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Hospitalizado un crítico de Putin con sospechas de haber sido envenenado

Vladimir Kara-Murza ha sido ingresado con los mismos síntomas que le llevaron al hospital en 2015, cuando se descubrió que tenía una concentración inusual de metales pesados en sangre

Un crítico del Gobierno ruso ha sido ingresado en el hospital en estado crítico con sospechas de haber sido envenenado. Vladimir Kara-Murza, fue hospitalizado el pasado 2 de febrero con síntomas similares a los que le llevaron al hospital en 2015 cuando también fue ingresado de urgencia.

El abogado de Kara-Murza, Vadim Prokhorov, ha escrito en su muro de Facebook que "no están claras para los médicos las causas de su condición crítica". "En la actualidad, Volodia está inconsciente. Tuvo un fallo multiorgánico. Se le mantiene con respiración asistida, diálisis y otros procesos de reanimación", escribió.

Según la esposa del paciente, Yevgenia Kara-Murza, su marido sufrió insuficiencia renal y los médicos tuvieron que inducirle en coma. " El cuadro clínico, según sus médicos, es el mismo que el de la última vez", ha asegurado al medio Radio Free Europe.

Kara-Murza es periodista y coordinador de la ONG Open Russia, dedicada a vigilar los procesos democráticos y los derechos humanos. La organización fue creada por el activista y opositor al Kremlin Mijail Jodorkovsky, detenido en 2003 y puesto el libertad en 2013.

"En la actualidad Volodia está inconsciente. Tuvo un fallo multiorgánico. Se le mantiene con respiración asistida, diálisis y otros procesos de reanimación", escribió el abogado del paciente.

A pesar de que el periodista vive con su familia en Washington, en el momento de su ingreso se encontraba viajando por Rusia enfrascado en la proyección de un documental sobre el político Boris Nemtsov, asesinado frente al Kremlin en 2015.

En la primavera de ese mismo año, Kara-Murza fue hospitalizado con un cuadro grave que según su abogado correspondía a todas luces a un envenenamiento. En las pruebas que le fueron realizadas en ese momento se demostró que en su sangre había un alto concentrado de metales pesados. Según la víctima, que desde el primer momento sospechó que había sido envenenado, a la sustancia que había en su cuerpo solo podían tener acceso los trabajadores de los servicios de inteligencia.

Ese ingreso y el de ahora plantean ciertos paralelismos con otros casos de envenenamiento a opositores de Vladimir Putin, por ejemplo, el exagente de los servicios de seguridad Aleksandr Litvinenko que murió en 2006 por un envenenamiento con el radiactivo polonio 210.

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