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Hola, soy el gordo que se sienta a tu lado en el avión :-(

El infierno de estar gordo y tener que volar junto a otros pasajeros

A muchos nos ha pasado. Coges un vuelo para pasar las mejores vacaciones de tu vida —o volver tras haberlas pasado— y cuando esperas tener un viaje de ensueño, ameno y discreto, te encuentras con lo peor que te puede pasar en un avión: a tu lado se sienta una persona gorda. Muy gorda.

Lo que iba a ser una experiencia divertida se convierte en un infierno. Invaden tu espacio vital, hacen ruidos extraños y pierdes toda la poca intimidad que puedes llegar a tener en el asiento de un avión.

Sin embargo, pocas veces nos ponemos en la piel de la otra persona.

¿Cómo lo pasan ellos? ¿Son más amenos sus viajes, o más bien un completo infierno?

Un artículo publicado recientemente en Medium contesta a estas preguntas a través de la experiencia de una mujer gorda que odia este transporte. Aquí algunos extractos:

Hay un estereotipo común acerca de esta situación. Aparece con frecuencia en televisión, dibujos o en conversaciones del día a día. Los gordos suelen estar representados en los aviones como gente ruidosa, desagradable, dando codazos todo el tiempo, ocupando espacio o comiendo Cheetos. Esta caricatura me desespera. Se nos representa como unos ‘comodones’, y no podrían estar más lejos de la realidad.

[…]

 

Algunas compañías aéreas establecen políticas para ‘gente de gran tamaño’, donde incluyen la posibilidad de cobrar el doble o negar el asiento el propia día del vuelo. Yo intento volar siempre en primera clase, ya que los asientos son un poco más anchos y estoy en menor riesgo de que me afecten las reclamaciones de otros pasajeros.

http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2015/10/26/00/2DC57C8F00000578-3289014-Julia_Richardson_often_finds_herself_sandwiched_between_two_larg-a-52_1445819697498.jpg

La última vez un pasajero se quejó y le cambiaron de asiento. En ese momento intenté no volver a hacer contacto visual, ni siquiera con los que estaban sentados en mi fila. Era tan gorda como invisible. Y cada vez que voy a coger un nuevo vuelo siento que esto podría volver a pasar.

[…]

 

Intento prever cualquier posible situación de estrés. Nunca llevo equipaje de mano. También practico cómo me sentaré en el avión, primero empujando mi espalda hacia atrás y luego colocando los brazos y el pecho. Traigo caramelos e intento no pedir nada para beber para que la azafata no tenga que desplazarse a ‘la fila de la señora gorda'.

[…]

 

Unos días antes y después del vuelo estoy muy preocupada y triste. Me lo dicen mis amigos, con quienes siempre suelo estar de risa menos cuando estoy a punto de ir en avión. No duermo nada la noche de antes y he llegado a vomitar para intentar estar más delgada para cuando llegue el vuelo.

[…]

 

Una vez llego al avión, me pongo la primera en la fila. No por impaciencia, sino para llegar antes al asiento de la ventana y no tener que pasar por delante de nadie una vez que ya se haya sentado.

http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/02107/fat-airline_2107136b.jpg

 

Cuando me siento, clavo la mirada en el suelo y repliego mi grasa para ocupar el mínimo espacio posible. Normalmente no me dicen nada, porque suelen quejarse directamente a las azafatas. Pero temo que me graben con el móvil y suban vídeos a Youtube metiéndose conmigo.

[…]

Siempre soy demasiado gorda, siempre demasiado, siempre inaceptable. Debo hacerme más y más pequeña, reduciéndome sin cesar, obligando a mi cuerpo a adaptarse a algo que no fue hecho para una persona de mi tamaño. Y, aun así, nunca soy lo suficientemente pequeña como para que la persona de mi lado esté cómoda.

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