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Los 10 mandamientos de Kurt Vonnegut para comprender a la juventud

En este mundo incomprensible, sólo los genios como Kurt logran encontrar respuestas

Un genio no se hace solo, un genio lo hacen esos miles de fans, lectores y amantes que cada día leen con atención y homenajean su obra. Por eso no es raro que las citas de Kurt Vonnegut se hayan convertido en las más propensas a ser tatuadas en pieles de todo el mundo; o que los libros de Kurt Vonnegut se hayan convertido en los más recomendados entre celebridades adolescentes como Tavi Gevinson y Lorde; o incluso que los dibujos de Kurt Vonnegut —esos trazos irregulares que retan a los reyes del cubismo— se hayan convertido en piezas de coleccionista, en garabatos mágicos, en las representaciones del alma de un verdadero dios literario. 

Todo el mundo quiere a Kurt. Y todo el mundo va a sentir que quiere aún más a este escritor elegido democráticamente como genio cuando leamos su libro Que levante mi mano quien crea en la telequinesis (Ed. Malpaso), una colección de charlas que el autor dio en universidades, dirigidas principalmente a los jóvenes, y en cuyo interior descubrimos delirio y brillantez a partes iguales. De entre sus nueve coloquios, nosotros hemos seleccionado 10 frases como 10 mandamientos que no debéis dejar de leer:

1. Consejos para una vida sana… o algo así

¿Qué otros consejos os puedo dar? Comed mucho salvado, que incrementa el poder de cualquier dieta. El único consejo que yo recibí de mi padre fue «no te metas nunca nada en la oreja». Los huesos más finos del cuerpo están allí, ¿sabéis?, y también el sentido del equilibrio. Si andáis tonteando con las orejas no sólo podréis acabar sordos, sino que además os caeréis a todas horas. Así pues, dejad en paz vuestras orejas. Están muy bien como están.

No matéis a nadie aunque en el estado de Nueva York no esté en vigor la pena de muerte.

Y poco más os puedo decir.

2. El odio es la mejor cocaína (y un arma demasiado poderosa)

Me he pasado la vida odiando a gente, a Hitler, a Nixon, aunque ya sé que no son comparables en su perfidia. Quizá sea una tragedia que los seres humanos puedan extraer tanta energía y tanto entusiasmo del odio. Si queréis sentir que medís tres metros y podéis correr doscientos kilómetros sin descansar, el odio os resultará mucho más efectivo que la cocaína. Hitler resucitó a una nación humillada, arruinada y famélica a base de odio y nada más que odio. Pensad en ello.

3. Cuidadito con la tecnología

Ya sabéis, o eso espero, que la televisión y los ordenadores no son mejores amigos, ni mayores estimulantes de vuestro poder mental que las máquinas tragaperras. Sólo desean que os sentéis frente a ellos bien quetecitas y os lancéis a comprar todo tipo de porquerías o a jugar a la bolsa como si se tratara de una partidita de blackjack.

Mas sólo las personas bien informadas y benignas pueden enseñar a los demás cosas que siempre recordarán con cariño. Los ordenadores y los televisores no sirven para eso.

4. Sobre el premio Nobel

Puede incluso que alguno de vosotros llegue a ganar el Nobel. ¿Os apostáis algo? De acuerdo, sólo es un millón de dólares, ¡maldita sea! Pero como suele decirse, menos da una piedra.

5. Qué jóvenes y qué entusiastas

Yo era tan inocente que hubo una época en la que aún creía posible convertirnos en la Norteamérica humanista y razonable con la que solían soñar muchos miembros de mi generación.

6. Ciencia, vida y religión, ¡bang!

Amo la ciencia. Como todos los humanistas. Aprecio en particular la teoría del Big Bang, que es la siguiente: había una vez toda esa nada, y había tanta nada que ni siquiera existía la nada. Y de repente se produjo un enorme y grandioso BANG, y de ahí fue de donde salió toda esta porquería.

Olvidaos de la Biblia.

¿Alguna pregunta?

¿Sabéis qué debería poner en la entrada del departamento de Física? Sólo una palabra:

¡BANG!

¿Sabéis qué más creo?

Pues creo que la vida no es manera de tratar a un animal; y no me refiero sólo a las personas, sino también a los cerdos y a los pollos. La vida hace muchísimo daño.

7. Cuando morir mola

Una de las pocas cosas buenas de los tiempos modernos: si la diñas de manera horrible en televisión, no habrás muerto en vano. Nos habrás entretenido un rato.

8. Y cuando morir no mola

Como es de dominio público, estoy enganchado a los cigarrillos. Sigo confiando en que acaben matándome. En un extremo de cada pitillo hay un fuego; y en el otro, un imbécil.

9. ¿Una clase rápida de escritura creativa?

Primera regla: nunca utilicéis punto y coma. Se trata solo de un hermafrodita travestido que no representa nada. Sólo sirve para demostrar que has ido a la universidad.

Observo que algunos de vosotros no estáis del todo convencidos de que si hablo en broma o en serio. Así pues, a partir de ahora me meteré el dedo en la nariz cada vez que hable en broma.

10. Un final casi optimista

Os sugiero, adanes y evas, que centréis vuestras aspiraciones en convertir una pequeña parte del planeta en un lugar seguro, saludable y decente.

Hay mucho que barrer.

Hay mucho que reconstruir, tanto espiritual como físicamente.

Pero también va a haber mucha felicidad. ¡No os olvidéis de reconocerla!

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