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"Así es cómo ISIS me instruyó para llevar a cabo un atentado"

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La experiencia en primera persona de un periodista que se hizo pasar por fanático con ganas de matar en Alemania

Luis M. Rodríguez

31 Julio 2017 19:29

Espontánea, fácil de ejecutar, difícil de prever y evitar. Así es la nueva cara de la violencia terrorista. Una violencia que se va volviendo más y más cotidiana mientras se agranda la sombra pegajosa de un terror que aspira a ser omnipresente.

La llegada de ISIS ha introducido un elemento democratizador en el uso sistemático del terror. El grupo se ha desprendido de la idea de élite para ofrecer una práctica del “terrorismo para todo el mundo”. Ya no se necesita una estructura, ni contactos específicos, ni conocimientos especiales sobre armas o explosivos. No se necesita otra cosa más allá de una buena dosis de desesperación, narcisismo y locura. La consigna es clara: ser violento, dónde y cómo se puede, utilizando cualquier cosa a tu alcance. Un martillo. Un cuchillo de cocina. Un coche alquilado.


Tres de los "soldados del califato" que han atentado en suelo alemán, en un vídeo de propaganda de ISIS

Alemania ha sufrido el golpe de ese terror cotidiano en varias ocasiones. En febrero de 2016, Safia S., de 16 años, apuñalaba en la garganta a un policía en la estación central de Hannover. En julio, Riaz Khan A., de 17 años, atacaba con un hacha a los pasajeros de un tren regional al sur del país. En diciembre, Anis Amri empotraba un camión robado contra un mercadillo navideño en Berlín.

En todos los casos los agresores se declararon “soldados del califato” y los medios se lanzaron a escribir, una vez más, sobre el cortejo deliberado de los salafistas a jóvenes impresionables, frustrados y llenos de rencor.

Björn Stritzel, reportero del diario Bild, quiso conocer las fórmulas de ese cortejo de primera mano. Como otros antes que él, Stritzel se creó una identidad ficticia para hacerse pasar por salafista con ganas de matar en Alemania. El periodista se lanzó a la red con un objetivo: encontrar a gente de ISIS que le instruyera sobre cómo debía atentar.

Pronto realizó sus primeros contactos.


Björn Stritzel. Bild

Stritzel narra su experiencia en una serie de cuatro artículos para Bild, y su relato es la constatación de esa estrategia del terrorismo popular, individualista y precario que triunfa ahora: ataques espontáneos, de escasa planificación, fáciles de ejecutar, difíciles de evitar. Eso es lo que pide el Estado Islámico.

En su caso, todo empezó con una pregunta. "¿Cómo puedo enviar un vídeo a Amaq?".


Reclutando mártires

Amaq es la agencia de noticias de ISIS, el canal que usan para difundir sus notas atribuyéndose atentados o los vídeos de los “mártires” después de un ataque. Stritzel lanzó la pregunta en un grupo privado en Telegram de simpatizantes del grupo salafista, después de varios meses como lector silencioso. La respuesta llegó de forma inmediata: “Pregunta a Saraya, él puede ayudar”.

“Todos entienden lo que quiero decir con mi pregunta: la preparación para un ataque”, relata Stritzel. “El reclutamiento de un nuevo atacante, yo”.

Poco después, dos personas se ponen en contacto con él, aparentemente desde Siria. Los dos le ofrecen recomendaciones de seguridad. “Hermano, si estás planeando algo, te recomiendo que no te comuniques vía Telegram”, le dice un tal Abu K., quien le explica que ISIS prefiere ese canal para la propaganda, pero que no es seguro para otro tipo de comunicaciones. “Abu Abdullah recomienda que destruyas la tarjeta SIM actual de tu móvil”, le dice.

Abu le recomienda otro servicio de mensajería, Wickr. Lo consideran más seguro. “Akhi (hermano), fija el temporizador para la autodestrucción de los mensajes en un minuto. Los mensajes que envíes se borrarán en ambos dispositivos después de ser leídos”.


Vídeo de propaganda de ISIS

A los pocos días, Abu K. vuelve a contactar con Stritzel. “Me urge a planear un ataque concreto. Me promete que seré enaltecido como un 'soldado del Estado Islámico' por los oficiales de propaganda de ISIS. Antes de que haga nada, me pide que le envíe un vídeo reclamando la responsabilidad”.

El periodista asiente. Abu K. le guía sobre la fórmula a seguir para ese vídeo. “No digas cosas como 'Hago esto porque vosotros nos atacáis'. Algo con más vigor es mejor. 'Estoy haciendo esto porque el califato me ha instruido a atacar a los cruzados contra el Islam y sus ciudadanos'”, le recomienda Abu. “Esa idea de que esto es una guerra meramente política, está equivocada. Les matamos, porque Allah nos pidió que lo hagamos, y no porque ellos nos ataquen”, aclara.


"Esa idea de que esto es una guerra meramente política, está equivocada. Les matamos, porque Allah nos pidió que lo hagamos, y no porque ellos nos ataquen"


La insistencia en la necesidad de contar con el vídeo incluso antes de comentar los extremos de su plan sorprende a Stritzel. “A Abu K. no le importa cómo o cuándo vaya a atacar. Tampoco le importa demasiado quién o cuántas personas puedan caer. Lo que le importa es el mensaje: ISIS ha vuelto a golpear en Occidente”, reflexiona el periodista.

Stritzel prepara un borrador de su declaración para el vídeo y se lo manda a Abu para que lo revise un “hermano alemán”. En el texto se hace llamar Markus Nowotny y se presenta con el nombre de guerra de Abu Uthman al-Almani. El sufijo “al-Amani” (el alemán) muestra su origen.

El texto le llega corregido. Poco después, el hermano alemán le escribe: “Akhi, no es tan necesario que hagas un vídeo”. Lo importante, le dice, es que lleve a cabo el ataque. Pronto.


Mohamed Mahmoud alias Abu Usama al-Gharib, en un vídeo de propaganda de ISIS


Simplemente coge un cuchillo y mata a tu vecino

“Mi móvil vibra justo antes de medianoche. Durante varios meses nadie se ha puesto en contacto conmigo. Es mi 'hermano alemán' de nuevo. Me recuerda mi deber. Mi deber de llevar a cabo un ataque asesino”, narra Stritzel.

El yihadista alemán le insta a atacar pronto. Cada día que pasa es peligroso, porque la “policía infiel” podría descubrir sus planes. “Simplemente coge un cuchillo y mata a tu vecino. Nadie espera eso”, le dice.

Un segundo “hermano alemán” contacta al periodista. Firma como D. Las evidencias apuntan a que se trata de Mohamed Mahmoud, un yihadista austríaco bien conocido. Él es uno de los protagonistas del primer vídeo distribuido por ISIS en lengua alemana.

Curiosamente, ambos habían intercambiado mensajes en el pasado. Stritzel había escrito un artículo sobre Mahmoud y este le había contactado para hacerle llegar una invitación: “Ven a Siria. Estoy aquí esperándote para cortarte la cabeza”.


"Simplemente coge un cuchillo y mata a tu vecino. Nadie espera eso"


Vídeo de propaganda de ISIS

Desde el principio, Mahmoud le urge a realizar su ataque. Cuando Stritzel le habla de sus intentos de fabricar una bomba, el instructor trata de quitarle la idea de la cabeza. “Queremos ayudar. Mira, hermano, olvídate de la bomba, es demasiado peligroso, un pequeño fallo lo puede arruinar todo. Es mejor que alquiles un coche, o cojas un coche de alguien y lo conduzcas contra una multitud”.

El periodista le explica que no tiene carnet de conducir. Busca ganar tiempo. Pregunta si alguien le puede ayudar a fabricar una bomba. D. se enfada. Alude al terrorista suicida de Ansbach. “El hermano se inmoló y no mató a ningún infiel”. D. propone otra aternativa. “Hoy va a aparecer un vídeo que va a mostrar cómo hacer varias cosas. El vídeo explica en detalle cómo manejar un cuchillo”.

El vídeo aparece online. Es una de las cosas más brutales que ISIS ha publicado nunca.

D. vuelve a contactar a Stritzel. Quiere saber si ha visto el vídeo. Inmediatamente le sugiere posibles objetivos para su ataque. “Vete a un asilo de ancianos, eso es fácil. O ve a un monasterio o a una iglesia. Créeme, hermano, llenará sus corazones de terror, porque cualquiera puede hacer algo así”.

El periodista muestra sus dudas, se excusa diciendo que es demasiado patoso para que algo así pueda salir bien. D. insiste.

“Akhi, confía en Allah. Simplemente camina dentro de un hospital... Lleva flores contigo y ve al ala donde está ingresada la gente grave. Luego, con calma, entra en las habitaciones y vete matándolos. Con mucha calma. Sheikh al-Adnani lo ha dicho muchas veces. Queremos muchas operaciones simples, porque el enemigo no puede detener eso. ¿Lo entiendes, akhi?”.


"Queremos muchas operaciones simples, porque el enemigo no puede detener eso. ¿Lo entiendes?"

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