Actualidad

Llega el videojuego más estúpido de la historia

'Rock Simulator' te permite meterte en la piel de una... piedra. ¿Estamos entrando en la era de los videojuegos irónicos?

El mundo de los videojuegos "caseros" sigue ganando vitalidad y visibilidad. Y la independencia que confiere el no cargar con grandes expectativas ni el tener que rendir cuentas a nadie por culpa de un gran presupuesto nos está deparando sorpresas que oscilan entre lo sublime, lo aburrido y lo rematadamente absurdo. Hasta ahora, Goat Simulator era uno de los juegos más extravagantemente tontos que recordamos. Es, probablemente, el primer videojuego-meme de la historia. No obstante, puesto al lado de lo que viene, lo de hacer de cabra parece casi tan emocionante como jugar al GTA. Porque, ¿ existe algo menos excitante que una piedra?

El nuevo juego excéntrico que se avecina se llama Rock Simulator 2014 y lo que propone es, como su nombre bien indica, que vivas como un pedrusco y te dediques a rodar ladera abajo o a observar tu entorno. Según su tráiler, la forma, el tamaño y la textura de las rocas serán customizables, para que la experiencia de ser un mineral inerte sometido a las inclemencias del tiempo sea “más personal”.

¿Broma a mayor gloria de la filosofía del absurdo o invitación a la práctica contemplativa propugnada por, por ejemplo, ese budismo zen que cree en el yohaku no bi (la belleza del vacío) como ideal estético?

El juego se encuentra, supuestamente, en fase de desarrollo y sus responsables han puesto en marcha una campaña de crowdfunding a través de IndieGoGo que ya ha superado su objetivo recaudatorio de 500 dólares. ¿Las recompensas por ejercer de mecenas de tan singular proyecto? Una foto de una roca, una roca real, dos rocas reales, y hasta tres rocas reales para aquel que aporte más de 50 dólares a la causa. Más sorna imposible.

A pesar de lo escasamente atractivo que pueda parecer a priori su planteamiento, lo cierto es que Rock Simulator 2014 está ahora mismo entre los proyectos mejor valorados en la plataforma Steam Greenlight. O sea, hay gente que piensa que jugar a ser una piedra durante horas puede ser una experiencia entretenida y enriquecedora. O eso, o miles de personas están haciendo gala de su sarcasmo más refinado a la hora de valorar y opinar sobre el juego.

Juegos y aplicaciones entre lo absurdo y lo irónico

En su reseña de Goat Simulator para The Guardian, Rich Watson se refirió al juego como ejemplo de cómo el social media e Internet amplifican nuestras tendencias más necias y apáticas. Y no le falta razón. Pero hay que recordar que Coffee Stain Studios, los creadores de Goat Simulator, no tienen reparos en referirse a su criatura como “ un juego completamente estúpido” en el que no deberías gastar tu dinero. Y lo hacen desde la misma página que permite la descarga, previo pago, de su creación.

De la misma manera, el creador de Rock Simulator 2014 reconoce que lo suyo empezó como parodia parcialmente inspirada en Goat Simulator, que a su vez nació como parodia de otros juegos de simulaciones mundanas como Agricultural Simulator y Train Simulator. Sin embargo, la reacción entusiasta del público en Steam Greenlight le ha llevado a plantearse su idea como algo serio. “No esperaba ni de lejos la reacción que está teniendo. Todo empezó como un chiste, pero ahora que he visto la reacción, es un juego completamente real (…) Si una cabra puede ser un buen juego, entonces una piedra también”, comenta sin rubor el responsable de Strange Panther Games en declaraciones a Polygon.

Ni unos ni otros esconden que sus juegos puedan ser bobos, que nacieron como broma, pero lo cierto es que hay gente que los aplaude y que parece dispuesta a abrazarlos, de la misma manera que hay quien decide tatuarse un ancla sin haber pisado un barco en su vida o se deja crecer un ridículo bigotillo fino aún a sabiendas de lo poco favorecedora que resulta esa tira de pelo pegada a su labio.

En el mismo sentido irónico apuntan también creaciones tecnológicas recientes que se mueven sobre la fina línea que separa la ocurrencia genial de la tomadura de pelo.

La pasada semana, todos los medios relacionados de manera más o menos directa con el mundo de las startups se hacían eco del lanzamiento de una nueva app de mensajería móvil digna de una noticia de El Mundo Today. Yo, que así se llama esa app, permite a sus usuarios enviar y recibir un único mensaje: “Yo”. Nada más que “yo”. Su decripción en Twitter reza: “zero characters communication”. ¿Idea magnífica en su simpleza o síntoma de la deriva que está tomando la economía de las apps en dirección al absurdo?

A primera vista, Yo podría parecer una burla nacida en la mente de algún troll cansado de oír hablar de apps ridículas, o una parodia de ese tipo de productos (WhatsApp, Snapchat, el recién lanzado Slingshot de Facebook) que vienen alimentando la nueva nueva burbuja tecnológica, pero lo cierto es que su creador, Or Abel, ya ha encontrado a gente dispuesta a invertir más de un 1 millón de dólares en su creación. Y el público consumidor, una vez más, ha respondido con algo más que risas: cinco días después de su lanzamiento, la app había sido descargada más de un millón de veces.

A los pocos días de su lanzamiento, Yo ya había inspirado un clon, una imitación burlesca. ¿Su nombre? Hey. ¿Su eslogan? “Cuando Yo no es suficiente”.

La ironía esta vez llega también a las "prestaciones". Hey promete brindar mayores posibilidades expresivas a sus usuarios dándoles la opción de elegir cuántas letras “y” incluir en sus mensajes. Porque todos sabemos que entre un hey y un heyyyy existe todo un abanico de connotaciones que, como no, tienen que ver con nuestras ganas de yacer.

Rock Simulator, Yo y Hey serían el equivalente en materia tecnológica a todo ese tipo de productos supuestamente originales y absolutamente triviales e innecesarios que intentan vendernos aquí y allá bajo una pátina de modernidad, apelando a nuestra aspiración de molar. Y como sucede con esos productos, el verdadero valor de estos juegos y estas apps no está tanto en lo que ofrecen, sino en lo que dicen de nosotros como sociedad.

¿Estamos entrando en la era de la tecnología irónica?

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar