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"Nuestro mundo necesita más rabia"

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Laura Vazquez es una joven poeta francesa que está cambiando el panorama a base de patadas de frescura y genialidad

Luna Miguel

04 Marzo 2015 06:00

La poesía, como la juventud, son dos palabras que sufren en Francia. Históricamente podríamos mencionarlas sin pudor, e incluso sería injusto que no habláramos de las decenas y decenas de escritores brutales que han configurado su escena literaria. Hoy, sin embargo, ya no hay rabia en este género. Quizá se haya mudado al rap, al cine, a las esquinas más ocultas de Internet, pero ya no hay nada de rabia en la poesía… o eso pensábamos todos, hasta que apareció la poeta, videopoeta, performer y bloguera Laura Vazquez.

A sus 27 años, Vazquez acaba de ganar uno de los premios más importantes de su país, el Prix de la Vocation. Desde la editorial Cheyne, voces como la de Ophélie Jaesan, Lysiane Rakotoson o Linda Maria Barros han logrado este galardón, aunque lo cierto es que seguir sus pistas en Internet siempre resulta complicado. Laura Vazquez es todo lo contrario, de hecho su acción en la red es uno de los elementos que la diferencian de otros autores de su generación. Ella es youtuber, es activa en la blogosfera y no tiene miedo a descubrir cosas nuevas o a mezclarse con autores internacionales en todo tipo de proyectos.

Moderna, política, aprendiz de Christophe Tarkos, amante de la música, editora de una revista minúscula pero potente llamada Muscle, conocedora de la Alt Lit y de tantos otros movimientos artísticos extranjeros… hoy Laura Vazquez también acaba de publicar su libro La main de la main, motivo por el cual dimos con ella y la invitamos a que nos desentrañara la nueva y a veces desastrosa vida cultural francesa.

Poema grabado en exclusiva para PlayGround

Eres un caso distinto en el panorama cultural francés: haces videopoemas, te mueves en una escena independiente, ¿cómo comenzaste tu andadura?

Yo soy muy activa porque la poesía es activa, nunca se para, en la muerte la poesía está viva también, está viva todo el tiempo.

Empecé a escribir muy joven, inventaba pequeñas oraciones, luego historias, y luego leí todos los libros de la biblioteca de mi pueblo, libros bastante clásicos, descubrí mundos increíbles, potencias más grandes que yo pero que viven en mí, que viven en todo. ¿Quién puede hablar de la luz de la tarde o del sabor del guacamole? Nadie, nadie puede hablar realmente de eso, no se puede hablar, es imposible, no funciona, siempre se pierde algo, pero podemos hacer poesía.


La religión aquí es la religión del laicismo, la razón, se ha vuelto un dogma, se ha vuelto una esclerosis



Después hice estudios de letras (ahora estoy terminando mi tesis). Y luego me fui de Francia, estuve viviendo en Barcelona y más tarde en Sevilla, en esa época conocí a Clara de Asís, una chica que hace música, con quien empecé a hacer lecturas de poesía y performances en lugares alternativos, y sentí que mi poesía se volvía más libre, ya no había límites, si quería gritar el grito era poesía, si quería callarme el silencio era poesía.

¿Podrías hablarnos de tus referentes?

Yo me inspiro mucho de la música, mi música favorita es la de Clara de Asís. También me inspiran mucho los deportistas, hay que ver en Youtube los vídeos de los mejores goles de Maradona o de Zidane y comprender que sus movimientos son sublimes; es lo que ocurre cuando escribimos. Y entre los escritores, me gusta Nijinski, Lucrecio, Thomas Bernhard, Hubert Selby, Tony Duvert, Jamaica Kincaid, Pierre Guyotat, Upton Sinclair, Alejandra Pizarnik, Simon Allonneau y muchos otros.

El mundo está siendo golpeado por la Alt Lit, dos palabritas muy pequeñas que han significado cosas grandes. Esta ola ha influido en América Latina y también ha llegado Europa… pero, ¿qué pasa con Francia?

Aquí no se sabe qué es la Alt Lit, no se tiene ni idea, no existe. Por el momento.


En Francia hay dos grandes problemas: la indiferencia y el cinismo



Has ganado un premio de literatura que se caracteriza por dar voz a los jóvenes. ¿Cómo te animaste a participar? ¿Por qué pensaste que tu literatura tendría cabida en una editorial tan clásica?

Escribí La main de la main después de haber leído una traducción de las cartas de Iván el terrible. Son increíbles, locas y majestuosas. Fue una lectura que me dio mucha fuerza, una enorme energía, muchas ideas y muchas melodías y escribí varios poemas, los escribí muy rápido.

Después, los envié a la convocatoria del Prix de la Vocation, porque pensé que ese texto podía corresponder con la línea editorial de Cheyne, que publica textos bastante líricos, a veces más bien clásicos en la forma. Y tuve suerte.

Antes de ese libro había publicado dos textos de poesía en Derrière la Salle de Bains, una editorial underground que ha publicado a autores que me gustan mucho, como Christophe Tarkos, Jacques Rigaut ou René Daumal.

¿Cuáles son tus aspiraciones literarias?

Mi sueño en literatura es escribir el mejor texto del mundo, el más fuerte, el más grande; en el momento de escribir quiero sentir las mayores emociones del mundo, las fuerzas más grandes, estar completamente en el momento y sentir todo, atravesar todo, vivir todo, amar todo, destruir todo.

Más concretamente, acabo de terminar un pequeño libro que se llama Serpent, inspirado de los dibujos de Henry Darger, que se editará con sonido, podrá escucharse una grabación de mis lecturas con la música de Clara de Asís.

Acabo de empezar un nuevo libro de poesía, y también trabajo en una novela, por ahora estoy tomando miles de notas, es mi proyecto más ambicioso.

¿Cómo crees que se podría derrotar a ese "viejismo" que invade la cultura francesa? Siendo tan modernos en el terreno cinematográfico, artístico o periodístico, ¿qué paso le queda dar a las letras?

Lo que le falta seguramente es la rabia. ¿Cómo hacer venir la rabia? La rabia sin modelo, la verdadera rabia. ¿Cómo hacer que llegue? Saliendo por la calle.

En Francia hay dos grandes problemas: la indiferencia y el cinismo. Creo que lo raperos son los que mejor hablan de ello, los que más rabia tienen, hay artistas magníficos en el rap, pienso por ejemplo en Keny Arkana, una rapera marsellesa contestataria.

También falta lo irracional y el misterio. La religión aquí es la religión del laicismo, la razón, se ha vuelto un dogma, se ha vuelto una esclerosis. Aquí la gente se burla de las mujeres que llevan el velo, se les insulta, y eso no es más que un ejemplo.

Yo creo que tenemos derecho a estar un poco locos, un poco obsesionados, tenemos derecho a creer en dios o creer en lo que sea o de no creer en nada, tenemos que recordar que podemos tener imaginación, fuerza o locura, en todos los ámbitos, a todos los niveles, tenemos derecho a creer en lo que creemos. Es lo mejor que nos queda.


Yo creo que tenemos derecho de estar un poco locos



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