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Instafake: cómo pasar un mes de vacaciones en Asia sin salir de tu casa

Con un poco de Photoshop y mucha imaginación, esta estudiante consiguió que todos envidiaran su vacaciones fingidas

Le dijo a su familia que se iba a recorrer Asia durante un mes. Les llamaba de madrugada, les enviaba fotos de playas paradisíacas y templos budistas, vídeos del curso de submarinismo al que se acababa de apuntar y de su habitación de hotel, decorada al modo oriental.

En esos 42 días, Zilla van den Born no salió de su apartamento de Amsterdam. Pero sus familiares, amigos y, sobre todo, sus seguidores en Facebook e Instagram se creyeron, punto por punto, sus andanzas por Asia. Y comentaban cuánto la envidiaban o le enviaban consejos útiles para su ruta.

Durante aquel periodo, esta estudiante de diseño gráfico se dedicaba a fingir diaramente dicho viaje. El curso de submarinismo lo llevó a cabo, en realidad, en la piscina de su edificio. La habitación de hotel era su propia habitación redecorada, se ponía la alarma del móvil con la hora de Vietnam o Tailandia y se pasaba horas delante del Photoshop para que sus fotos encajaran en escenas de monjes budistas, playas y restaurantes asiáticos.

"Lo hice para demostrar lo mucho que manipulamos y maquillamos nuestras vidas en las redes sociales", declaró a un programa de noticias en Holanda. "Todos sabemos que las fotos de las modelos están retocadas, pero solemos pasar por alto el hecho de que también lo hacemos en nuestra vida diaria".

El proyecto de Zilla nació, precisamente, a raíz del encargo de uno de sus profesores: hasta tal punto llega la manipulación de nuestra vida digital, que su análisis ya es objeto de estudio en las universidades.

Desde que nació Instagram, pocos fotografían bocadillos de mortadela, goteras en pisos de veinte metros o caras ojerosas. Todos cenamos sushi, tenemos un salón decorado con mobiliario nórdico y lucimos impolutos a las diez de la mañana. Pero una cosa es resaltar esos momentos esporádicos en los que la vida nos sonríe y otra es inventarlos de la nada. El proyecto de Zilla nos alerta de lo creíble y fácil que es toparse con muros llenos de Instafakes: playas que no se han pisado, vestidos que no han salido del probador y fiestas a las que no se ha asistido.

Ahora Zilla está detallando el making of de su gran trola digital en vídeos que muestran lo sencillo que es aparentar tener una vida trepidante. Y entre tanto, muchos otros estarán ahora llenando sus perfiles con mucho Photoshop y poca (o ninguna) realidad.

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