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Holanda consiente la eutanasia voluntaria a un hombre aquejado de alcohólico crónico

Mark Landedijk había sido alcohólico durante 8 año y consideraba su enfermedad incurable

Tras 8 años de alcoholismo agudo y 21 intentos de rehabilitación, la vida de Mark Langedijk acabó con 3 inyecciones. El holandés había pedido a los médicos terminar su vida y el 14 de julio su deseo se hizo realidad: Mark recibió la eutanasia en su hogar, rodeado de sus familiares.

De acuerdo a su hermano Marcel, la vida de Mark estuvo muy lejos de ser una existencia dramática durante sus primeros años. Según él, tuvo una infancia feliz, fue amado por sus padres y solo hacía 8 años que se habían enterado de que era un alcohólico.

Con 41 años, dos hijos y un matrimonio roto, Mark decidió poner fin a su vida porque, según describe su hermano en la publicación Linda, "era un alcohólico sin esperanza".

Con 41 años, dos hijos y un matrimonio roto, Mark decidió poner fin a su vida tras 8 años de adicción y 21 intentos de rehabilitación.

A mitades de julio, el holandés eligió un día durante el cual bebió cerveza, comió sandwiches con su familia y compartió un momento de risas y bromas con ellos. Hasta que a las 15:15 de la tarde, un médico llegó a la casa de sus padres y le dijo que se fuera a la cama y se relajara. "En este punto todos empezamos a llorar, mis padres, todos realmente, incluso Mark", relata Marcel para The Independent.

"Lloramos, nos dijimos los unos a los otros que nos amábamos, que todo estaría bien, que cuidaríamos los unos de los otros, que nos veríamos de nuevo y nos abrazamos. Si no hubiera sido tan terrible, habría sido agradable", escribe Marcel.

En la tercera inyección, Mark suspiró profundamente, apartó su mirada y su cara cambió de color. "Mi hermano pequeño estaba muerto", recuerda Marcel.

"Lloramos, nos dijimos los unos a los otros que nos amábamos, que todo estaría bien, que cuidaríamos los unos de los otros, que nos veríamos de nuevo y nos abrazamos. Si no hubiera sido tan terrible, habría sido agradable"

A pesar de que sus padres pensaron durante años que el alcoholismo de su hijo tendría un final feliz, la decisión de morir de Mark, tomada voluntariamente y respaldada por la organización Apoyo y Consulta de Eutanasia en los Países Bajos, prevaleció sobre la esperanza de sus progenitores.

Desde hace 16 años, la ley de eutanasia de los Países Bajos está disponible para personas que viven con un "sufrimiento insoportable". Sin embargo, aunque al principio solo los enfermos de cáncer o de una enfermedad terminal hacían uso de este procedimiento médico, en los últimos años hemos visto casos en los que han sido problemas psicológicos los que han inclinado la balanza.

Desde hace 16 años, la ley de eutanasia de los Países Bajos está disponible para personas que viven con un "sufrimiento insoportable".

La adicción de Mark o la eutanasia a una chica veinteañera que fue víctima de abusos sexuales y que sufrió anorexia, depresión crónica y alucinaciones marcan un nuevo punto de inflexión en esta práctica. Un punto en el que lo que parece incurable es la desesperanza.

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