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"Maldigo tus manos sobre mi piel": así sufren la violencia las mujeres de México

Conoce a ocho víctimas de la violencia machista a través de sus espaldas y testimonios líricos

México no es país para mujeres.

El negocio de trata sexual crece escandalosamente, al igual que los secuestros de los que se nutre. En una aparente complicidad con las autoridades, miles de mujeres desaparecen cada año en la que ya es considerada como la segunda mejor forma de lograr dinero tras el tráfico de drogas.

El feminicidio, es decir, la violencia y eliminación de la mujer por el mero hecho de serlo, es un concepto tan en boca de asociaciones de derechos humanos como tristemente real, que a su vez ha sido oscuramente apartado de las acciones gubernamentales. En lo que va de 2015, sólo en el estado de Jalisco ya existen más de 20 casos. El año pasado se estima que hubo 148 feminicidios en la zona. En Chihuahua, especialmente en torno a Ciudad Juárez y desde la década del 90, el feminicidio podría ser considerado como una emergencia humanitaria.

Mientras asociaciones como Nuestras Hijas de Regreso a Casa o el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio luchan por la justicia y por introducir el feminicidio en el código penal, la mismísima ONU hace una desesperada llamada al país azteca: con 2.500 asesinatos al año en 2013, las muertes de mujeres en México tiene una terrible ratio de 7 al día.

Quizá lo más dramático es que las desapariciones, los asesinatos, supongan sólo el desenlace obvio de una violencia diaria y sólo considerada de baja intensidad por aquellos que no la sufren. Detrás de las cifras, mujeres individuales. Vidas individuales.

Víctimas que difícilmente pueden dar la cara, como en ocasiones se les exige de manera insensible. Por esta razón, la artista Laura Urquijo ha captado toda esta terrible violencia recibida, y también la dignidad e integridad de ocho mujeres en su serie Sin dar la cara.

Las protagonistas de la serie, todas ellas víctimas de la violencia, posaron para Laura y contaron su historia, ahora traducida en breves poemas. Fotografías convertidas en pinturas grises y resistencias hechas poesía.

Aquí están algunas de ellas.

Blanca E. Ortiz Rodríguez 

Te maldigo.

Me acorralas en tu falso deseo.    

Maldigo tus gritos sofocantes.  

Lames las cicatrices de mi cuello con tu gruesa lengua.  

Maldigo tus feroces manos sobre mi piel.  

Me acechas como bestia hambrienta.  

Maldigo tu capacidad de convertir mis virtudes en vicios.  

Arrancas mis ojos, masticas mi corazón dulce y salado.

Me arrastras hacia mi muerte sin el menor esfuerzo.  

Y muero.

Eva M. Lucia 

Soy la sirviente de las llagas.  

Soy cómplice de tu injusticia y de mi dolor todos los días.  

No deseo nada.  

Mi balcón da al olvido.  

No hablo, solo soy.  

Lloro y observo.  

Sueño con mi pasado, pero los sueños se van.  

Me someto a mi oscuro destino acompañada de tu mano feroz y domadora.  

Lloro y pienso en todo lo que pudiera llegar a ser si no fuera yo.

Bárbara Rodríguez

La tentación de dejarte me visita con frecuencia mientras que la idea de olvidarte invade mi cabeza.

Mi vida con la tuya se ha vuelto desabrida, sin sorpresas, irrelevante, cansada y vulgar.  

Eres el vivo que no deja morir. Eres la oscuridad que no deja de brillar. Eres la absurda razón por la que adoro los monstruos de la vida.

Aquí estoy, muriendo, mientras la vida me grita “¡cobarde!”.

Vida, no soy cobarde. Yo pierdo intencionalmente.  

Soy mi propio rostro que detesto y no me atrevo a levantar.

María de los Ángeles Quiroz de la Fuente

Mis ojos son indiscretos y ya están secos.

Mis labios viven en silencio.  

Mis sonrisas se extinguieron.  

Mis oídos viven aturdidos bajo el ruido de tus secretos.

Mi nariz golpeada por tu cólera.

Mi cerebro en un coma definitivo.  

Doy la espalda porque dice más que mi cara.

Fotografías convertidas en pinturas grises; resistencias hechas poemas

México no es país para mujeres.

 

El negocio de trata sexual creceescandalosamente al tiempo que los secuestros de que se nutre. Escandalosamentey en presunta connivencia con las autoridades, miles de mujeres desaparecencada año en la que ya es considerada como lasegunda mejor forma de lograr dinero tras el tráfico de drogas.

 

El feminicidio lleva años siendo unconcepto tan en boca de muchas asociaciones de derechos humanos comotristemente real, por un lado, y oscuramente apartado de los medios por otro.Este año, sólo en el estado de Jalisco ya existen más de 20 casos. El añopasado se estiman en 148 los feminicidios en la zona. Mientras, en Chihuahua,especialmente en torno a Ciudad Juárez, el feminicidio podría ser consideradacomo una emergencia humanitaria.

 

http://www.milenio.com/region/Suman-veinte-feminicidios-va-Cladem_0_476352711.html

 

Quizá lo más dramático es que lasdesapariciones, los asesinatos, supongan sólo el corolario de una violenciadiaria y sólo considerada de baja intensidad por aquellos que no la sufren.Detrás de las cifras, mujeres individuales. Vidas individuales.

 

Víctimas que difícilmente pueden dar lacara, como en ocasiones se les exige de manera insensible. Laura Urquijo, artistaprocedente de Sinaloa, ha captado toda esta terrible violencia recibida, perotambién la dignidad de ocho mujeres en su serie Sin dar la cara.

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