas. Ahora solo queda seguir dándoles el espacio que se merecen. 

El futuro de la literatura será femenino, o no será

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