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Kampala no cierra: así es la fiesta más salvaje de toda África

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El fotógrafo italiano Michele Sibiloni documenta las noches más salvajes de la capital de Uganda en su libro Fuck it!

silvia laboreo

23 Mayo 2016 20:25

¿Qué es en lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en África?

Pobreza, miseria, dictaduras y persecuciones. Niños sonrientes y Safaris de "todo incluido". Calor y escasez. Polvo y arena. Caza furtiva y mujeres con collares de cuentas de mil colores. Analfabetismo, SIDA, ablación, brujería y chozas de barro en mitad de ninguna parte. Conflictos, guerras, diamantes de sangre y colmillos de marfil.

Clichés alimentados por el cine y los medios de comunicación. Retratos estereotipados que se rompen en mil pedazos cuando llegas a Kampala, la capital de Uganda.



Pese a que Uganda es conocido por sus leyes restrictivas sobre homosexualidad, pornografía y drogas, su capital es un oasis de locura entre tanta represión, sobre todo por la noche.

Kampala es conocida dentro y fuera de África por sus salvajes fiestas, noches en las que, pese a vivir en una sociedad encorsetada, la gente hace lo que le da la gana.

Y el fotógrafo italiano Michele Sibiloni sabe mucho de estas fiestas sin fin.



Sibiloni se mudó a Uganda hace unos seis años, con la idea de retratar aspectos de la vida cotidiana de este país. Documentó acontecimientos importantes en la región de los Grandes Lagos, en República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda y Burundi, pero notaba que le faltaba algo.

Y ese “algo” era salir con su cámara y retratar las noches de fiesta salvaje en Kampala.



Michele salió por la noche y descubrió que había gente que no estaba dispuesta a renunciar a su ración de alterne y rapto dionisíaco. En las calles, bares y casas de Kampala se mezclan los porteros, los amigos, las trabajadoras sexuales, los drogadictos, los borrachos, los expatriados y los vividores.

El fotógrafo recorrió todas las calles de la ciudad, todos los barrios. “Fui a todo tipo de sitios, desde fiestas en casas de expatriados a bares y clubes de Kabalagala, que sería como el barrio rojo de Kampala. Allí había muchos garitos, puestos de comida en la calle, pequeños hoteles a los que los hombres llevaban a las chicas para acostarse con ellas", explicó Michele en una entrevista para VICE.



"En algunos de aquellos bares solía haber hombres blancos de mediana edad en busca de chicas jóvenes. También había locales más pequeños ubicados en zonas consideradas guetos o barriadas pobres. Yo creo que he estado en todas las zonas de Kampala. Quizá no en todos los bares, pero sí en todas las partes de la ciudad”, explica.



Lo que más le gustaba a Michele de Kampala era la heterogeneidad que imperaba en los bares. Todo tipo de gente, ricos y pobres. Prostitutas comparten mesa con altos ejecutivos, turistas bailan con jóvenes rastafaris. Dos mujeres mayores se toman una copa mientras observan a una pareja haciendo twerking.

“Durante mis salidas, me di cuenta de que de noche imperaba una especie de democracia en la que se diluían las clases sociales y todos se mezclaban y se utilizaban mutuamente de formas distintas”, recuerda el fotógrafo.



Todas estas fotos de locura han quedado recogidas en un libro, Fuck it!. Un proyecto documental que el productor teatral David Cecil resume muy bien en el prólogo.

"Todos los animales salen por la noche... huevos rotos, piernas magulladas, faldas rotas, los jóvenes ríen, peinados con cresta, manadas de perros, un hombre con los ojos abiertos con un arma. Las historias contadas por estas viñetas mugrientas son a la vez una tira de dibujos animados y un archivo de lo efímero, una sinfonía de África y una catástrofe del tercer mundo, un tanteo travieso y una risita culpable".

Porque los animales salen por la noche... y quieren divertirse.







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