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Lencería 'boundage': ese oscuro objeto de deseo

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Agent Provocateur es la marca de ropa interior que lo está petando en todo el mundo

José Necky

21 Enero 2014 10:40

Quizá no podamos augurar que 2014 vaya a elevar el vello público a tendencia mainstream, pero sí podemos asegurar que, en materia de lencería, será un año en el que triunfarán la escasez de tela y los encajes. La línea ascendente que dibuja la trayectoria de Agent Provocateur así lo demuestra: la empresa de lencería fundada por Joseph Corré y Sere Rees duplicó sus ganancias el pasado año.

Es cierto que en España la marca es más conocida por sus anuncios con Miguel Ángel Silvestre y las hermanas Cruz que por sus productos. De hecho, sólo hay dos tiendas abiertas en toda la península: una en Madrid y otra en... Marbella.

Barcelona, una de las grandes capitales mundiales de la moda, no tiene fonda Agent Provocateur. Marbella, la ciudad del despelote moral y la estética kitsch, sí. Es como para poner cara de emoticono sorprendido, pero hay una explicación: la línea de Agent Provocateur pasa por explotar lo más hard del imaginario erótico. En contra de las propuestas naifs y caramelizadas de las grandes empresas tipo Oysho o Women's Secret, se apuesta por unos conjuntos rococó que recuerdan la estética boundage. Sus tiendas se nutren del universo sadomaso, y sus modelos acostumbran a responder al tipo dominatrix. Pueden prescindir de los estándares de mujer perfilados en el Photoshop: sus productos apelan al placer y a la perversión, no a la belleza clásica.

Los anuncios que ha lanzado Agent Provocateur así lo demuestran. En casi todos se juega con la dicotomía exterior-interior, público-privado. Por ejemplo, en el anuncio protagonizado por Mónica Cruz, hay una suerte de parodia de Dorian Grey: la foto que debe inmortalizar su 'verdadero yo' se convierte en una orgía de sensualidad. Algo así encontramos también en el anuncio dirigido por Penélope Cruz, y protagonizado por Miguel Ángel Silvestre. En él se recurre al viejo truco de las gafas que permiten ver a las mujeres en ropa interior.

Mientras otras empresas pretenden asociar la ropa interior con la seducción, Agent Provocateur intenta convertirla en una experiencia erótica. Con este objetivo transforma sus establecimientos en verdaderas performance kitsch, abogando por un filón underground que quizá podría explicar que, por lo general, sus tiendas no estén situadas en las míticas avenidas comerciales o en los grandes almacenes más populares. El hecho mismo de ir a comprar esa ropa debe sentirse como algo parecido a entrar en un sex-shop.

Un sentimiento contracultural perfectamente expresado en su último espot, donde combinan su espíritu revolucionario con la preferencia por aquello que está fuera de la norma.

Finiquitado lo hipster, ¿anda la gente buscando de nuevo en el pozo de las subculturas? ¿O se trata de una consecuencia retardada del efecto 'Cincuenta sombras de Grey'? Sólo el tiempo podrá decirlo. Pero mientras tanto, id recuperando los ligueros.

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