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Ildefonso Zamora, el defensor de los bosques mexicanos que malvive en una prisión

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Amnistía Internacional y Greenpeace reclaman la liberación de Ildefonso y condenan las colosales irregularidades que giran en torno a su detención. El medioambiente necesita gente como él, y tú puedes sumarte al clamor por su liberación firmando aquí

Margaryta Yakovenko

09 Mayo 2016 23:55

Defender el medio ambiente en México le ha costado su libertad y la vida de uno de sus hijos. Ildefonso Zamora, campesino ecologista y líder indígena tlahuica, lleva más de 20 años peleando en contra de la tala del bosque de agua mexicano. Ahora, malvive en una prisión por un crimen que nunca cometió.

Todo comenzó en 2007, cuando sus hijos Aldo y Misael fueron atacados por 4 hombres armados debido al activismo ecologista de su padre y el suyo propio. Misael fue herido de un pulmón. Aldo fue asesinado.

Ildefonso, que ya había sido amenazado por los talabosques en numerosas ocasiones, vio como las amenazas se convertían en realidad y le arrebataban a uno de sus hijos. A partir de ese momento, el activista compagina la defensa de los bosques con la búsqueda incansable de justicia para el asesinato de su hijo.

Tres años más tarde, dos de las cuatro personas que participaron en el homicidio de Aldo son detenidas. Sin embargo, los autores materiales del crimen siguen en libertad a pesar de que pesa sobre ellos una orden de arresto.


Todo comenzó en 2007, cuando sus hijos Aldo y Misael fueron atacados por 4 hombres armados debido al activismo ecologista de su padre y el suyo propio. Misael fue herido de un pulmón. Aldo fue asesinado.



Gracias a sus labores de defensa del medio ambiente, Ildefonso fue elegido regidor del área de turismo y medio ambiente del municipio de Ocuilán de Arteaga. No obstante, ni siquiera pudo concluir su mandato.

El 20 de noviembre de 2015, sobre la una de la tarde, entre 15 y 20 policías ministeriales irrumpieron en el ayuntamiento de Ocuilán. Sin siquiera mostrar una orden de arresto, detuvieron a base de golpes y empujones al activista y se lo llevaron a un centro de detenciones. Ya dentro del centro, los policías le propinaron un empujón tan fuerte que le hicieron caer por las escaleras provocándole varias lesiones y abriéndole una vieja herida en la mano que casi se convierte en necrosis. Ildefonso es diabético y cualquier herida tarda mucho tiempo en cicatrizar.

La fiscalía supo después que a Ildefonso se le imputaba el robo de 20.000 dólares de una casa que se encuentra a 200 metros de su vivienda. Supuestamente, el activista cometió el robo hacía ya tres años acompañado de un gran grupo de personas que destrozaron el domicilio de la supuesta víctima, Felicitas Germán Sánchez.

Sin embargo, desde el primer momento la detención estuvo llena de irregularidades.


El hijo de Ildefonso, Misael Zamora, reclamando la liberación de su padre.


En primer lugar, los policías no mostraron ninguna orden de arresto en el momento de la detención, lo que ya hace que sea ilegal. En segundo lugar, a Ildefonso nunca se le notificó que había abierta una investigación en su contra desde hacía tres años por lo que se vulneró el derecho de Ildefonso a defenderse y ser escuchado proporcionando pruebas que demostraran su inocencia.

Además, en las declaraciones de la víctima y los supuestos testigos, se revela que hay importantes discordancias respecto a la descripción de los hechos y Felicitas ni siquiera pudo demostrar que realmente tuviera esa cantidad de dinero en su casa.


El 20 de noviembre de 2015, entre 15 y 20 policías ministeriales irrumpieron en el ayuntamiento de Ocuilán. Sin siquiera mostrar una orden de arresto, detuvieron a base de golpes y empujones al activista y se lo llevaron a un centro de detenciones


Por si fuera poco, existen pruebas fehacientes de que Ildefonso no se encontraba el día del robo en la ciudad, y mucho menos en casa de la víctima. De hecho, el activista se hallaba en Toluca recogiendo un acta constitutiva ante un notario público.

Sin embargo, Ildefonso sigue detenido. Y ya van 5 meses.

La relevancia de su figura en la lucha contra la tala ilegal de árboles en México ha llamado la atención de organizaciones como Greenpeace y Amnistía Internacional, que ya han lanzado campañas y peticiones por la liberalización de Ildefonso.



"El caso de Ildefonso es un claro ejemplo de la corrupción y de la impunidad que se vive día a día en el país, sobre todo en el Estado de México", nos cuenta en una conversación Sergio Ortiz, oficial de prensa de Amnistía México. "Partiendo de esta impunidad y de nuestras investigaciones sobre la detención de Ildefonso, creemos que en primera instancia el gobierno es el responsable de la detención de Ildefonso. Sin embargo, el poder económico y político que tienen los taladores es muy grande en el área, por lo que también sospechamos del involucramiento de ellos, quizás alguna presión para detenerlo".


Desde el primer momento, la detención de Ildefonso estuvo llena de irregularidades, denuncia Amnistía Internacional


Según Greenpeace, la acusación de Ildefonso se apoya en "testimonios fabricados, un proceso irregular y absurdos". Para la organización, la detención de Ildefonso solo es "una venganza por su combate a la tala clandestina en el Estado de México".

Cuando le pregunto a Carlos K. Zazueta, investigador para México de Amnistía Internacional, sobre la detención de Ildefonso, su respuesta es clara y contundente: "El arresto es arbitrario por no cumplir con los estándares relevantes del debido proceso y porque parece querer sancionarlo sólo por el ejercicio pacífico de sus derechos".

"Las personas defensoras del territorio y del medio ambiente en América Latina enfrentan una especial situación de riesgo, es común que sean perseguidas, criminalizadas e incluso asesinadas", prosigue Zazueta. Ahí está el asesinato de Berta Cáceres. Ahí está su compañero de lucha Nelson García.


Ildefonso Zamora en un montaje de Revolución TresPuntoCero

Amnistía Internacional ya ha calificado al activista de "preso de conciencia", denominación que se aplica a cualquier persona detenida por sus opiniones políticas, creencias religiosas u otras convicciones profundas, o debido a su origen étnico, sexo, color, lengua, origen nacional o social, situación económica, nacimiento, orientación sexual u otra condición

Por el momento, el activista medioambiental fue sometido a un proceso penal y el caso está suspendido porque está pendiente de resolución un recurso constitucional que interpuso su defensa. El recurso cuestiona la legalidad de la decisión de someter a Ildefonso a un proceso.

Mientras llega la resolución, Ildefonso seguirá entre rejas por defender los bosques de su comunidad, los árboles que son de todos, y no solo de unos pocos.


Greenpeace ha puesto en marcha una campana de firmas demandando la liberación de Ildefonso. Si crees que el medioambiente necesita gente como él, puedes sumarte al clamor por su liberación firmando aquí.


Mientras llega la resolución, Ildefonso seguirá entre rejas por defender los bosques de su comunidad, los árboles que son de todos

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