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LOL: un político dice que las mujeres no deben reír en público

El viceprimer ministro turco Bülent Arinç desata una campaña en las redes sociales y nos recuerda el poder subversivo del humor femenino

Pues va a tener razón el crítico de cine Nacho Moreno cuando dice aquello de: “ Cuando las chicas se ríen, el heteropatriarcado se caga de miedo”. En el papel de machirulo tenemos al viceprimer ministro turco Bülent Arinç, que el pasado lunes dijo en un discurso que las mujeres no deberían reír en público. A su juicio, no es decente.

"El decoro es un ornamento de la mujer, y lo es también del hombre. La mujer debe ser decorosa, saber qué es lo decente. No debería reirse en voz alta delante de todo el mundo, ni hacer movimientos seductores», afirmó Arinç.

Semejante declaración ha causado una reacción unánime y muy rápida en la red: un enorme y sonoro LOL. Bajo los hashtags #kahkaha y #direnkahkaha Twitter e Instagram se han ido llenado de imágenes de mujeres riendo, y desde Turquía se ha expandido a todo el mundo: una vez más, el machismo ha recibido una gran paliza en redes sociales.

Women have rights to laugh, in Turkey and anywhere else #direnkahkaha pic.twitter.com/ekXRevs3J8

— Intan F. Anggraini (@Tiannaology) julio 31, 2014

I stand for all women in Turkey, who laugh in the face of discrimination. You are not alone! #kahkaha #direnkahkaha pic.twitter.com/BDVonnEuM7

— Marilena Barbera (@marilenabarbera) julio 31, 2014

Sizden izin alacak değiliz. #direnkahkaha @helinozcelik @kedekedeee @kuikkuk @secilcetinn @S_temur pic.twitter.com/iFa7h1UmCH

— bürge demircioğlu (@burgedemirci) julio 28, 2014

HalkTV habercisi bile Lacoste çanta taşıyor. Siz hâlâ sosyalizm derdindesiniz :)) " @mak_cen: #direnkahkaha pic.twitter.com/vYCBjSD3b2"

— WhiteTurk (@sunny_74) julio 28, 2014

Sin embargo la opinión machista de Arnic, tan obsoleta como absurda, tiene unas raíces profundas en la cultura patriarcal que, como sabemos, engloba a la mayor parte de los países. No hace mucho que una carcajada procedente de una mujer se consideraba como malos modales o poco femenino. No es casualidad, tampoco, que una de las obsesiones del feminismo actual sea el humor: su poder subversivo es incomparable.

Cuando una mujer ríe se olvida de su apariencia, de lo que pensarán aquéllos que tiene a su alrededor. Las mujeres humoristas o que bromean no tienen miedo a hacer el ridículo, y cuando las feministas se ríen de sí mismas se vuelven indestructibles: en la lucha por los derecho y libertades de las mujeres a menudo flota una pesada aura de seriedad que se convierte en disuasoria. La libertad debería ser divertida también: la carcajada destruye la culpa y las preocupaciones y consigue en un minuto lo que no consiguen diez horas de conferencias. Cuando la mujer ríe, se vuelve poderosa.

Vean si no esta canción que la compositora Amanda Palmer dedicó al periódico británico Daily Mail.

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