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Así es vivir cuando le tienes alergia a TODO, incluso a tu marido

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El síndrome de activación mastocitaria (SAM) es una enfermedad degenerativa sin cura que provoca que sus afectados tengan cada vez más alergias. Esta es la historia de una de sus afectadas

silvia laboreo

05 Diciembre 2016 17:53

Johanna Watkins es una joven de Minesotta de tan solo 27 años que actualmente se enfrenta a una pesadilla. la mujer sufre síndrome de activación mastocitaria (SAM), una rara enfermedad que provoca que su cuerpo reaccione brutalmente de forma anafiláctica a prácticamente cualquier cosa.

Su cuerpo produce de forma indiscriminada los químicos responsables de controlar las reacciones alérgicas y eso hace que Johanna sea alérgica a casi todo. Y a casi todos.

En la lista de alergias de esta mujer se encuentran más de 100 cosas, entre alimentos, productos químicos, condiciones ambientales, aromas e incluso personas.

De hecho, Johanna es alérgica a su propio marido y algo tan simple como un abrazo o un beso podría llegar a ser mortal para ella.



Conforme pasan los años, a la vez que aumenta la lista de agentes alérgenos que no soporta, también empeoran las condiciones de salud de Johanna.

Esto ha provocado que tenga que vivir confinada en una habitación aislada de todo y de todos. Una burbuja particular equipada con filtros purificadores y ventanas selladas de la que solo puede escapar en contadas ocasiones, cuando tiene que trasladarse al hospital para los chequeos médicos. Y al volver de esas visitas al mundo exterior siente como si todo su cuerpo hubiera sido atacado.

“Tan pronto como se abre la puerta puedo sentirlo. Mi cuerpo entra en modo ataque total”, explicaba Johanna al canal de noticias Fox 9. “Siento como si mi cuerpo estuviera librando una batalla contra sí mismo. Mi garganta se aprieta automáticamente. Siento como si Darth Vader me estuviera haciendo una llave en el cuello”, reconocía la afectada.

 

Johanna es alérgica a su propio marido y algo tan simple como un abrazo o un beso podría llegar a ser mortal para ella


A día de hoy, la vida cotidiana de Johanna está muy limitada por su enfermedad. Pasa el día en su habitación mientras contesta a emails, habla por el móvil o reza y lee la Biblia. Según ella, sus creencias religiosas le han ayudado mucho a sobrellevar una situación que cada día empeora.

Por ejemplo, Johanna solo tolera un total de 15 alimentos. Come una vez al día y siempre el mismo menú: ternera orgánica asada y cortada en tiras, con agua, apio, zanahorias orgánicas y chirivías peladas y hechas puré, o bien carne picada de cordero con pepinos orgánicos pelados.

“Llevo comiendo estas dos comidas durante un año y aún me saben buenas. Amo comer, es un placer para mí y considero un regalo que pueda seguir comiendo”, explica a People Johanna.



Actualmente, el cuerpo de esta mujer solo tolera la presencia de sus hermanos, quienes ejercen de sus cuidadores. “No se conoce ninguna cura para esta enfermedad y su tratamiento es un rompecabezas complicado”, explica la pareja.

Johanna lleva dos años sometiéndose a una terapia combinada de medicamentos que no han tenido mucho éxito. Recientemente, incluso se aplicaron varias sesiones de quimioterapia, en un intento de detener la enfermedad que, desafortunadamente, no surtió efecto.

De momento, la pareja está viviendo en casa de dos de sus amigos en Minneapolis, pero su intención es trasladarse a una casa hipoalergénica especialmente adaptada para ella. Para ello, han puesto en marcha una campaña de crowdfunding para conseguir el dinero necesario que les permita mudarse. A día de hoy ya han conseguido 114.000 dólares de los 118.000 que componen el objetivo.  

Parece ser que el sueño de un espacio seguro para Johanna se encuentra hoy un poco más cerca.


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