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Hablamos con la primera diputada guatemalteca que hizo pública su homosexualidad

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"Hablar de homosexualidad y feminismo aquí es un acto de valentía"

clara gil

06 Marzo 2017 06:00

"Una lesbiana no puede representar los derechos de las mujeres porque no es lo suficientemente mujer". Este era el tuit que escribía un ciudadano guatemalteco, entre otros muchos, sobre la diputada Sandra Morán. Fue el pasado septiembre, mientras se decidía si la diputada Morán debía presidir el Foro Parlamentario de la mujer. El Foro se creó para impulsar leyes que protejan los derechos de las mujeres guatemaltecas. Está formado por todas las diputadas, que son 24 mujeres frente a 134 hombres. Morán es actualmente su presidenta.

La diputada está acostumbrada a recibir insultos por las redes sociales. También amenzas de muerte. La han tachado de inmoral y de ser el egendro del mal por sus ideas de izquierdas, feministas y a favor de los derechos del colectivo LGTB. Nació en plena guerra civil de Guatemala, en 1961. El conflicto duró 30 años y supuso un genocidio —más de 200.000 muertos— donde las principales victimas fueron indígenas y estudiantes.

Con 21 años tuvo que exiliarse a México por su afiliciación a la Guerrilla de los pobres y por la asedio y persecución del Ejército hacia los estudiantes universitarios. Allí conoció a Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz). Pasó también por Nicaragua y Canadá hasta que volvió finalmente a Guatemala 14 años más tarde. Formó parte del movimiento para los acuerdos de Paz de su país y es la primera diputada en declararse abiertamente lesbiana.

Desde que llegó al poder, ha sido foco de críticas por las iniciativas que quiere poner sobre la mesa. Despenalizar el aborto —cuando se trate de niñas menores de 14 años que han sido violadas— y la unión civil entre personas del mismo sexo son algunas de ellas. Unas ideas que han escandalizado a un Gobierno conservador y a un país donde la religión sigue ejerciendo una gran influencia.

"Cuando decidí presentarme a las elecciones (septiembre de 2015) hice pública mi orientación sexual. Quise ser transparente con el electorado y  tomé una decisión que tampoco ha sido fácil. Dije abiertamente que era lesbiana, algo que en Guatemala puede considerarse un acto de valentía teniendo en cuenta la enorme discriminación que sufre el colectivo LGTB", explica Morán a PlayGround.

Añade: "No digo que haya que esconderse ni ocultar tu condición sexual, pero cuando eres un cargo público estás muy expuesta. Solo espero que mi gesto al menos sirva para que otros pierdan el miedo. De todas formas, no fue una decisión fácil", añade.

Su candidatura es una forma de visualizar al colectivo LGTB y de dar esperanza a las víctimas que sufren a diario acoso y violencia por su orientación sexual. "No hay cifras de la cantidad de víctimas porque hay demasiado miedo a denunciar en la mayoría de los casos. Otros acaban siendo asesinados de forma muy violenta, especialmente los transexuales", asegura la diputada. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en un año ( 2013-1014) 600 personas del colectivo LGTB fueron asesinadas. En Cobán (Guatemala) un grupo de jóvenes tiene como afición salir a "cazar homosexuales". Son perseguidos y golpeados.

Esta "outsider" de la política viene de una larga trayectoria de los movimientos sociales. Durante años ha formado parte de organizaciones que defienden los derechos de la mujer y de las minorías sexuales. Ahora, en el Gobierno, está al frente de Convergencia, un partido de izquierdas creado en 2014 e integrado por seis organizaciones de sindicatos y de consejos indígenas. El partido consiguió tres escaños en las elecciones de 2015 después de que 32.000 guatemaltecos y guatemaltecas les votaran.

Con un 60% de pobreza en el país, que afecta mayoritariamente a la población indígena, y con unas cifras de feminicidio que lideran las principales causas de mortalidad, el partido de Morán se ha marcado unos objetivos que tienen mucho de social pero también de imposible. "Somos conscientes de la dificultad que va a suponer aprobar muchas de las iniciativas que queremos llevar a cabo, pero por lo menos queremos ponerlas sobre la mesa. Queremos debatir y abrir camino para las nuevas generaciones", añade la diputada.

A eso hay que sumarle que su partido ha pasado de tener tres escaños a tan solo dos. Álvaro Velázquez, académico que se integró en la coalición en sus inicios, ha pasado a ser independiente dejando así a Morán y Leocadio Juracán (campesino) al frente de Convergencia. "Hemos recogido las propuestas que llevaban años sin presentarse en el Congreso después de años de tremenda corrupción política". De momento, ninguna de sus propuestas ha sido aprobada.

Algunas avanzaron, pero no llegaron a aprobarse. El derecho al espacio radioeléctrico de los pobres, por ejemplo, no llegó a buen puerto. EL partido de Morán propuso liberar un espacio radioléctrico para que las capas más desfavorecidas pudiesen tener acceso a luz de forma gratuita. Un espacio copado por el negocio privado y que tardó poco en desecharse en el Congreso.

También se propuso una reforma agraria que fortaleciera a los campesinos. "La idea era cambiar el modelo de desarrollo actual que favorece al exterior y crea pobreza en nuestros campesino". Morán se refiere a las exportaciones. Guatemala exporta Café, banano, caña de azúcar, etanol y algo de petróleo. Los contratos están hechos para favorecer a los empresarios, que establecen precios de mercado competitivos para el mercado exterior, traduciéndose en pobreza para quienes trabajan en el campo. El salario mínimo en Guatemala para los campesinos está situado en 11 dólares diarios. La mayor parte de las veces ni siquiera se cumple.

En cualquier caso, han sido dos las medidas que han situado en el foco de las críticas a la activista: la propuesta de permitir la unión civil entre personas del mismo sexo y la despenalización del aborto cuando se trata de violaciones en niñas menores de 14 años.

"Tan solo en enero se produjeron 73 feminicidios en Guatemala y más de 9.000 embarazos de menores de 17 años. Las mujeres y los menores son uno de los grupos más vulnerables en Guatemala", explica Morán. "Nuestro partido quiere poner sobre la mesa la posibilidad de despenalizar el aborto cuando se trate de embarazos fruto de violaciones en menores de 14 años". La propuesta, que ha sido redactada junto a la ONG Mujeres Transformando el Mundo (MTM), ha supuesto una gran controversia en un Gobierno presidido por el partido de Jimmy Morales, con fuertes convicciones evangélicas.

La segunda polémica que le ha otorgado el título de "engendro del mal", en palabras de la propia diputada, ha sido la propuesta para aprobar la unión civil entre personas del mismo sexo. Todavía no ha presentado la propuesta a la comunidad LGBT, pero cree que supondrá un gran avance para sus derechos y su visibilidad.

"Guatemala sigue siendo conservadora y machista. El prediente Jimmy Morales ya dejó clara su postura de negarse a la unión de los homosexuales. Somo conscientes de todo el trabajo que nos queda por hacer, de todos los derechos que nos faltan por conseguir y de lo corta que es nuestra vida. Pero si nuestra labor sirve para abrir camino a la siguiente generación, ya habrá servido para algo todo nuestro trabajo", concluye Morán.

A la espera de que se presenten las dos propuestas, la diputada tendrá que lidiar no solo con el Congreso, sino con ciudadanos que siguen pensando que una mujer lesbiana no es suficiente mujer. Y bajo esa premisa debatir si la mujer debe ser dueña de su cuerpo o si debe serlo el Estado o su cónyuge.












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