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Siete relatos brutales de víctimas del acoso sexual en India

Un equipo de personas anónimas ha puesto en marcha una web en la que las víctimas de acoso sexual en la India pueden contar sus experiencias sin miedo a ser juzgadas

En la India, millones de mujeres viven atemorizadas. No establecen contacto visual en las calles, no se paran ante las preguntas de los desconocidos, saben que el autobús es el coto de caza favorito del agresor sexual. Y que ellas son las presas de una sociedad que ante los toqueteos y las violaciones mira hacia otro lado.

Para denunciar la normalización de la violencia sexual que convierte la vida de las mujeres en un calvario de inseguridades y miedo, un equipo de personas anónimas dirigido por un abogado formado en Oxford ha lanzado la web How Revealing! (expresión que en lengua inglesa se suele usar para referirse a alguien que "enseña demasiado" en materia de vestimenta). En la página, cualquier persona que haya sufrido acoso sexual puede contarlo de forma anónima para demostrar que el suyo no es un caso aislado.

"Me di cuenta de que una gran cantidad de amigos y familia habían pasado por estas experiencias. Experiencias que suceden con tanta frecuencia que pensaban que no había ningún valor en hablar de ello o les daba vergüenza, sentían culpabilidad o tenían miedo de hacerlo", ha explicado el fundador de la web al medio Quartz.

Y precisamente, para los impulsores de este proyecto, visualizar estas historias en la mejor manera de luchar contra su normalización.

Nosotros hemos seleccionamos siete de los relatos más desgarradores compartidos hasta ahora por las víctimas de acoso. Si algo queda claro al leer estas líneas es que, en India, cosas parecidas le pueden pasar a cualquiera en cualquier momento.

"Tenía 11 años cuando tuvo lugar el incidente. Mi abuela me mandó sobre las 14:00 de la tarde a comprar champú al supermercado. Cogí el champú y cuando me di la vuelta para ir al mostrador el dueño de la tienda me agarró por detrás y me abrazó con fuerza. Grité y le di patadas mientras me arrastraba al mostrador. Me cerró la boca con una mano y me tiró al suelo. Estaba en un completo shock, dejé de gritar, solo lloraba en silencio. Tiró de mi falda con fuerza, me quitó las bragas e intentó tocar mi vagina. Traté de liberarme. Sacó su pene y comenzó a acercarse hacia mí. Podría haber sido violada pero una mujer entró y él me soltó rápidamente. Tenía solo 11 años".

Mujer. Bangalore.

"Estoy escribiendo en nombre de mi esposa, ella no quiere hablar de esto. Estábamos saliendo en el momento en el que fue violada. Había ido a visitar a un amigo a su casa, sus dos compañeros de piso estaban bebiendo y le dijeron que lo esperara con ellos ya que les conocía. Cerraron la puerta y la violaron. Cuando regresó de noche llevaba marcas de uñas, era incapaz de mantenerse en pie y le sangre resbalaba entre sus piernas. [...] Se culpaba por haber visitado una casa donde solo vivían hombres. Comenzó a perder peso, se convirtió en un manojo de nervios, tenía miedo de hacer el amor. [...] Ahora estamos felizmente casados pero ¿cómo le digo que hay noches en las que aún grita y luego no lo recuerda por la mañana? Todo lo que puedo hacer es abrazarla y llorar sin despertarla".

Mujer. Bangalore.

"Estaba en la parada de autobús Shivajinagar en Bangalore a la espera de volver a casa después de practicar hockey en la escuela. Cuando el autobús llegó por fin entramos un mar de gente. Nada más entrar empecé a sentir algo extremadamente frío contra mi pierna. Me pareció que era un poste de autobús pero mientras me movía para identificar la sensación vi una gran mano agarrando mi muslo debajo de mi falda escolar. Seguí la mano con la mirada y vi un par de ojos mirándome hambrientos. Estaba en shock".

Mujer. Bangalore.

"Había sido arrastrada para ir de compras con mi madre, mi hermano y mi tía. [...] Con las manos en los bolsillos y la mente en otro lugar caminaba sin rumbo. De repente un chico vino de frente me agarró los pechos y luego siguió su camino como si nada. Un hombre vio lo que pasó y solo se rió".

Mujer. Chandni Chowk, Delhi

"Tenía cerca de 7 años. Estaba volviendo a mi casa desde la casa de un amigo que estaba a 5 minutos. Un desconocido había estado caminando detrás de mí. [...] En un momento dado el desconocido se acercó y se ofreció a mostrarme algo bonito. Me llevó a una zona aislada, me hizo sentarme a su lado y cuando le pregunté qué era lo que pensaba mostrarme comenzó a frotar mis partes íntimas. Estuve congelada durante un minuto entero antes de darme cuenta de que algo estaba yendo mal y que tenía que salir corriendo inmediatamente. Me levanté pero amenazó con matarme a mí y a mis padres. Me quitó los pantalones y la ropa interior y me hizo sexo oral. [...] Ni siquiera creo que algún día pueda casarme, nunca he sido capaz de separar la idea del sexo consensual y el forzoso.

Mujer. Lucknow.

"Tenía 13 años. No era un niño lo suficientemente masculino en un internado para chicos. [...] Uno de mis profesores tomó especial interés en mí. Según él, caminaba como una chica, hablaba como una chica, llevaba mis libros como una chica. [...] Me dijo que debería sentarme con las rodillas separadas, en lugar de cruzadas. Practiqué y era molesto. No le gustaba mi progreso y me castigó agrediéndome sexualmente de varias formas".

Hombre. Dehradun.

"El autobús estaba ese día inusualmente abarrotado. Tan pronto como entré, sentí que un hombre empujó su cuerpo hacia mí pero opté por ignorarlo y entenderlo como culpa de la multitud del autobús. [...] Me trasladé a la parte delantera del autobús. [...] Fue entonces cuando miré hacia atrás para ver al hombre. Me volví y mis ojos se trasladaron inmediatamente a su entrepierna. Su pene colgaba fuera de sus pantalones. [...] Estaba que echaba humo pero no había nada que pudiera hacer".

Mujer. Mumbai.

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