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Así se libra la lucha por el poder en el cártel de Sinaloa

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Por detrás de los seis asesinatos del viernes y del reciente crimen del periodista Javier Valdez hay una disputa por los mandos en el mayor grupo criminal de México.

Germán Aranda

06 Junio 2017 06:00

En la madrugada del pasado viernes, cuando Sinaloa empezaba a respirar por encadenar algunos días de calma, un fuego cruzado en Guamúchil se saldó con seis muertes. Las víctimas se suman a las 600 contabilizadas el pasado mayo en lo que va de 2017 tan solo en el Estado de Sinaloa según cifras oficiales de la Fiscalía General.

La más sonora de todas fue el asesinato del periodista Javier Valdez el pasado día 15 de mayo, una dura bofetada del cartel de Sinaloa a la población de México y a sus periodistas, con eco en todo el mundo.

¿Con qué objetivo mató uno de los mayores grupos criminales del mundo al popular y querido periodista?

Para Diego Enrique Osorno, amigo personal de Valdez y también cronista del narco, autor del libro El cartel de Sinaloa, "existen dos posibilidades": "La primera, que el grupo que perdió en la guerra de poder del cartel quiera desestabilizar la zona. O bien que el nuevo grupo que manda quiera enviar un mensaje de fortaleza y de aviso a todos los demás periodistas o personas que quieran cuestionar la narcopolítica, como hacía Javier".

El cártel de Sinaloa, cuyo poder se basa más en los lazos con la política que en ataques violentos, se convulsiona cuando hay un vacío de poder.



Y ahora mismo, señala Osorno, "el cartel está en transición". "El Consejo de Administración sigue siendo el mismo y está por ver quién será el nuevo presidente", señala, utilizando un símil conel mundo empresarial.

Con la misma retórica, Osorno explica que detenciones mediáticas como las del Chapo —la última en 2016— o la de su sucesor en el poder, Dámaso López Núñez (detenido a principios de mayo), no debilitan la sólida estructura de poder del cártel. "Es como si quitas al presidente de Telefónica. Puede que afecte si es más carismático o más hábil, pero la empresa no va a caer", añade.

El pulso entre tres frentes

En el caso de Dámaso, o 'El Licenciado', Osorno es de los que opina que "nunca tuvo el control total" del poder, a diferencia de quienes le señalaban como nuevo líder en detrimento de los hijos del Chapo.

Todo apunta a que son estos, junto a su aliado Ismael Zambada García, El Mayo, quienes están más cerca de mandar en el cartel, rescatando la dinastía familiar. El Mayo es conocido en México por ser el socio del Chapo al que la policía nunca logró capturar.




Los fieles a Dámaso y el hermano del Chapo, Aureliano "El Guano", son los otros líderes que encabezan dos frentes que quieren el mando, apuntan medios locales como El Universal.

La pugna de poder en el cartel se fraguó desde 2008, cuando el Chapo y los Beltrán Leyva se enemistaron. El líder de este último clan fue abatido el pasado mes de febrero.


En el caso de Dámaso, o 'El Licenciado', Osorno es de los que opina que 'nunca tuvo el control total' del poder, a diferencia de quienes le señalaban como nuevo líder en detrimento de los hijos del Chapo



Al tiempo que se libra la batalla interna, otros carteles, como el del Golfo, los Zetas o los de Tijuana y Juárez, intentan recuperar poder frente a la hegemonía de los hombres de Sinaloa. Desde hace años, esta es la facción más poderosa. Los demás quieren controlar la distribución de droga a los Estados Unidos por el Pacífico. O sea, que las divisiones internas acaban sirviendo para multiplicar la violencia.

"Todos los capos del cártel han formado parte del estado"

Señala Osorno tres razones principales de la fortaleza que el cártel de Sinaloa mantiene en México:

1. Es el cártel más antiguo de América Latina. Aunque oficialmente se reconoce su origen en los años 80, Osorno señala que el cártel de Sinaloa "se remonta a los años 40". "He entrevistado a tipos de la organización de hoy en día cuyos abuelos trabajaronen el cartel", cuenta.

2.Goza de legitimidad social en las áreas que domina, en parte "gracias a que se ganó una fama de poco sangriento, en parte merecida". También ayuda el hecho de que dé empleo en esas regiones. Aunque Osorno advierte: "No hay que mitificar esto. Porque en el narcotráfico se reproduce la misma desigualdad que existe en la economía formal de México, donde Carlos Slim es uno de los hombres más ricos del mundo y hay 50 millones de podres". "Es verdad que el narcotráfico aprovecha el abandono del Estado en estas regiones y construye canchas o plazas, dejan cierta infraestructura, pero son migajas".

3.- Es el cártel con más lazos en el poder. Las fuertes conexiones del cartel de Sinaloa con diversos niveles de poder político y policial son su mayor activo. Como muestra, Osorno apunta a que "todos los capos del cartel de Sinaloa han formado parte de alguna estructura de gobierno". Expilotos, funcionarios, policías o fuincionarios han estado siempre en la órbita del poder. "En las elecciones para gobernador de Sinaloa del año pasado, los dos principales candidatos se acusaron mutuamente de participar en el cartel. Ambos tenían buenas pruebas de ello. Y no les afectó demasiado en el resultado".

El error imperialista

Aunque los medios internacionales apuntan a darle relevancia también al control que el cartel de Sinaloa tiene en la distribución de las drogas en Estados Unidos, Osorno advierte que con respecto a este tema tienen "un asunto pendiente los periodistas norteamericanos". "Está claro que hay un cartel que llega a Chicago, Los Ángeles o Nueva York. Pero cuando uno va a hablar con colegas yanquis sobre el tema, casi nunca encuentra respuesta, aunque en algunos barrios es más fácil encontrar cocaína que jamón serrano".



El error que comete en su vida política Estados Unidos, que "desde la era Nixon se ha dedicado a exportar la represión dando dinero a los países vecinos y cargándole los muertos", apunta Osorno, se reproduce también en sus medios de comunicación. "Como son imperialistas, se dedican a desviar la atención, pero un día reconocerán el error que cometen no contando bien esta historia como reconocieron con la guerra de Irak".

La heroína, apunta Osorno, está regresando al mercado en Estados Unidos al tiempo que cae la venta de metanfetaminas, una de las estrellas de los últimos años en las calles. La cocaína y la marihuana, con sus altibajos, son valores seguros. 

Ya en México, el gobierno de Enrique Peña Nieto "se ha dedicado a retomar el viejo modelo del PRI (Partido Revolucionario Institucional) de administrar el narcotráfico por estados evitando los enfrentamientos, en contraposición a la táctica de combate de Felipe Calderón, que fue una forma de ocultar su crisis política". Para Osorno, no obstante, la estrategia de Peña Nieto "no se puede llevar a cabo en una realidad nueva porque el poder del narco está más disperso, es menos vertical".


Las fuertes conexiones del cartel de Sinaloa con diversos niveles de poder político y policial son su mayor activo. Todos los capos del cartel de Sinaloa han formado parte de alguna estructura de gobierno



La sensación de impotencia, hagan lo que hagan los gobiernos estadounidenses o mexicanos, es tal que parece que la intensidad de la violencia en México depende solo de la voluntad de los carteles y de sus guerras internas o entre facciones.  Y de las ganas de batalla de una policía con muchos lazos en el narco. La lucha interna del cartel de Sinaloa no permite ser muy optimista por el momento.

La guerra contra el narco, contabilizada desde 2006, había dejado en México al menos 106.378 víctimas en diciembre del pasado año, según fuentes oficiales citadas por Univisión.

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