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La vida desde el retrete: cuando tu padre es un genio loco

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El hijo de Hunter S. Thompson publica un libro sobre su padre para dar a conocer el lado más humano del periodista "loco"

PlayGround

13 Enero 2016 14:39

A Hunter S. Thompson el mundo lo recuerda como el periodista excesivo y desordenado que revolucionó el oficio con el método gonzo, esa forma de hacer reportaje que lleva al periodista al centro de la acción, llegando hasta el punto de influir en ella, como un actor más de lo que está pasando, involucrado hasta las cejas en lo que intenta describir.

"Para ser gonzo hace falta el talento de un maestro del periodismo, la mirada de un artista o un fotógrafo y las bolas bien plantadas de un actor", decía el mismo Thompson.

Su estilo narrativo como periodista y escritor era distinto al de los demás. En lo personal, su vida también caminaba lejos de lo convencional. Vivió con intensidad - hasta que se suicidó en 2005, a los 67 años - y en permanente contradicción. Era hippie y amante de las armas de fuego, drogadicto, bebedor compulsivo y también padre.



Ser hijo de Hunter S. Thompson no fue nada fácil, explica Juan Thompson a The Guardian. Hunter a menudo lo maldecía e insultaba. "Bastardo retrasado", le decía. Con frecuencia también le amenazaba con darle palizas, aunque en realidad nunca llegó a llevarlo a cabo.


Juan Thompson dejó de esperar que su padre se comportara como alguien que no era y con el tiempo lograron construir una relación.


Poco a poco, Juan entendió que solo podría sobrellevar la rabia y el caos de su padre si se distanciaba de él.

La relación mejoró cuando asumió que su padre era un hombre "con grandes virtudes como escritor, un guerrero y un sabio, pero un caso perdido para la vida diaria, o en vocabulario de la época: un disfuncional". Dejó de esperar que su padre se comportara como alguien que no era. Con el tiempo se reconciliaron y lograron construir una relación.



En 1996, en un discurso público, Juan le dijo a su padre que lo amaba y se refirió a su obra como "mágico". Hunter, orgulloso y mordaz, contestó con la voz ronca: "No te engañes sobre la magia". De cuando en cuando, se sorprendían el uno al otro con pequeños actos de bondad.

Ahora, con 51 años, Juan vive en Denver, Colorado, con su familia. Trabaja para una compañía de seguros de salud como gestor de proyectos tecnológicos. Su vida es "muy normal", dice. "Es un tipo de vida que mi padre fue incapaz de vivir. Simplemente no podía", añade.



El lado humano de un genio loco

A Juan le ha costado nueve años escribir Stories I Tell Myself: Growing Up with Hunter S. Thompson. Luchó para retratarlo con precisión, evitando caer en sentimentalismos. Al principio solo le salía agasajarlo. "Pero estaba claro que Hunter querría que fuera realmente honesto", explica. "No le gustaría que blanqueara las cosas y lo presentara como alguien que no era en realidad. Eso le molestaría mucho".

"Es muy importante para mí que la gente comprenda que no es una historia sobre lo podrido que era mi padre y las terribles cosas que hizo", declara el hijo. "No creo que mi historia tenga nada especial en ese sentido. Montones y montones de padres y hijos han pasado por lo mismo, solo que sus padres no son famosos".


Hunter querría que fuera honesto, no le hubiera gustado que blanquera las cosas y lo presentara como alguien que no era en realidad.


Algunas de las amistades de su padre se han molestado por los detalles que incluye en libro, creen que Hunter se sentiría avergonzado. Se refieren a cuando habla sobre ciertas dolencias y achaques que sufrió el periodista en la última etapa de su vida, entre ellas su incontinencia urinaria.

"Realmente sentí que contarlo era importante, porque realmente... Creo que este fue uno de los factores que influyó en su decisión de quitarse la vida, que su cuerpo se deshacía en pedazos", explica.



Con este libro pretende humanizar la figura de su padre, que la gente descubra otra dimensión de Hunter S. Thompson más allá de la del genio loco.

El último capítulo relata los pormenores del suicidio y el acto de conmemoración posterior a la muerte del periodista y escritor, cuando dispararon sus cenizas hacia el cielo con un cañón. Un capricho caro que pagó Johnny Depp, amigo de su padre.

"La gente habla de su valor por vivir la vida como él quería, pasando por alto las normas sociales", apunta Juan F. Thompson. "Creo que eso es algo que provoca reacciones en la gente, esa sensación de libertad que él simbolizaba". Para él, como hijo, su padre representó muchas otras cosas. Y pocas buenas.



[Vía: The Guardian]

A Juan Thompsom le ha costado nueve años escribir un libro sobre su padre. Luchó para retratarlo con precisión, evitando caer en sentimentalismos. Al principio solo le salía agasajarlo. "Pero estaba claro que Hunter querría que fuera realmente honesto", explicaba. "No le gustaría que blanqueara las cosas y lo presentara como alguien que no es en realidad, le molestaría mucho".

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