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Lindsay Lohan ya tiene su propio videojuego (y no es nada tonto)

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'The Price of Fame' es mucho más que un simulador de fama

Natxo Medina

17 Diciembre 2014 18:46

Hace tiempo que Lindsay Lohan dejó de ser una actriz para convertirse en un fascinante personaje hollywoodiense. Una versión joven de la Gloria Swanson de El Crepúsculo de los Dioses, caída en desgracia y olvidada por el cine después de una vida de gloria, solo que siendo una veinteañera en lugar de una mujer de mediana edad. Ella solita, a base de excesos, ha convertido su vida en una metarreflexión sobre la fama y la industria.

Juguete roto y artista wannabe, carne de cañón para clínicas de rehabilitación y noticias escándalo, pero también una chica que no parece tan tonta como la pintan. No parece casual que Bret Easton Ellis la eligiera para protagonizar esa marcianada que fue The Canyons. Ni tampoco que Lindsay's Lohan The Price of Fame sea un juego con bastante más chicha del que podría parecer a primera vista.

Hablamos de un simulador de celebrities en el que tendremos que crear un avatar virtual y llevarlo hasta la cima de la fama. Así que tampoco exageraremos sobre su profunidad. Sin embargo, el juego desarrollado por Space Inch destila sentido del humor y un alto nivel de autoconsciencia que lo acercan casi a la parodia o mejor dicho, a la autoparodia.

En su tono se distanciaría de un ejemplo muy reciente y parecido, Kim Kardashian: Hollywood, el exitoso juego diseñado por la mujer del celebérrimo trasero. En ambos el objetivo es similar, sin embargo este último se toma a sí mismo mucho más en serio. Si Kardashian quiere que aprendas los entresijos de las relaciones sociales y la imagen personal en un ambiente de glamour y lujo, Lohan quiere que entiendas que en el fondo todo esto de la fama es tirando a absurdo.

Las locuras de la fama

Por eso, en The Price of Fame puedes meterte en un beef con un rapero, comprarte un planeta privado o darle botox a tu bebé. También puedes conseguir "turbos" para tu fama en forma de muertes simuladas, salidas de rehabilitación o irte a la cama con un poeta. Y por supuesto no podría faltar tu séquito, en el que caben desde "chicas malas", hasta un Drácula del espacio y "al menos un Illuminati".

Es una pena que al final, cuando ya tienes a tu personaje listo para petarlo, casi lo único que puedas hacer sea compartirlo en tu perfil en redes sociales como está mandado. Y ya está. Se agradece la broma pero podría haber ido un poco más allá.

De nuevo, el juego no engaña: es un Free-to-play pensado para que te vayas dejando el dinero en pequeñas chorradillas como comprar "leche de coco" o un "repelente para paparazzis". Quiere que te enganches a su pequeño universo de consumo y lentejuelas con la excusa de echar una risilla de vez en cuando y de paso seguir estirando hasta lo imposible el mito Lohan.

Pero tras su apariencia descarada y chicletosa, de vez en cuando te sorprende con algunas perlas de sabiduría salidas de la boca de la propia Lindsay, como "el género y la fama son una construcción social", o links a artículos del New York Times que rezan "Ama a las personas, no al placer". La novia del teen angst americano lo sigue intentando. Reconozcámosle al menos el mérito y el cachondeo.

Un juego que destila humor y autoconsciencia, que quiere que entiendas que en el fondo todo esto de la fama es tirando a absurdo

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