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Le Pen contra Le Pen: distintas formas, ¿el mismo Frente?

Marine Le Pen: ¿las mismas políticas ultraderechistas de siempre, pero suavizadas? Comparamos los programas de Le Pen padre e hija

El domingo 5 de febrero, la candidata del Frente Nacional a la Presidencia de Francia, Marine Le Pen, presentó ante 3.000 seguidores en Lyon el programa de 144 puntos que pretende dar una vuelta de 180 grados al status quo político de Francia y de Europa en la próxima primavera. En el acto no hubo una sola mención a las palabras "Frente Nacional", ni al fundador del partido, el padre de Marine, Jean-Marie. En la propaganda no se vio la llama tricolor de la bandera francesa que siempre ha designado a la formación ultraderechista y calado de miedo a una sociedad durante décadas. Por contra, solo se leía "Marine présidente", como si se tratara de un partido político cualquiera.

En verano de 2015, Marine expulsó a su propio padre de la formación. Ese gesto simbólico fue un escalón más en un largo proceso de desintoxicación —al menos, en las formas— que ha seguido el Frente Nacional desde que Marine tomó sus riendas en 2011. La presencia de un declarado antisemita y negacionista del Holocausto como Jean-Marie iba a ser un obstáculo para llevar al partido aterrador de los 70 hacia el mainstream político que ocupa en la actualidad, y que incluso recaba el apoyo de los jóvenes. La propia Marine justificó la expulsión de su padre porque no encarnaba "los nuevos valores del partido".

Pero, ¿cuáles son esos valores? ¿Realmente han cambiado?

La comparación de los programas electorales de este año con el de años anteriores pueden darnos algunas pistas de qué cosas se mantienen igual, y de cuáles han sido modificadas.

Inmigración e identidad nacional

Qué decía Jean-Marie: el patriarca del clan Le Pen tenía entre sus propuestas electorales la reversión completa de los flujos migratorios y detener el proceso de naturalización de extranjeros en Francia, con especial hincapié en aquellas personas no procedentes de Europa. Entre sus propuestas estaba también la deportación de todos los inmigrantes ilegales (algo que, por otra parte, ya se practica en la mayoría de países europeos).

Los puntos de vista de Jean-Marie sobre la inmigración tenían, además, un fuerte componente xenófobo. El exdirigente ultraderechista reconoció abietamente ser racista y antisemita, dijo que el Holocausto había sido un evento histórico magnificado. Incluso apuntó a que la invasión nazi de Francia no fue tan grave como se pretende recordar.

Qué dice Marine: una de sus propuestas electorales es establecer un cupo migratorio de 10.000 personas al año. También quiere crear un impuesto para quienes contraten a asalariados extranjeros, eliminar la reagrupación familiar, prohibir la financiación pública de lugares de culto y actividades culturales "no francesas" y expulsar a todos los extranjeros con vínculos con el terrorismo islámico.

Ciertamente su partido ya no es antisemita [o abiertamente racista], pero el Frente Nacional es un partido completamente alterófobo, es decir, que sigue teniendo miedo a la diferencia, al otro —Nicolas Lebourg

A diferencia de su padre, Marine ha evitado las menciones directas a la raza para defender su política migratoria. Por contra, ha señalado a los musulmanes y su falta de integración como una fuente de problemas sociales, de los cuales también se deriva el terrorismo. En un intento de rehuir los prejuicios raciales, también ha dicho que los inmigrantes suponen una amenaza para el empleo de los franceses. Y frente a las ideas abiertamente neonazis de su padre, se ha declarado cercana a Israel.

Ahora bien, aunque Marine no se haya pronunciado abiertamente en términos racistas, sí que lo es veladamente. El historiador experto en el FN Nicolas Lebourg apuntó en Le Monde: "Ciertamente su partido ya no es antisemita [o abiertamente racista], pero el Frente Nacional es un partido completamente alterófobo, es decir, que sigue teniendo miedo a la diferencia, al otro".

Otras de sus propuestas —en consonancia con su padre— son el ensalzamiento de los símbolos nacionales franceses en los edificios públicos, el impulso a la lengua y a la literatura nacionales en los colegios y la promoción de la "asimilación republicana", también en los centros educativos. También pretende revertir las naturalizaciones y eliminar el derecho a la nacionalidad francesa por nacimiento y hacer que sea, por principio, hereditario.

Economía, derechos laborales, medioambiente y Unión Europea

Qué decía Jean-Marie: la política económica del líder neonazi estaba compuesta por un fuerte núcleo de políticas neoliberales. Inspirado en los Chicago Boys de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, para Jean-Marie el estado debía ser lo más reducido posible, y los impuestos y derechos laborales ser casi inexistentes. Era un firme defensor de la idea de que quienes "fuesen mejores" merecían mejores puestos en la sociedad. Así quedó reflejado, por ejemplo, en carteles electorales de la década de los 80, en los que el FN se alzaba frente al estado socialista y fiscalista. Dentro de su política económica también estaba la despenalización de la contaminación medioambiental y la desregulación total.

Eso sí, a pesar de su intención de crear un estado ultraliberal, era partidario de la salida de Francia de la Unión Europea y de todos los tratados comunitarios como el de Maastritch o Schengen. En 2002 quiso la salida del Euro para volver al Franco, justificándose en la soberanía económica y monetaria de Francia.

Jean-Marie apostaba por un modelo económico basado en el neoliberalismo de los Chicago Boys de Pinochet, mientras que Marine, si bien se opone al estado del bienestar, es contraria a las privatizaciones masivas y defiende un rol estratégico e intervencionista del Estado

Qué dice Marine: la candidata a la Presidencia francesa es contraria al estado del bienestar pero, en oposición a su padre, cree en un rol "estratégico" del Estado en la economía. En 2013, por ejemplo, se opuso a las privatizaciones masivas. En este sentido, su política económica tiene un mayor componente social e intervencionista, y se opone abiertamente a los tratados de libre comercio como el recientemente firmado CETA con Canadá o el TTIP, así como a los efectos nocivos de la globalización en la economía.

Por contra al antiguo FN, Marine también ha prometido que controlará la inversión extranjera de manera estricta a través de una agencia estatal, que revocará la reforma laboral que ha desatado la ira de los sindicatos y colectivos de trabajadores en los últimos años e instaurará la jubilación a los 60 años si se han trabajado 40. Además pretende mantener la jornada laboral de 35 horas y una reducción del 5% en las tarifas de gas y electricidad. También apuesta por el desarrollo de energías renovables y el mantenimiento de la energía nuclear, aunque se opone al fracking y a los cultivos transgénicos.

Sin embargo, coincide exactamente con su padre en la salida de la UE y de los tratados europeos, así como en la recuperación de la moneda nacional, el Franco. En este sentido, coincide con su padre en que las restricciones de la UE son negativas para el desarrollo de las empresas francesas.

¿Es lo mismo?

Philippe Olivier, cuñado de Marine y uno de sus principales asesores de campaña, defiende la nueva estrategia como un intento de no crear fracturas ideológicas o de evitar las visiones cerradas. Él, por ejemplo, se declara partidario a la pena de muerte pero no cree que deba hacer de ello una religión: "La línea del momento es perfecta (...) A la gente le da igual, por ejemplo, los valores cristianos. Lo que quiere es llegar a fin de mes y vivir con seguridad", aseguraba en Libération, haciendo gala del nuevo pragmatismo del FN.

Sin embargo, a pesar de los cambios sutiles del FN de Marine con el de Jean-Marie, varios analistas coinciden en que se trata, en esencia, del mismo partido xenófobo y ultraderechista. La profesora y periodista Cecile Alduy dice en BFM que incluso cuando Marine ya estaba al frente del partido, en 2012, mantuvo en esencia el mismo programa que su padre en 2007 y 2002.

Es como Coca-Cola decidiendo que su marca dejará de ser roja, para pasar a ser verde. Es algo complicado cambiar la forma en la que el público percibirá esto, y no creo que la gente sea idiota —Jérôme Fourquet

Por su parte Jérôme Fourquet, director de la firma de sondeos de opinión Ifop, dijo a The Guardian: "Es como Coca-Cola decidiendo que su marca dejará de ser roja, para pasar a ser verde. Es algo complicado cambiar la forma en la que el público percibirá esto, y no creo que la gente sea idiota. El nombre de Le Pen es bien conocido. Ella [Marine] habrá cambiado el envoltorio hacia algo más bonito, pero las políticas dentro siguen siendo tan duras como siempre".  

En este sentido, Olivier, señaló también a Libé : "La conquista de las mentes está hecha. Ahora tenemos que conquistar los corazones".   ¿Lo lograrán?        

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