Actualidad

Nace una nueva selección internacional de fútbol… y va a traer problemas

Una nueva selección de fútbol, ¿un nuevo problema político?

Es un día histórico en la República de Kosovo, declarado unilateralmente independiente por su parlamento en febrero de 2008.

La UEFA ha aceptado su ingreso en el máximo organismo del fútbol europeo en una votación secreta ajustada: 28 votos a favor, 24 en contra y 2 no válidos.

La decisión es trascendente deportiva y políticamente por varias razones.

I - CLUBES KOSOVARES EN EUROPA Y SELECCIÓN NACIONAL DE KOSOVO

La consecuencia más inmediata es que los clubes kosovares podrán jugar competiciones internacionales contra clubes de otras federaciones europeas. Mediáticamente, la decisión tomada hoy en el Congreso de la UEFA en Budapest es el pistoletazo de salida a la selección nacional de Kosovo.

Kosovo estaba autorizada a jugar partidos amistosos pero con restricciones a la hora de mostrar sus símbolos nacionales y su himno. Ahora, sobre el papel, podrá competir contra Italia, España, Inglaterra, Serbia o cualquier otro país europeo. El siguiente paso, en la próxima reunión de la FIFA, es plantear su inclusión en ese organismo para optar a clasificarse al Mundial de Rusia 2018.

"Solo nos faltaba el fútbol", ha declarado Fadil Vokrri, presidente de la Federación de Fútbol de Kosovo. Los máximos organismos europeos de deportes como el baloncesto (FIBA) o el balonmano (EHF) ya habían aceptado al estado como miembro de pleno derecho.

II - REFUERZO IDENTITARIO

Kosovo divide a la comunidad internacional. EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania o Italia lo reconocen como estado soberano. Por el contrario, países como Argentina, Brasil, China, España, México o Rusia, no. Putin, durante una reciente visita a Belgrado, aseguró que no reconocería nunca a Kosovo.

La principal oposición, por supuesto, procede de Serbia. Belgrado ha calificado a Kosovo desde su declaración de independencia como "falso estado" o "violación de la ley internacional". En territorio serbio, especialmente en círculos nacionalistas, el lema Kosovo je Srbija —Kosovo es Serbia— lo dice todo.

Con su inclusión en la UEFA, Kosovo recibe un espaldarazo diplomático de primer nivel. Encajada entre Serbia, Macedonia, Albania y Montenegro, sus menos de dos millones de habitantes celebran hoy su mayor visibilidad política desde que Xherdan Saqiri, jugador del Bayern de Múnich, celebró con la bandera del país la Champions que ganó en Wembley hace tres años, o desde que el Comité Olímpico Internacional les aceptó hace dos.

III - ¿UNA NUEVA POTENCIA EMERGENTE?

La irrupción de Kosovo como selección no es poca cosa futbolísticamente hablando. Hay combinados nacionales concretos que podrían tener mucho que perder. Especialmente Albania y Suiza, dos países que estarán representados en la Eurocopa de Francia este verano.

Albania teme que jugadores como Valdet Rama o su capitán Lorik Cana, kosovares de nacimiento, puedan ser tentados por la nueva selección para formar parte de ella. Hay que recordar que la UEFA no permite a un jugador cambiar de selección una vez ha debutado con los colores de un país, pero hace excepciones cuando se trata de "nuevos países".

Pero es Suiza quien más preocupada debería estar a nivel deportivo. Algunos de sus mejores jugadores, como el mencionado Shaqiri, Admir Mehmedi o Valon Behrami, nacieron en Kosovo. Granit Xhaka, otra de las estrellas suizas, es hijo de familia kosovar emigrada a Basilea.

Pero es la historia de una de las grandes promesas del fútbol europeo la que nos lleva directamente a la dimensión política de la nueva selección kosovar.

Adnan Januzaj, del Manchester United, nació en Bruselas, donde su familia, kosovar, se había establecido para evitar que el padre fuera reclutado por el Ejército Popular Yugoslavo en 1995. Su familia materna fue deportada a Turquía y sus tíos paternos lucharon por la independencia de Kosovo.

IV - CONVULSIÓN POLÍTICA

El mayor alcance de la decisión es política. La guerra de Kosovo entre la mayoría albanesa y el gobierno serbomontenegrino de Slobodan Milošević en Belgrado deja tras de sí más de 10.000 civiles muertos, la mayoría albanokosovares, medio millar de víctimas mortales de los bombardeos de la OTAN en la todavía República Federal de Yugoslavia y decenas de miles de desplazados, ya fueran serbios, albanokosovares o romaníes.

Son heridas con cicatrices de apenas 17 años.

La discusión en la UEFA ha sido agria, con una fuerte oposición serbia. El presidente de su federación, Tomislav Karadžić, dejó clara la postura de Belgrado antes de la votación, argumentando que se trataba de una "politización" del fútbol y de que la entrada de Kosovo desencadenará una "convulsión en la región y abrirá la caja de Pandora en toda Europa".

Uno de los primeros interrogantes que se abren es el grado de colaboración que tendrá Serbia con la decisión. Si un club kosovar es emparejado con un equipo serbio en la Champions o la Europa League, ¿aceptará el segundo jugar contra el primero?

Las autoridades serbias ya han anunciado que recurrirán la decisión, apelando a que los estatutos de la UEFA permiten acoger a naciones reconocidas por la ONU, que no es el caso de Kosovo.

Mientras serbios y kosovares miden su fuerza política, la región no olvida que el fútbol ha sido siempre espejo de los conflictos de la zona. Ninguno olvida el lamentable desenlace del último Serbia-Albania de hace año y medio, cuando un dron sobrevoló el estadio del Partizan con una bandera albanesa durante el partido.

El jugador serbio Stefan Mitrović alcanzó la bandera y los jugadores albaneses trataron a su vez de arrebatársela. Entre gritos de ubij Šiptara (matar albaneses), radicales serbios invadieron el campo y agredieron a los jugadores rivales, que tuvieron que huir a los vestuarios entre una lluvia de golpes y objetos.

Ahora la pregunta es ¿está Europa preparada para un Serbia-Kosovo?

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar