Actualidad

Hipsters humillándose: lo más visto de YouTube en 2013

Desgranamos las claves del éxito del vídeo 'How animals eat their food'

YouTube aprovechó el fin de año para sacar 'Best of the best: trending topic videos 2013': lo más de lo más, según su ya conocido criterio cuantitativo. Este año, la democracia del click ha coronado 'How animals eat their food', un vídeo del canal Mister Epic Mann. El clip se ha impuesto heroicamente a pesos pesados en eso de lo viral como son Miley Cyrus restregándose a una bola de demolición, el fenómeno Harlem Shake o un pedagógico vídeo que pretende resolver la duda universal acerca de si fue antes el huevo o la gallina. Pero, ¿cuáles han sido las calves de su triunfo?

1. El reino de los animales.

Gran parte del éxito aplastante que ha cosechado el vídeo se debe a que en él aparecen, como diría Carlos Sobera, ¡Aaaanimales! Referente inexcusable cuando hablamos de internet, las bestias de todo pelaje siguen ejerciendo su despótica monarquía. Año tras año confirmamos que los animales son a YouTube lo que un escotado vestido negro con push-up a la fiesta de fin de año: un imán para los ojos. Poco importa si son 'gatos locos', 'perros chistosos' o 'tortugas apareándose': miramos un vídeo detrás de otro, recopilación tras recopilación, aunque nuestra pareja se esté durmiendo con la orgía zoológica.

Además, 'How animals eat their food' tiene el mérito de demostrar que hasta las imitaciones de animales cotizan bien en la red. Lo importante es que se trate de alimañas, y cuanto más exóticas mejor: flamencos, lagartos o caimanes. Los de Mister Epic Mann eligieron cuidadosamente sus imitaciones porque saben bien que el hombre moderno se enfada al descubrir la limitada gama de emoticonos de animales que nos ofrece el Whatsapp, y que se disgusta cuando le recuerdan que usar habitualmente esos adorables monitos para rubricar todas sus frases acabará por minar su credibilidad social y laboral.

De hecho, existe el mito de que algunos profesores de zoología de distintas Universidades —que deben ser algo así como los reyes de la viedeofília animalística— no pudieron resistir la tentación de pasar en clase 'How animals eat..". Y es que la pasión por los animales no entiende de estamentos sociales y instituciones sagradas.

2. Hipsters arrastrándose por el suelo.

A nadie se le escapa que el vídeo está pensado, filmado y protagonizado por gafapastas de cuidado. Los modernillos están en el centro gravitatorio de 'How animals eat..". Sin embargo, la pregunta importante aquí no es si la gente además de animales también quiere ver hipsters, porque ya sabemos que sí. Si no quisieran verlos se marcharían a vivir a los bosques de Sadernes o Cabarceno, a lo Thoreau style, ya que así verían animales y sólo animales; pero no, se empeñan en ir al Sónar, al Primavera Sound, a los bares de moda, aunque luego se quejen de tanto pantalón pitillo de colores y digan preferir algo más light como un concierto de Manel. Además, si sólo se tratara de mirar a modernillos en internet triunfarían los Venga Monjas, no Mister Epic Man.

La cuestión, por lo tanto, es otra: ¿quiénes son esos disidentes que quieren ver a hipsters golpeados, cayendo por el suelo, arrastrándose como sabandijas? ¿Hay una mayoría silenciosa que sólo mira vídeos en YouTube y que tiene en la columna de Óscar Broc el texto sagrado de su íntima religión? No está claro si "How animals eat their food" es un manifiesto hipster o todo lo contrario. La única certeza es que ELLOS también están aquí y han ganado una nueva batalla al mainstream.

3. Contiene la mejor imitación de un T-Rex nunca vista.

No hay justificación alguna que explique por qué tanta gente de edades tan avanzadas sigue comiendo con entusiasmo (y sin disimulo) las galletas Dinosaurus. Ni todas las películas de 'Jurassic Park' juntas pueden explicar el fetichismo que nuestra generación tiene con los dinosaurios. Nosotros hemos peregrinado sin pudor a Dinopolis. Nosotros hemos conseguido que los Velociraptors fueran uno de los primeros memes de Facebook. Nuestros hermanos pequeños apenas saben hablar, pero al ser preguntados por lo que quieren ser de mayores afirman, sin que se les trabe la lengua, que ellos van a ser 'paleontólogos'.

Es cierto que los niños nacidos después de los noventa probablemente acarreemos un trauma de dimensiones importantes —y de resonancias edípicas no desdeñables— causado por la serie de películas de animación 'En busca del valle encantado'. La tragedia de Piecitos marcó nuestro destino a sangre y lágrimas, a la búsqueda de unos padres que nunca estuvieron allí y a la espera de que un meteorito acabara con todos los simpáticos personajes. Quizá por ello no nos podemos resistir a 'How animals eat..', pues es un hecho incontestable que contiene la mejor imitación de un Tyrannosaurus Rex jamás realizada por un ser humano.

Y quizá también por ello seguimos comiendo galletas Dinosaurus como si no hubiera mañana.

4. Juega con tus expectativas.

Lo mejor que puede decirse de 'Juego de tronos' es que frustra felizmente todas tus expectativas a base de cargarse personajes principales en capítulos memorables. No es mera pirotecnia sanguinaria; tampoco R. R. Martin es un jodido retorcido que disfruta devorando a sus hijos: hay en la serie una fuerte consciencia de las expectativas que sostiene el espectador, no solamente debido al feedback que genera internet (el gran descubrimiento de J. J. Abrams con 'Lost'), sino principalmente en relación a las convenciones del género. Sabemos que Aragorn no morirá en mitad del primer volumen de 'El señor de los anillos" y que Frodo no perderá el anillo, enloqueciendo como cuando creemos que hemos perdido el iPhone por el que hipotecamos nuestra alma y rebuscamos en los bolsillos como poseídos. Por mucho que le pese al Balrog, the show must go on.

En 'How animals eat..' hay un juego parecido. El vídeo se basa primero en la sorpresa: un comensal decide, por las buenas, empezar a mugir como una vaca y golpear su cabeza contra la mesa. Hasta aquí slapstick y poco más: sólo después del cabezazo sale un cartelito anunciando que se trataba de la imitación de una vaca. Luego la pantalla funde a negro y aparece el título del vídeo. Sin embargo, después de este primer ejemplo, empieza una sucesión de imitaciones que ahora están anticipadas por el nombre del animal sobreimpresionado en la imagen: los autores generan en el espectador ciertas expectativas casi inconscientes de lo que van a ver a continuación. La repetición también ayuda a crear ciertos patrones que, con calculada precisión, los de Mister Epic Man van a subvertir una y otra vez, como cuando el personaje aparece vestido de rosa.

Este juego con la recepción del vídeo también se puede ver en la serie de contrastes que teje 'How animals eat..': la música tranquila se opone a la bestialidad de los actos; la seriedad inicial de los comensales contrasta con los biberones de los que beben; la impasibilidad de un protagonista es antagónica del comportamiento alelado del otro. Como Ricky Gervais, bromean con cara de póker, sabiendo que el espectador no podrá aguantar la carcajada.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar