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No es normcore, es que llevamos 20 años vistiéndonos así de mal

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El fotógrafo Hans Eijkelboom demuestra qué aburridos y repetitivos somos al elegir nuestra indumentaria

Luna Miguel

22 Diciembre 2014 07:00

Imaginad un mundo en el que todos vistiéramos igual. Cada día, en todos los sitios, las mismas chaquetas y las mismas camisas y los mismos zapatos una y otra vez cubriendo nuestros miles de millones de cuerpos que caminan.

Creemos que hay variedad, que con la cantidad de tiendas que existen en el mundo lograremos diferenciarnos los unos de los otros, y sin embargo, al mirarnos fijamente, nos damos cuenta de que todos hemos acabado adoptando la misma forma: somos aburridos, monótonos, poco originales.  

El fotógrafo Hans Eijkelboom se dio cuenta de esto hace más de 20 años, cuando en 1993 dio comienzo a una serie de fotografías que le sirvió como estudio sociológico. Eijkelbom decidió quedarse quieto y durante horas en una calle específica de una gran ciudad, fotografiando a personas que tuvieran algún elemento común.

De Nueva York a Ámsterdam, de los chándales a los vaqueros. De los abrigos de pelo a los jerséis de bolillas y renos… Fuera la esquina que fuera, cada poco tiempo los paseantes aparecían con prendas casi idénticas, como si se hubieran copiado los unos a los otros.

Lo que esta serie de fotografías prueba, al final, es que el normcore no existe, y que en realidad somos nosotros los que llevamos siendo normales toda la vida. Nos gustan las cosas sencillas, y por eso no es tan difícil imaginar un mundo en el que todos vestimos igual: ya habitamos ese mundo fotocopiado que, a veces, da un poco de miedo.







En realidad, somos fotocopias de nosotros mismos



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