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Según Homer, las Google Glass son una estafa diabólica

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El último capítulo de “Los Simpson” incluye una parodia del artefacto de realidad aumentada de Google: aparentemente, los guionistas ven una nueva manifestación del MAL

Mario G. Sinde

27 Enero 2014 11:46

Aquí todavía no lo hemos podido ver porque Antena 3 debe estar reponiendo algún capítulo de la octava temporada que ya nos habrán pasado unas 20 veces antes, pero en Estados Unidos ya han tenido oportunidad de echarle un vistazo a “Specs and the City”, el ultimísimo capítulo por ahora de la longeva serie de animación “The Simpsons”, y mucho cuidado con el subtexto que se adivina entre las líneas del guión. El argumento es muy sencillo: el maléfico Sr. Burns decide hacer un regalo navideño a todos los habitantes de Springfield, que consiste en una pieza de esa nueva tecnología llamada Oogle Goggles, unas gafas que permiten ver la realidad de manera distinta. Evidentemente, se trata de una parodia de las Google Glass que con tanto empeño se están intentando colar en nuestras vidas para modificar nuestras consultas para llegar a lugares —ya no habrá que preguntarle al primero que pase, sólo apretar un botón para ver las cosas como si fuéramos el ojo cyborg de Terminator—, o la manera en que follamos con la parienta, o vemos “El Hormiguero”. O una nueva forma de invasión de nuestra libertad que pronto empezaremos a admitir como algo normal, al igual que ahora estamos pendientes en todo momento de esa prótesis a la que llamamos ‘teléfono móvil’.

Según Homer, las Google Glass son una estafa diabólica

“Los Simpson” no deja de ser una serie de humor con toques de sátira light, así que tarde o temprano se tenía que colar este artilugio de Google del que cada día sabemos más, precisamente porque la empresa que las quiere rentabilizar ha invertido una millonada bíblica y le interesa que las consideremos una necesidad imperiosa, en vez de un capricho prescindible. El capítulo de la serie trata sobre eso: Homer, el tarugo por antonomasia, intenta convivir con sus Oogle Googles, y todo le sale mal. No es el único: todo el pueblo de Springfield tiene un conflicto con las gafas, se siente ridículo y hace cosas ridículas con ellas, lo que lleva a una moraleja: quizá nos estemos pasando al negar la realidad ‘de siempre’ y abrazando una tecnología quizá innecesaria sólo porque alguien con poder nos dice que la necesitamos. Porque, al fin y al cabo, si estas gafas son una parodia de las de Google, entonces el ladino Sr. Burns es Google. O sea, EL MAL. Pero quizá no tengan razón y en efecto necesitemos esas lentes que, tarde o temprano, nos proporcionarán Rayos X en los ojos con los que ver desnudas a todas las personas que nos gusten cuando vayamos por la calle.

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