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ISIS está matando a Irak… de la risa

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O cómo usar el humor para acabar con el terrorismo

Antonio J. Rodríguez

03 Septiembre 2014 14:24

1. ISIS 1 – Periódicos occidentales 0. A las pocas horas de que todas las rotativas occidentales anunciasen la decapitación por parte de ISIS de Sleven Sotloff, reportero estadounidense, Internet empieza a rebotar masivamente un tuit de Razan Saffour. Dice así: “Hace un par de semanas ISIS ejecutó al periodista musulmán de origen sirio Bassam Raeis. A nadie le importó”. El hecho de que ISIS consiguiera que la opinión pública a este lado del planeta temblase ante la muerte de un occidental, y sin embargo hiciera caso omiso a la misma suerte de un compañero musulmán, sólo podía ratificar una intuición: ISIS quiere enloquecer a Occidente y dividir al mundo entre ellos y sus enemigos. Y de momento, lo está consiguiendo.

2. ¿ISIS? Vaya semanita. Mientras Occidente tiembla, las zonas más afectadas por ISIS se parten. De risa. O como anuncia un reciente reportaje de Associated Press: “ISIS es objetivo de la sátira árabe”. Resulta que para combatir la demoledora propaganda de los terroristas, la televisión iraquí al-Iraqiya ha optado por lo más sensato: cachondearse de ellos, rebajar sus provocaciones, golpear donde más les duele. Más o menos, el programa consiste en retratar a los yihadistas como una especie de Pepe Villuela con lanzagranadas. LOL. Pero como dice uno de los responsables de la televisión: “Todos estamos en contra de estas organizaciones terroristas. La comedia es una forma de forjar conciencias”.

ISIS cartoon

3. El ejecutor cretino. A comienzos de los sesenta, el New Yorker envía a Hannah Arendt a cubrir el juicio a Eichmann, acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad. Fue allí donde Arendt habló de la “banalidad del mal”, basada en sus observaciones sobre el propio Eichmann. La cosa es que a diferencia de lo que uno imaginaría, aquel nazi no era un pérfido antihéroe que por la mañana gaseaba niños y por la noche se relamía con intensas óperas y elevados tratados de filosofía. Eichmann era un mindundi. Un funcionario gris que ejecutaba órdenes. Y ya. A Hannah Arendt le dijeron que frivolizaba, le acusaron de todo, le dieron la espalda… Arendt había visto a un personaje cómico donde el pueblo judío vio una tragedia de dimensiones inhumanas. Aunque la verdad es que Eichmann era bastante cómico…

4. Un loser triunfa en ISIS. De la noche a la mañana, Abdel-Majed Abdel Bary, ahora conocido como el rapero yihadista” y sospechoso clave de la ejecución de Foley, se convierte en la gran pesadilla de Occidente, un poco en la estela de los Malos Malísimos como Kim Jong-un (hasta que empezamos a cachondearnos de él y con él), Osama Bin Laden o Ahmadineyad (hasta que aparecieron parodias como la de Joaquín Reyes en Muchachada Nui). Días atrás, un analista británico confesaba al Independent que la segregación de nuestras ciudades era la responsable de una Generación Yihad. Más aún: “Que haya muchos adolescentes musulmanes socialmente excluidos y luego aparezcan estas pandillas con una falsa versión del Islam no es su culpa. Es nuestra. Les hemos fallado”.

raperoyihadista

5. Cuando la razón falla. Una paradoja muy frecuente estos días: que aquellos que se alarman ante la sinrazón de ISIS prescindan de ella para comprender por qué hemos llegado a semejante brutalidad. Ocurrió en los primeros momentos que siguieron al 11-S, a los atentados de Londres de 2005 o en el 11-M: cualquier tentativa de tomar distancia de la tragedia para entender los porqués era entendida como un insulto… hasta que se demostró que el verdadero insulto para las víctimas era negar nuestros propios vínculos con la región. Sin duda, las muertes de Sotloff, Foley y Raeis son noticias atroces, pero comprender a sus verdugos es el primer paso para evitar que la tragedia se amplíe. Y en eso, está claro que los propios iraquíes nos han dado una lección.

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