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La historia secreta del espía canadiense que sirvió de inspiración a James Bond

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Millonario, boxeador, confidente de Churchill, jefe de la inteligencia británica en Nueva York, creador del Campamento X de entrenamiento de espías y uno de los impulsores de las noticias falsas de propaganda durante la II Guerra Mundial. La vida de William Stephenson fue alucinante

silvia laboreo

30 Enero 2017 22:10

Se cuenta que cuando le preguntaban a Ian Fleming por el origen de su más famoso personaje de ficción, el espía británico James Bond, él contestaba lo siguiente: “Bond es una versión muy idealizada de un verdadero espía. La versión real, el hombre que se convirtió en uno de los mejores agentes de la Segunda Guerra Mundial, es William Stephenson”.

Porque Stephenson, el hombre canadiense que sirvió de inspiración al escritor Fleming, esconde una vida apasionante. Una historia desconocida que no tiene nada que envidiar a cualquier novela de su álter ego, el agente 007.

Algunos detalles para entrar en situación: fue campeón de boxeo de peso pluma, piloto durante la Primera Guerra Mundial, inventor, millonario, empresario de éxito, asesor del ex presidente de EEUU Franklin D. Roosevelt, confidente del ex primer ministro británico Winston Churchill, jefe de la inteligencia británica en Nueva York y creador de una de las mayores operaciones de 'fake news' en territorio norteamericano que se recuerdan, mucho antes de que este término estuviera tan de moda como ahora.



Stephenson nació el 23 de enero de 1897 en la región de Point Douglas en Winnipeg, Canadá. Hijo de inmigrantes, abandonó la escuela muy pronto. En 1916 se alistó voluntario en el ejército donde rápidamente ascendió a sargento. Ese mismo año es gaseado y durante la convalecencia aprende a pilotar aviones, razón por la que es transferido un año más tarde a los Cuerpos Aéreos Reales Británicos.

Tras combatir en la Primera Guerra Mundial, Stephenson abandona el ejército y vuelve a Canadá, donde empieza a construir un imperio empresarial y contrae matrimonio con la heredera de la industria del tabaco, Mary French Simmons. Muy pronto, sus negocios en la aviación, la construcción, la hostelería, el mundo del cine o la industria del automóvil lo convierten en un hombre rico, poderoso e influyente.

Sin embargo, ni el dinero, ni los negocios, ni el matrimonio fueron suficientes para apartar completamente a este hombre de la lucha.


Fue campeón de boxeo de peso pluma, piloto durante la Primera Guerra Mundial, inventor, millonario, empresario de éxito, asesor del ex presidente de EEUU Franklin D. Roosevelt, confidente del ex primer ministro británico Winston Churchill, jefe de la inteligencia británica en Nueva York y creador de una de las mayores operaciones de fake news en territorio norteamericano


En 1940, Winston Churchill se convierte en el Primer Ministro británico y no tarda en recurrir a Stephenson. La Segunda Guerra Mundial cubre las trincheras de cadáveres y arrasa con las ciudades europeas, pero Churchill es consciente de que la guerra debe ganarse en otro lugar: al otro lado del Atlántico.

El político sabe que la victoria nazi se producirá a no ser que los norteamericanos intervengan en el conflicto. Sin embargo, una mayoría crítica de los estadounidenses prefieren no intervenir en el conflicto que asola la vieja Europa. Y es ahí donde entra en juego William Stephenson.  

Churchill confía en que inteligencia, los contactos y la influencia del canadiense puedan decantar la balanza a favor de sus intereses, provocar que que el presidente Roosevelt quiera unirse a la lucha contra Hitler.

Para ello, envía a Stephenson a Nueva York como responsable del Servicio de Información Británico (BIS por sus siglas en inglés). Bajo pasaporte diplomático falso y auspiciado por la bandera británica, Stephenson creó un servicio coordinado de espías y contrainteligencia en suelo estadounidense.




La sede de este movimiento se encontraba en la oficina 3603 del piso 36 del Rockefeller Center. Oficialmente, Stephenson había abierto allí la Oficina de Control de Pasaportes. La realidad era bien distinta.

En la habitación 3603 trabajaban ciudadanos británicos, canadienses y algunos norteamericanos empleados en secreto por el servicio de inteligencia británico con una sola misión: difundir noticias falsas para influir en la opinión pública estadounidense, hasta lograr una postura general a favor de la entrada del país en la guerra.

 

Oficialmente, Stephenson había abierto en Nueva York la Oficina de Control de Pasaportes, sin embargo, la realidad era bien distinta


La BIS financiaba a la Agencia de Noticias de Ultramar (la ONA), una rama de la Jewish Telegraph Agency, para que publicara noticias sobre las atrocidades alemanas, la resistencia de los británicos bajo los bombardeos alemanes o la amenaza que suponía Hitler para Norteamérica. Las noticias se emitían en primer lugar en la New Jersey Radio Station y de allí pasaban a otras emisoras de radio, periódicos y servicios de noticias, quienes recogían las informaciones de la ONA y las trasmitían como si fueran verdaderas.

Entre las “fake news” que creó la oficina situada en el Rockefeller Center se encontraban historias tan rocambolescas como la del astrólogo húngaro Louis de Wohl, un hombre que predecía hechos contra Hitler, o la del británico que inventó un súper explosivo dedicado a hundir los submarinos alemanes. Todas esas historias aparecían en las portadas de los periódicos y los medios de comunicación las reproducían como si fueran verdaderas.

Por otro lado, Stephenson puso en marcha el Campamento X, en Whitby, Ontario, la primera escuela de entrenamiento para espías en Canadá y Norteamérica. Allí, alrededor de 2.000 agentes británicos, canadiense y norteamericanos fueron entrenados entre 1941 y 1945. Aprendían a falsificar documentos, a allanar oficinas, abrir cajas fuertes, a cometer asesinatos sin dejar huellas y a realizar escuchas telefónicas, entre otras habilidades. Precisamente, uno de los alumnos de esta escuela fue Ian Fleming, él mismo oficial de inteligencia británico, además de autor de la novela de James Bond.


El Campamento X, en Canadá


Con el tiempo, Estados Unidos se unió a la Segunda Guerra Mundial y creó sus propios servicios de inteligencia y propaganda, basándose en las actividades de la oficina 3603 del Rockefeller Center. De hecho, uno de los amigos de Stephenson, William ?'Wild Bill'? Donovan, sería el creador de la Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de la CIA.



Al acabar la guerra y tras la victoria de los aliados, Stephenson fue nombrado caballero británico y su nombre celebrado en la Lista de honores de año nuevo de 1945. En 1946 recibió la medalla presidencial al mérito, la más alta condecoración civil de los Estados Unidos en ese momento, siendo el primer ciudadano no americano en recibirla.

Stephenson se retiró de la vida pública y pasó sus últimos veinte años en una suite de lujo en las Bermudas, donde murió en 1989 a los 92 años de edad.

A su lado, Bond no es más que un aprendiz.



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