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Jesse Klaver, el ecologista de izquierdas que le ha robado el protagonismo a la ultraderecha holandesa

Su partido, la formación ecologista GroenLinks, ha sido uno de los mayores triunfadores de las elecciones holandesas y le ha arrebatado a Geert Wilders su sueño populista

“Hemos detenido el populismo”, así definía la victoria de anoche el primer ministro holandés y líder del Partido Popular por la Libertad, Mark Rutte. Con el 95% del voto escrutado, estas elecciones en Países Bajos confirman otra vez que los sondeos estaban equivocados. No ha sido una batalla por el poder entre Mark Rutte y el ultraderechista Geert Wilders, los resultados del líder islamófobo han sido más mediocres de lo que se pensaba, Rutte ha perdido apoyos y, en general, el electorado ha virado hacia la izquierda.

Pero sin duda la mayor sorpresa, que ha dejado la noche electoral holandesa, ha sido el gran avance del partido ecologista. GroenLink ha cuadruplicado sus escaños en el parlamento (14) y ha conseguido el mejor resultado electoral de la historia de la formación verde.

Y el culpable de todo esto ha sido su líder, Jesse Klaver. En una especie de ejercicio de justicia poética, este joven de izquierdas, ecologista, de origen marroquí e indonesio, defensor de los refugiados y de los derechos humanos, ha conseguido derrotar en las urnas –y en los titulares de hoy – al ultraconservador y antimusulmán Wilders.

Klaver tiene 30 años y lo comparan a menudo con el primer ministro canadiense Justin Trudeau o con el ex presidente norteamericano Barack Obama. Pese al curioso parecido físico con el primero y a que su lema electoral es similar al del segundo ( "Het kan wel", sí se puede en holandés), Klever prefiere compararse con otra figura clave de la política del otro lado del charco. Su mejor ejemplo a seguir, ha declarado Klaver en varias ocasiones, es el presidente norteamericano John F. Kennedy.

Sus seguidores van aún más lejos y lo llaman el Jessiah, un juego de palabras entre su nombre y la palabra inglesa para mesías. Quizás sea porque ha sido uno de los pocos que ha conseguido no caer en el populismo o quizás por sus promesas políticas, Klaver ha supuesto una revolución dentro de la política holandesa. “Hay muchas maneras de hacer política para alcanzar nuestros objetivos, pero no voy a comprometer mis principios: reducir la desigualdad, tratar a todos por igual en Holanda y reducir el cambio climático”, ha declarado a la prensa.

Los GroenLinks han cuadruplicado sus escaños en el parlamento (14) y han conseguido el mejor resultado electoral de la historia de la formación verde.

Con tan solo 30 años, el ascenso de Klaver en la política holandesa ha sido meteórico. Fue el miembro más joven del Consejo Económico Social con tan solo 23 años, estuvo nominado en 2010 a talento político del año y en 2013, a los 27, fue elegido mejor político joven.

Actualmente vive en la Haya con su mujer y sus dos hijos, le gusta cocinar, el teatro y pasar tiempo con su familia. De hecho, una de las primeras cosas que hizo tras conocerse los resultados fue pedir perdón públicamente a su esposa por el tiempo que estuvo ausente durante la campaña.

Klaver tiene un estilo desenfadado, cool, con camisas arremangadas, cero corbatas y un cabello despeinado perfectamente calculado. En su biografía apenas hay puntos oscuros y quizás lo más destacable podría ser uno de sus deseos de la infancia: a los 16 años, Klaver quería ser millonario. Ambición que hoy en día parece haber dejado atrás mientras defiende la acogida de los refugiados, la multiculturalidad y a los inmigrantes y se acerca poco a poco al liderazgo de los Países Bajos.

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