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Llegan los drones que reparten felicidad

La compañía de Jeff Bezos trabaja en Amazon Prime Air, un nuevo servicio de entrega por vía aérea basado en aeronaves no tripuladas

Durante la última edición del programa televisivo norteamericano “ 60 minutes”, Jeff Bezos, el CEO de Amazon presentaba su nuevo proyecto Amazon Prime Air. ¿La idea? Si tu pedido pesa menos de 2,25 kilogramos, un amable drone del tipo octocóptero lo llevará hasta donde estés, en menos de media hora, y te lo entregará en perfectas condiciones. Hablamos de una especie de armazón con ocho brazos y sendas hélices que parece una barbacoa voladora y que pronto podría estar surcando los cielos con pedidos de Amazon colgados de su vientre.

El servicio se encuentra en fase pruebas. Los octocópteros todavía tienen que atravesar distintas fases de desarrollo y, sobre todo, queda por recibir el visto bueno de la FAA (Federal Aviation Administration). Este último es el punto más dificultoso, el que más tiempo va a necesitar, ya que la FAA se encuentra ahora mismo inmersa en el complejo proceso de diseñar una nueva legislación para regular el uso de este tipo de aparatos en el espacio aéreo norteamericano. Y eso es un jaleo mayúsculo. Por eso se calcula que, por lo menos, hasta 2015 no se consolidarán ciertas bases para que este tipo de iniciativas comerciales despeguen (nunca mejor dicho).

Pese a que el uso de drones (su nombre técnico es Sistemas de Aviación No Tripulada) en el espacio aéreo norteamericano viene siendo más o menos habitual desde principios de los 90s, en general éste ha estado restringido a tareas como la prevención de incendios, rescates en zonas de difícil acceso, la prestación de ayuda en caso desastres naturales y un amplio abanico de usos policiales o militares, normalmente en zonas alejadas de núcleos de población densos o zonas donde la actividad aérea comercial fuera intensa. El punto peliagudo es ver cómo encajar en este viejo escenario todos estos nuevos usos comerciales y empresariales que están empezando a surgir como setas.

Por no hablar de que alguien tendrá que asegurarse de conjurar el pánico conspiranoico que puede generar en el ciudadano medio el hecho de salir a la calle y encontrarse rodeado de cacharros de siniestro aspecto animal revoloteando por encima de sus cabezas, cargados de tecnología GPS, cámaras y otros ingenios orwellianos para la detección de personas y otros menesteres.

En realidad la iniciativa de Bezos ni siquiera es novedosa, por mucho que su cara durante la presentación del proyecto en el citado programa televisivo fuera la de alguien que cree haber descubierto la sopa de ajo. Por ejemplo, la empresa australiana Zookal, una start-up de libros de textos, planea empezar a realizar envíos vía drone tan pronto como la próxima primavera, aprovechándose de que en aquel país las regulaciones al respecto son mucho más flexibles. En China, donde la fiebre robótica está a la altura de sus inconcebibles tasas de crecimiento económico, su obsesión por el ladrillo y por contaminar lo más posible, la empresa SF Express ya está probando sobre el terreno aparatos parecidos a los que Amazon pretende utilizar.

Por lo que se ve, los drones, que hasta el momento habíamos asociado a oscuros planes gubernamentales para deshacerse de supuestos terroristas en lugares perdidos del Oriente Medio, una especie de leyenda urbana robótica cargada de muerte, están llamados a formar parte de nuestra realidad cotidiana, y tal vez pronto no sea difícil encontrarse con varios de estos bichos voladores surcando nuestro espacio aéreo cuando uno baja a comprar el pan. Como ya pasó con cantidad de tecnologías previas (Internet, sin ir más lejos), en una nueva demostración de que el aparato militar y la euforia capitalista van de la mano, los drones dejarán de repartir misiles para repartir regalos, como si de una versión actualizada de Papá Noel se tratase.

Según como se mire, esta es otra de esas iniciativas que causan pasmo -de asombro, en el buen sentido- o dan un poco de miedo. Pero de poco servirá llevarse las manos a la cabeza una vez más: va a pasar te guste o no. O al menos eso dice Bezos, embebido de esa retórica triunfalista tan típica de los grandes cibermagnates y otros prohombres de nuestro tiempo: “Funcionará, y ocurrirá, y va a ser muy divertido”. Curiosa idea de la diversión tienes tú, amigo Jeff.

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