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Por qué Islandia es otro mundo, en 9 extrañas razones

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El estreno de la excelente y muy particular 'De Caballos y Hombres' nos sirve para repasar algunas costumbres de estos peculiares isleños árticos

Natxo Medina

27 Junio 2014 13:34

Todo aquel que haya estado en Islandia el tiempo suficiente, te dirá que nunca ha conocido un lugar similar. No es sólo la naturaleza indescriptible, o los espacios tan vastos que no te los puedes acabar. No son los paisajes lunares o los géiseres o el hecho de que tengan tantas bandas de música y orquestas por metro cuadrado. Es que también su gente tiene un carácter único. Serios pero apasionados, callados pero amantes de la broma, recogidos y excesivos, patriotas pero increíblemente hospitalarios, tradicionales pero progresistas, los islandeses son un mundo aparte.

El director de cine Benedikt Erlingsson pretendió captar parte de sus idiosincrasias en su cinta más reciente, De Caballos y Hombres, que se estrena hoy en nuestro país. Una cinta que, como sus protagonistas, no tiene nada que ver con nada de lo que hayas visto. Basada en la relación que una serie de personajes tienen con los caballos, es una película coral que se rodó por completo con actores no profesionales en las regiones más apartadas del norte de la isla. Su mezcla de humor negro, drama costumbrista y paisajes sublimes es sin duda una extraña celebración de las rarezas de un pueblo inigualable, algunas de las cuales repasamos aquí:

1. Comen tiburón podrido, entre otras cosas

Comen tiburón podrido, entre otras cosas

Es verdad que lo de comer pescado podrido es algo que hacen otros pueblos escandinavos. Pero el hákarl, carne de tiburón macerada y dejada fermentar bajo tierra, es típicamente islandés. No es difícil imaginar que su olor y su sabor no son del gusto de todos. Pero en Islandia se considera un manjar, que normalmente se come como aperitivo. Seguramente antes de degustar unos buenos sesos de cordero, o quizás un suculento corazón de frailecillo.

2. La cerveza estuvo prohibida durante décadas

 La cerveza estuvo prohibida durante décadas

Uno de los episodios más delirantes de la película de Erlingsson implica una dosis de alcohol suficiente como para matar a un elefante. A los islandeses les gusta MUCHO beber. Tanto que durante muchos años el gobierno prohibió las bebidas alcoholicas de alta graduación. Aún hoy sólo puede comprarse en licorerías específicas y todo el comercio alcoholico está regulado por el Estado. Sorprendentemente, la cerveza fue la última bebida en ser permitida, el 1 de marzo de 1989. Desde entonces cada 1 de marzo se celebra el Día de la Cerveza.

3. Un alto porcentaje de ellos cree en los elfos

No existen estadísticas oficiales sobre el número de personas que cree en estos seres invisibles, pero desde luego se sabe que gozan de bastante popularidad. Se dice de ellos que viven en zonas rocosas y apartadas, y que no es muy inteligente molestarles. Esto ha llevado al extremo de que se impida construir en según qué zonas de especial relevancia élfica. Hay que tener en cuenta también que a ellos los regalos de Navidad se los traen los 13 yules, que son de la familia de los trols. Así que si uno quiere que no le regalen carbón, mejor llevarse bien con lo sobrenatural.

4. En toda la historia del país sólo ha habido un atasco

En toda la historia del país sólo ha habido un atasco

Cada 17 de julio desde 1944, los islandeses celebran su independencia de Dinamarca. Es su fiesta mayor, uno de los eventos del año. En 1994, para celebrar el 50 aniversario de este hito, se decidió hacer una gran fiesta en Thingvellir, un lugar apartado en el noroeste de la isla. El caso es que como en Islandia apenas hay carreteras, y mucho menos asfaltadas, aquel día se lió pardísima, y cientos de coches tuvieron serias dificultades para llegar a tiempo al jaleo. Cualquier otro día allí, apenas notarás el tráfico.

5. Tienen el parlamento más antiguo de Europa

 Tienen el parlamento más antiguo de Europa

Este sitio que mencionamos es especial por muchas cosas, sobre todo porque se encuentra en la confluencia de tres placas continentales, y por ser el punto de encuentro del Al?ing, el antiguo consejo de sabios de las distintas tribus que poblaban la isla. Éste empezó a reunirse en el año 930, así que que puede considerarse el parlamento más antiguo del continente. Su ancestral tradición democrática explica muchas cosas sobre las idiosincrasias del país.

6. La gente a la que puede se despelota

 La gente a la que puede se despelota

Los islandeses están bastante a favor del nudismo y en general no son demasiado moralistas. Con la cantidad de piscinas termales que tienen en el país, es normal que una de las actividades más populares entre personas de toda condición sea juntarse a tomar un baño. Y por supuesto en esas situaciones, muchos, en especial hombres mayores, tienden a pasearse desnudos por ahí. De la sauna a la bañera, y de la bañera a la sauna. Y hasta hoy, a ningún lugareño se le han caído los ojos al suelo ni nada por el estilo.

7. Tienen leyes contra la pornografía (por un buen motivo)

Saber que Islandia prohibió los clubes de striptease en 2010, o que se están planteando desarrollar leyes para prohibir la pornografía online puede chocar con lo que comentábamos en el punto anterior. Pero todo lo contrario: en Islandia hay muchas mujeres en cargos políticos (no en vano fueron el primer país del mundo en tener una jefe de estado mujer), así que los problemas con la pornografía tienen que ver con la defensa de la imagen de la mujer, no con sus implicaciones morales. Simplemente les parece que ese tipo de prácticas son degradantes, y que por tanto no son buenas.

8. Las madres dejan a sus hijos durmiendo a la fresca

 Las madres dejan a sus hijos durmiendo a la fresca

Antiguamente, cuando un niño islandés nacía, se le llevaba a casa y se dejaba que durmiera una o dos noches al raso. Se suponía que eso les hacía más fuertes para resistir al clima difícil de la isla. Hoy esta costumbre no está extendida, pero sí que es corriente ver madres que dejan a sus niños en la calle cuando por ejemplo quedan con las amigas. Basta con vigilar por la ventana que no pase nada, y así se le ahorra al niño el ruido de la cafetería. Y con una tasa de seguridad ciudadana altísima, muy pocas veces pasa.

9. Todo el mundo es pariente de todo el mundo

En Islandia no usan apellidos comunes y por tanto no existen líneas genealógicas convencionales. Sin embargo, al ser tan pocos, todos están relacionados de una u otra manera. Tanto que hay que tener cuidado. Todos intentan llevarse bien con sus ex-parejas, porque sabes que tarde o temprano te las puedes encontrar en algún lado. No sólo eso, sino que a lo mejor te vas de fiesta y acabas acostándote con tu prima sin saberlo. Para no caer en esas trampas, los islandeses cuentan con la ayuda del Íslendingabók, una base de datos que puede consultarse online y en la que están recogidos los datos de familia de todos los isleños. El año pasado incluso se creó una app de móvil basada en este archivo, para evitar sorpresas desagradables de manera sencilla. Desde luego en su sentido del humor, los islandeses también son únicos.

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