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Internet la ama y los poetas la odian: así es el fenómeno de Irene X

Tiene 25 años, tres libros de poemas, miles de seguidores y una trayectoria que levanta odios y pasiones por partes iguales

A veces siente que tiene 6 años y otras que ha cumplido más de 60, sin embargo, Irene X aún tiene 25.

Si cuentas sus tatuajes, sin embargo, podrías pensar que su cuerpo lleva siglos sobre la tierra, acumulando historias, experiencias que ella se cose a sí misma con tinta indeleble.

Y si lees sus poemas, descubres que en realidad es una especie de Peter Pan con bragas de colores, que escribe sobre ser joven, sobre ser ella misma, sobre todo lo que se le puede pasar por la cabeza a alguien totalmente libre.

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Irene X es escritora, y desde muy joven viene llenando su blog y sus redes sociales de versos, fotografías, canciones y vídeos donde recita o hace el loco, a los que ha conseguido enganchar a miles de lectores que ya son saben vivir sin ella.

Tiene un ejército de fans, y ese ha sido uno de sus éxitos, pero también uno de los motivos de las grandes críticas hacia su figura

En Twitter, su ejército de seguidores roza ya los 50.000; en Instagram, más de 17.000 personas cotillean los fragmentos de su vida que publica tras filtros cálidos, y lo más importante, en las librerías físicas y online, otras decenas de miles de lectores ya han comprado sus tres primeras obras.

Irene X es autora de tres libros que, a su manera, se han convertido en bestseller. Y decimos “a su manera” porque a ni a la autora ni a sus editores les hace especial ilusión presumir de ello.

Por un lado, vender tantos libros es una de las cosas que ha hecho que su nombre se haga tan conocido en el actual panorama literario en español, pero, por otro, esa ha sido la cruz con la que la autora ha tenido que cargar, pues a ojos de otros escritores, no existe justificación para tal éxito.

Una chica humilde en un mundo de cifras

Para hablar del fenómeno de Irene X hoy también es necesario hablar de otro fenómeno que, desde hace alrededor de dos años, viene azotando a la poesía española.

Como ocurrió con X, un boom de nuevos autores empezó a llenar las librerías recientemente. Autores, la mayoría, que publicaban en editoriales independientes, y que este año han sido fichados por grandes editoriales como Planeta.

Casi todos estos escritores venían de Twitter o del mundo de los blogs, casi todos, también, tienen en común una poesía basada en la experiencia, con temática amorosa y con conjuntos de poemas que, la mayoría de las veces, recuerdan más a un repertorio de música pop.

Autores como Marwan, Loreto Sesma, Diego Ojeda o Carlos Miguel Cortés (Intranerso), que a menudo se pueden asociar con la figura de jóvenes cantautores, y que además colaboran entre ellos, dan conciertos y han tomado las listas de más vendidos de nuestro país.

Lo que diferencia a Irene X de esos nuevos poetas adictos a las ventas, es que ella es transparente

Los más críticos ,  los parodian llamándolos los “intensitos” ; otros escritores y periodistas, hablan de su fenómeno tachándolos de escritores “adolescentes”. También hay quien se burla de ellos bajo el concepto “poetas Superpop”.

Pero en esta batalla por ver quiénes son los poetas de verdad y quiénes son los intrusos, sólo los que se lo tomen con calma, trabajo y seriedad saldrán ilesos y con la cabeza alta.

De hecho, cuando preguntamos a Irene X acerca de este fenómeno, ella no duda ni un instante en declarar que los que critican esta ola a veces tienen razón. “Hay muchos que se han subido al carro”, nos cuenta, “les preocupa más vender que escribir.”

Es inevitable que por edad, estilo y repercusión, a X se le relacione con muchos de esos escritores. Sin embargo hay algo que, cada vez más, ha marcado diferencia en su trayectoria. A ella no le preocupa la fama: lo que le importa es decir lo que piensa, hacerlo de la manera más bella posible, ser humilde.

“Prefiero publicar en editoriales pequeñitas donde me cuidan y me tratan bien. Así puedo abrazar a la gente con la que trabajo, sentirme como en casa. Esto no es un trabajo, es una pasión, y lo que menos debería importarnos son las cifras.”

En 2013 Irene X publicó su primer libro, El sexo de la risa, en Origami, una editorial independiente conocida por dar voz a autores noveles.

Con ese poemario, su nombre empezó a escucharse en los círculos poéticos de España, aunque ya era plenamente célebre en la red. Origami, que no tenía distribución a nivel nacional, vendía sobre todo por Internet, y las reediciones de este título tuvieron que repetirse en varias ocasiones.

En 2013 publicó su primer libro 'El sexo de la risa' con poemas que había empezado a escribir a los 15

Un año más tarde, Irene X repitió editorial y publicó su segundo libro, Grecia. Aunque este poemario guardaba similitudes con el primero, aquí había un tono más oscuro, más caótico, menos optimista y juvenil que en El sexo de la risa.

Por diferencias con Origami, en 2015 la poeta tuvo que buscar otro editor para nuevas ediciones de sus libros ya más que agotados, y para poder seguir dando a luz a sus futuras obras.

Pudiendo haberse ido a grandes sellos que, seguramente, ansiaban quedarse con su nombre, ella acabó encontrando su lugar en la mejor de las casas: Harpo Libros.

Esta pequeña editorial dirigida por la también poeta María Sotomayor, apenas sumaba cuatro o cinco títulos cuando se lanzó a publicar y reeditar toda la obra de Irene. Y aunque su catálogo tiene un corte muy diferente y mucho más literario, la fuerza de X le conquistó.

Su tercer libro 'No me llores' acaba de ver la luz en Harpo Libros, una pequeña editorial en la que tratan su obra no como un bestseller, sino como una parte más del catálogo

Así, mientras otros jóvenes autores se obsesionaban por firmar contratos con grandes empresas, ella prefirió quedarse en un sello en el que sus libros serían tratados no como mercancía, sino como literatura.

Y con una cuidadísima edición, este octubre de 2015 acabaría viendo la luz No me llores, el tercer y más irónico y adulto libro de Irene X.

“La verdad es que no sé qué cualidad me puede diferenciar de esos autores que ahora son superventas. Pero se me ocurre que quizá sea cierta humildad y cierta transparencia. Yo soy transparente. Lo que enseño y lo que cuento… es lo que todo lo que hay.”

Para saber odiar hay que saber leer

X es consciente de que, al otro lado de su ejército de fans, tiene también un ejército de haters que, la mayoría de las veces, ni siquiera se han preocupado de tener sus libros en las manos.

Ella reconoce también que, en el mundo de los que odian, ella se ha ido convirtiendo en la más criticona de todas. “Es posible que si yo fuera otra persona tampoco siguiera en Twitter a Irene X, ¡quizá hasta me odiaría!”

Entiendo a los escritores que se enfadan conmigo: son personas que llevan muchos años escribiendo y publicando, que de pronto ven cómo una niña de veintipocos vende libros y se lleva toda la atención

Ocurre que para saber odiar, también hay que saber leer, y para X el principal problema de nuestro país es que a menudo nos hacemos ideas preconcebidas antes incluso de molestarnos en leer lo que los demás escriben.

“Compro libros de poetas que ni siquiera me gustan, porque si quiero decir algo bueno o malo de ellos, tendré que haberlos leído antes, ¿no?”

Para ella es normal haberse convertido en la diana de tantas críticas. Cuenta que su primer libro está hecho de textos que empezó a escribir a los 15 años, y que es lógico que a muchos lectores de poesía eso no les parezca digno de llamarse “poesía”.

Sin embargo, mira El sexo de la risa con cariño, ya que piensa que el mundo está lleno de chicas de esa edad que seguramente podrán sentirse muy identificadas con sus textos, y que necesitarán esa lectura para, después, acceder a otras lecturas.

No me llores

Otra cualidad de Irene X es su preocupación por dar voz por la literatura que escriben sus coetáneos. Eso es algo que puede verse no sólo en sus recomendaciones en las redes sociales que frecuenta, sino también en sus propios libros.

“En mi último poemario había muchas citas, tantas que mi editora tuvo que eliminar buena parte de ellas. Yo quería que el libro estuviera impregnado de referencias musicales, pero sobre todo de autores que son cercanos a mí, y que quiero recomendar.”

Si a la poesía no le va bien, no nos irá bien a ninguno

Entre esas citas, encontramos escritores contemporáneos a los que reivindica, como Carlos Salem, Inma Luna o Paula R. Mederos; algunos clásicos como Alejandra Pizarnik; y algunos grupos tan dispares como Violadores del verso, Alt J o Los Planetas.

“El trabajo de un poeta también es recomendar. Todos trabajamos en algo común, que es la poesía, y si a la poesía no le va bien, no nos irá bien a ninguno. Hay gente haciendo cosas muy bonitas que no tienen visibilidad, y la obligación de los que sí la tenemos, es darles voz.”

Así pues,  No me llores es un libro en el que suenan todas las voces que le importan a Irene X.

Un libro en el que laten todos los miedos, pasiones, odios e ironías que invaden a la autora. Un cuaderno sobre lo que significa madurar. Sobre lo que significa dejar de ser aquella niña.

Su poesía es una continua autocrítica

Cada libro de X es una pieza más de ese autorretrato que es su obra. O como deja ver en su blog personal, de esa continua autocrítica que es su obra.

Hay quienes escriben para enseñar sus penas, para retratar las cosas bellas del mundo que habitan, para cuestionar su propio lenguaje o para encontrar respuestas a todas las preguntas que les genera vivir.

Irene escribe contra sí misma, para que los demás lectores se reconozcan en su sueño.

Por eso, al final, No me llores es sinónimo del verbo avanzar.

Diez años después de que la autora escribiera los poemas de El sexo de la risa, hoy regresa con el tercer capítulo de una historia que crece con ella, con sus lectores, y con esos miles de seguidores que, como X, sólo quieren cantar.

“Provoca mi arcada con el mismo dedo con el que me pides silencio mientras grito que no tengo.

Me masturbo con el mismo dedo con el que me provoco los vómitos.

A veces sostengo un objeto en la mano durante horas, sin darme cuenta de que estás ahí. Soy una copa preguntándome por quién me tomas y has perdido.

Tengo un vacío de acero que alguien rellenará de balas y no serás tú. Las moscas vuelan alrededor de todo lo que importa.

Ojalá me importases”

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