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Llega la publicidad dadaísta: el gato godzilla que anunciaba chicles

El anuncio más absurdo del momento está protagonizado por un japonés contento y un gato GIGANTE

Lo que más hay en internet, después del porno, son gatos. Abres una página y hay gatos. Abres una cuenta de Instagram y cuelgas gatos. Vas a otras redes sociales y te inundan con gatos. No con periquitos, no con mantis religiosas, no con cabras montesas, no con abubillas: gatos. Gatos everywhere. La dictadura del gato. Gatolandia. El Gato al Agua. Así que es evidente la solución que se extrae de esta fórmula: allí donde hay un gato, hay atención.

Ahora apliquemos esto a la publicidad. Si quieres vender, utiliza gatos. Pero no para vender cosas de gatos —pienso, latas de comida, tierra para que defequen, juguetes, cascabeles—, sino para vender cualquier cosa. ¿Quiere usted vender, yo qué sé, compresas? Use gatos. ¿Quiere usted vender una tarifa telefónica para el móvil? El gato te lo pinta. ¿Quieres vender chicles? Gatos.

He aquí el anuncio más insólito del momento. Es japonés —otro país que está obsesionado con el gato, donde al animal es llamado ‘neko’— y consiste en que la reacción que experimenta el consumidor de los chicles LOTTE (una marca especializada en golosinas) es parecida a la de acariciar y cabalgar a lomos de un gato gigante con proporciones de bicho monstruoso. Es evidente que no hay nada más relajante que acariciar un gato, y que incluso eso es bueno para la circulación de la sangre (lo dice Fernando Sánchez Dragó), y quizá el mejor chicle del mundo sea como vivir con un gato. Pero las intenciones de los anunciantes van más allá: se trata de utilizar gatos por el morro. Porque el gato vive en internet, y la publicidad en internet, lógicamente, tiene que tener gatos y memes.

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