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Soy un trol, un payaso anarquista, soy el mejor alcalde del mundo

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Entrevistamos a Jón Gnarr, alcalde de Reikiavik durante 4 años con el Partido Mejor, un político totalmente diferente

Ignacio Pato

26 Marzo 2015 06:00

Se llama Jón Gnarr. De pequeño, con muchas dificultades de aprendizaje, acabó pasando del colegio. Soñó con ser basurero porque vivían de noche y en libertad. Su padre era un policía comunista. Descubrió el punk a los 13 años, el anarquismo poco después y acabó trabajando de cómico en televisión.

Admite que si no tuviera sentido del humor, estaría encerrado en un psiquiátrico. Se autodefine como una contradicción andante con una fuerte tendencia al caos.

Una pequeña broma le acabó llevando durante 4 años a la alcaldía de Reikiavik, la capital de Islandia. Ahora, nos cuenta su historia, recogida también en De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo, publicado por Capitán Swing.


En otoño de 2008, el paraíso islandés se vino abajo. Todos los ahorros de la ciudadanía simplemente no estaban. Los bancos habían hecho un agujero más grande que el propio país. La gente salió a la calle armando ruido con cacerolas. Donde nunca pasa nada y todo el mundo se conoce, políticos y banqueros no tenían salida. El gobierno tuvo que dimitir.  

Entonces apareció Jón Gnarr. No se le ocurrió otra cosa que crear un partido político que mejorase las cosas. Sería, literalmente, el Partido Mejor.


Si no tuviera sentido del humor, estaría encerrado en un psiquiátrico



Jón, ¿cómo surge la idea del Partido Mejor? ¿Por qué el “Partido Mejor”?

La idea parte de mi trabajo como humorista. Me parecía que había mucho incompetente en política y que les faltaba honestidad, coraje, creatividad y humor. Así que decidí hacer mi propia versión de un partido basado exactamente en eso.

Una hora y 30 euros después de entrar en la oficina del registro nace oficialmente el Besti Flokkurinn. Seguía siendo una broma para la derecha y los socialdemócratas.

Tratasteis de hacer que los símbolos y la web del Partido Mejor tuvieran la peor pinta de toda la política islandesa. ¿Por qué?

Porque era divertido. Me gustan los anuncios baratos y mal hechos. Es vulgar pero funciona. Cogí el look de los anuncios de ofertas. Nos divertimos mucho haciendo eso, era un continuo LOL. Lo que más me gustaba era el logo con el pulgar levantado. Hicimos el pulgar extralargo para que pareciera una mano sujetando un perrito caliente. ¡Me encanta!


También hicisteis toda vuestra campaña por internet. Esto también era nueva política.

Sí. Los medios de comunicación tienen fuertes vínculos con los partidos y la agenda política. Mi campaña se hizo sobre todo en Facebook y web. En realidad, lo puede leer mucha más gente que un periódico normal. Y también hice vídeos en YouTube y tratamos de hacerlos virales. Me parece mucho más cool eso que los periódicos.


Con la campaña llegan las promesas electorales. Como en todo partido. Bueno, quizá no como en todo partido. Si la izquierda prometía acceso gratuito a las piscinas para los jóvenes, el Partido Mejor prometía toallas gratis. Un Disneyland en el aeropuerto. Un oso polar para el zoo. Billetes de avión gratis para mujeres. Coches para la población rural… Un parlamento libre de drogas para 2020.

Pero ¿cómo explicas que un partido “de coña” pueda ser competitivo en unas elecciones “serias”? Hicisteis promesas que sabíais que no podríais cumplir…

Es una idea que sale de tiempos en los que la gente está desesperada buscando alternativa. Hablo de gente corriente, de gente como yo mismo. Nos mofamos de los políticos tradicionales, los ridiculizamos. Las promesas son una parte fundamental de las elecciones. Luego los políticos pasan de cumplir ninguna. Así que… prometimos todo lo que quería la gente. Porque de todas maneras también prometimos no cumplir ninguna de nuestras promesas.

En las municipales de 2010, y por 600 votos de diferencia con la derecha, el Partido Mejor fue el más votado de Reikiavik. Jón Gnarr se convertirá en alcalde de la capital, en la que vive más de la mitad de toda la población islandesa.

¿Cómo describirías el proceso de haceros más y más grandes y finalmente acabar ganando la alcaldía de Reikiavik?

Una de las cosas más increíbles que he hecho nunca, claro. Fue como escribir y hacer una obra de teatro al mismo tiempo. Lo llamo el teatro de la realidad.


Prometimos no cumplir ninguna de nuestras promesas



Para Gnarr había un último obstáculo. Necesitaba apoyos. Con los conservadores llamándole payaso, la decisión estaba clara: pactaría con los socialdemócratas, no sin antes apuntar una peculiar condición. Debían ver toda la serie The Wire.

Es fascinante que le pidieses a los socialdemócratas que viesen The Wire entera para poder hacer una coalición con ellos.

Es importante. The Wire es la mejor serie de todos los tiempos. Va sobre la vida misma, y sobre cómo funciona la sociedad. Es sobre el sistema y sobre cómo este te atrapa. Todo el mundo debería verla.


Te vestiste de drag queen y mostraste solidaridad con Pussy Riot siendo alcalde. Desde fuera, tenemos la idea de que Islandia es una sociedad que tiende hacia la igualdad de género. ¿Fueron el feminismo y la comunidad LGTB temas importantes durante tu mandato?

Soy miembro de Amnistía Internacional. Salí en el desfile del orgullo gay vestido de mujer cada año. Protesté contra las violaciones de derechos humanos y la pena de muerte. Odio la discriminación y creo en la total igualdad de la gente. También apoyé a Femen y a Pussy Riot.


Salí en el desfile del orgullo gay vestido de mujer cada año



Jón, llevas tatuado en un brazo el símbolo de los Crass. Incluso te hacías llamar Jónsi Punk cuando eras adolescente. ¿Qué es para ti el punk y qué importancia cultural y política tiene?

Crass me educaron más que mis propios padres. Yo rechacé el punk más popular, fui un punk de los Crass, un anarcopunk. Para mí el punk no era tanto la música como las ideas. El punk es el Háztelo Tú Mismo. Hay una filosofía detrás, es la libertad estructural. La humanidad ha seguido la idea que hay detrás del punk desde tiempos inmemoriales, no es nada nuevo.

Pero mucha gente te habrá cuestionado por definirte como anarquista y montar un partido político e incluso acabar siendo alcalde. ¿Qué significa el anarquismo para ti?

El anarquismo es sólo una palabra. Quiero vivir en un mundo en el que sea libre para hacer lo que me gusta mientras no haga daño a nadie, pero al mismo tiempo creo en una sociedad que cuida de los más débiles. Ahora me autodefino más bien como un socialista libertario. No soy un político, soy más un filósofo.


Los Crass me educaron más que mis propios padres



El Partido Mejor cambió la percepción de la política como escenario incomprensible e inalcanzable para la ciudadanía. Le arrebató a los políticos tradicionales su coto mágico y privado. Reikiavik se hizo más sostenible y participativa, se reorganizaron las escuelas y se salvó a la ciudad de la bancarrota absoluta.

“Es mi alcalde favorito”. Eso acabó diciendo de Jón Gnarr el mismísimo Noam Chomsky.


¿Qué balance haces de tus 4 años como alcalde de Reikiavik? ¿Cómo es Reikiavik hoy, tras 4 años de gobierno del Partido Mejor? ¿Es un lugar mejor?

Hicimos muy buen trabajo y fui un buen alcalde. Nos las apañamos para sobreponernos a los ataques de los partidos tradicionales y de sus medios. Conseguimos cerrar 4 presupuestos y hacer un nuevo plan general. No quiero dármelas de nada pero hicimos un trabajo increíble. Reikiavik está mucho mejor de lo que podría estar. Nos podríamos haber convertido fácilmente en un Detroit.

¿Cuál consideras tu mayor logro y cuál tu peor fracaso durante ese periodo?

No estuve solo, fui solo el líder de un grupo de activistas. Seguramente nuestro mayor logro fue nuestro plan de rescate para la compañía energética de la ciudad. Fuimos un grupo de gente que simplemente buscaba ayudar. Y no recuerdo ningún fracaso.


Jón Gnarr fue el alcalde favorito de Noam Chomsky


Dijiste que no seguirías en política. Que tu trabajo como alcalde durante 4 años ha sido el empleo más duradero de tu vida. ¿Qué haces desde que no eres alcalde?

No soy político. Soy un ciudadano que llevó estos asuntos durante un tiempo. Ahora soy escritor, estoy acabando de escribir un libro. Después, mi plan es escribir otro sobre el Partido Mejor, una especie de manual. Quiero viajar por todo el mundo, ir a programas de universidades para escritores y encontrar y compartir ideas con la gente.

 ¿Conoces las iniciativas municipalistas de España? Hay mucha gente fuera del profesionalismo político que quiere devolver las ciudades a la gente. ¿Cómo lo ves?

Sigo lo que pasa en España y lo encuentro excitante. Me encantaría visitar el país. Ojalá alguna universidad me invite y pueda quedarme un tiempo para aprender y también contribuir a estos movimientos con mi experiencia.

Soy un virus en la política, un trol entre las personas


Uno de los pasajes más interesantes del relato de Gnarr es su transparencia a la hora de enseñar la cara oculta del “poder”. A pesar de, o precisamente por, su carácter familiar y el amor devoto que profesa por su esposa y 5 hijos, el trabajo como alcalde le condujo a una crisis de estrés. Llegó a estar a punto del colapso nervioso y confiesa que los últimos meses los pasó mirando una cuenta atrás. En 2014, no quiso presentarse a la reelección.

Por supuesto, hablamos de un alcalde diferente. Tanto como hacerse 5 perfiles falsos de Facebook para divertirse o de pintarse con el maquillaje de su madre cuando después de su muerte, la echaba de menos.

Alguien que en sus propias palabras se define como "un virus en la política, un trol entre las personas".



Reírse de todo para ser tomado en serio: justo al revés que los políticos tradicionales



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