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“Ya no reconozco mi jodido cuerpo”

Lena Dunham reflexiona alrededor del retoque corporal en su columna semanal para 'Lenny'. La directora ha tomado una decisión: nunca más dejará que nadie toque sus fotografías

Tras la polémica por la portada de Tentaciones y la posterior disculpa por parte de la actriz, Lena Dunham vuelve sobre el tema en una columna, Retocada por un Ángel, en su newsletter Lenny. Allí nos habla de su complicada relación con su propio cuerpo y de cómo Photoshop se ha entrometido en su imagen —a veces con su permiso, otras sin él— desde que ha sido famosa.

Al respecto, Lena ha tomado una decisión: no va a permitir nunca más que sus fotos sean retocadas.

Aquí os dejamos algunos fragmentos destacados de su columna en Lenny.

Esto es lo que pensó Lena cuando vio la portada de Tentaciones:

No tenía la energía suficiente para averiguar en qué momento de su viaje la imagen había perdido mi celulitis en los muslos, la grasa de mis bíceps o por qué mi barbilla había sido reconstruida. No tenía tampoco ningún interés en avergonzar o culpar a nadie en este proceso. Todo el mundo fue amable conmigo, me apoyaba y protegía publicando esa foto que ellos encontraban encantadora y atractiva. Yo también me encontraba encantadora y atractiva. Pero de la misma manera que encuentro encantadora y atractiva a Emily Blunt: esa no era yo

Ver la foto me hizo pensar en que ya no reconozco mi jodido cuerpo. Y eso es un problema

Desde sus comienzos, Lena ha sido una víctima del Photoshop:

Cuando empecé a ser fotografiada por profesionales, no se me ocurría preguntar o cuestionar el uso de Photoshop. Tenía 24 años y cualquier cosa que hacían para convertir a las mujeres en importantes, deseables y valiosas era todo lo que siempre había querido. Mi piel parecía que estaba casi pintada y mi nariz era pequeña y respingona

Teniendo en cuenta el compromiso que tengo con mi cuerpo —mostrándolo realista en la pantalla— esto era una especie de disonancia cognitiva que no quería y no podía ya considerar

La actriz también habla de la polémica portada de Vogue y de la relación con el portal Jezebel.

Cuando salió la portada de Vogue, Jezebel decretó que se había cometido una atrocidad con el photoshop y ofreció una recompensa de 10.000 dólares a quien pudiera conseguir las fotos originales. Eso me rompió el corazón. Mi tristeza se debía en parte a que en mi época universitaria me encantaba Jezebel por esa misma razón, por el deseo de derribar los complejos a través del humor. Fue y sigue siendo un objetivo admirable

Y de cómo han estado retocadas el resto de las fotografías.

Cuando escuchaba a los fotógrafos decir “lo arreglaremos esto luego”, sé que no se referían a una sombra o una mancha en mi falda. Se referían a las partes del cuerpo desgarbadas o gordas

Pero no preguntaba, asumiendo que era parte de las reglas del juego. Tampoco preguntaba porque es agradable mirar una foto en la que todo lo que siempre has pensado que era “demasiado” está de repente perfectamente bajo control

Lena ha tomado una decisión:

Estoy harta de permitir que mi foto sea retocada a la hora de publicarla. La brecha entre lo que creo y lo que he permitido que se haga con mi imagen se tiene que cerrar ahora. Si eso significa no hacer más portadas de revista, que así sea

Este cuerpo es la único que tengo. Me encanta por lo que me ha dado. Lo odio por lo que me ha negado. Y ahora, sin más preámbulos, quiero ser capaz de reconocer mi propio muslo en una rueda de reconocimiento

[Vía Lenny]

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