PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Lucha de clases 2.0: los buses de Google encienden el debate social

H

 

Los buses privados de Silicon Valley tendrán que pagar por usar las paradas públicas de la ciudad

Natxo Medina

23 Enero 2014 13:47

A partir de ya, las compañías que gestionan los buses privados que llevan a los trabajadores de Google, Facebook y otras compañías a sus oficinas en Silicon Valley desde San Francisco, tendrán que pagar un dólar por cada vez que usen una de las paradas del sistema de transporte público. La decisión llega después de varias semanas de protestas, varios autobuses tomados al asalto, carreteras cortadas, manifestaciones y quejas administrativas. La temperatura del conflicto ha llegado a un punto en que el gobierno municipal ha tenido que intervenir. Las raíces del problema son profundas y complejas.

Google Bus Protesta

En primer lugar, la ciudad ha visto cómo en los últimos meses los desahucios en las zonas más humildes se multiplicaban exponencialmente, conforme el precio global de las viviendas se encarecía y los propietarios, amparados por un documento llamado Ellis Act que les permite cambiar el régimen de alquiler de las viviendas sin previo aviso a discreción, empezaban a revocar contratos a residentes de largo recorrido. Se trata de un proceso de gentrificación de manual, por el cual las clases desfavorecidas se ven arrancadas de sus comunidades en cuanto estas son interesantes para el mercado, y sustituidas por residentes de ingresos superiores.

Google Bus Protesta

La progresiva precarización de los trabajadores del segmento medio-bajo, unida a las noticias de los altísimos beneficios generados por la tecno-burbuja, al desapego que al parecer muestran sus trabajadores por integrarse en las comunidades, y sobre todo al reciente engreimiento demostrado por algunos de los directivos del Valle, lleva a una espiral de rencores que va mucho más allá de los buses en sí. El escenario representa la versión contemporánea y techie del perenne conflicto del sistema de clases capitalista: dos grupos sociales condenados a no entenderse porque, lisa y llanamente, habitan en mundos radicalmente distintos.

Google Bus Protesta

Es por eso por lo que los grupos de oposición ciudadana se quejan de que "la industria punto com llegó aquí como un tren desbocado y la ciudad no hizo absolutamente nada para proteger a su gente" (son palabras de Roberto Hernández, protavoz del grupo de protesta Our Mission No Eviction). Ellos quieren que se "exprima a las compañías por lo que valen" (como afirmaba una residente de la ciudad en la reciente vista pública sobre el asunto), considerando el dólar por parada pura calderilla, especialmente para empresas que tienen ganancias billonarias. Mientras tanto los empleados de Google se empeñan en individualizar el conflicto con argumentos como "no todos los empleados de Google son ricos [...] y algunos todavía estamos pagando préstamos educativos" (palabras de Crystal Sholts, ingeniera de programación en la empresa). También apelan a una conciencia ecológica (los autobuses generan menos carbono que los transportes privados) que precisamente no quita el sueño a las plataformas de residentes afectados por la brecha creciente entre ricos y pobres en la zona.

Google Bus Protesta

Por tanto, la nueva medida es la punta de un iceberg de odio que de momento las autoridades municipales no parecen tener muy claro cómo manejar. Las aves de mal agüero siguen acechando el sueño tecnológico del Valle Dorado y esta vez la línea en la arena ha sido claramente trazada.

share