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Cuando el pop y la CIA se encuentran: canciones alegres para torturarte

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La playlist más enfermiza se gestó en Guantánamo

Ignacio Pato

11 Diciembre 2014 17:28

Música alegre para dejarte muy tocado y poder hundirte. Eso es de lo que se ha estado sirviendo la CIA como parte de las sistemáticas torturas que ahora han sido reveladas.

El martes se hizo público un polémico informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos. En él, se reconocía el uso de torturas a los detenidos tras los atentados del 11-S. Más de 6.000 páginas de las que sólo se han podido conocer, por motivos de seguridad, algo más de 500.

Denominadas con el oscuro eufemismo de “técnicas de interrogatorio reforzado”, han sido reconocidas por la propia CIA como ineficaces. Algunos de ellas incluyen prácticas como la rehidratación rectal, privación continuada del sueño, sometimiento a hipotermia, ahogamientos o simulaciones del juego de la ruleta rusa. La propia CIA mintió sobre su ineficacia y aún así siguieron usándose.

Entre estas vulneraciones de derechos se encuentra el confinamiento del detenido en una habitación oscura mientras es sometido a ruidos o música a alto volumen, de manera constante.

¿A qué suena la tortura?

La relación entre la tortura y la música no es tan extraña como pueda parecer. En particular, la contrainteligencia norteamericana se ha servido en sus últimas intervenciones de diversas canciones para tratar de socavar la moral de sus prisioneros. Andy Worthington, periodista, activista y autor del libro “The Guantanamo Files”, ha realizado un completo estudio de cómo tortura y música se complementan en la War on Terror lanzada desde Bush.

La capacidad de concentración y, por tanto, la defensa y la alerta del detenido se van minando. Se debilita su resistencia, en definitiva. Es el momento en el que pueden ser interrogados, usando para ello métodos mucho más brutales que una simple canción.

Sorprendentemente para algunos, muchas de estas canciones serían fácilmente clasificables como “alegres”. ¿Por qué las usan?

El asunto tiene su explicación. Empatizar con una especie de paraíso cuando estás en el infierno es casi imposible. En una situación como ésta, ser espectador u oyente de un acontecimiento feliz puede hacerte sentir peor. Puede acabar por completar tu viaje a los infiernos al hacerte ver que hay gente siendo feliz, que la felicidad existe. Pero tú no la tienes. Y, en el caso de los torturados en Guantánamo, sin saber si saldrás de allí, el infierno se vuelve una realidad.

Estas son algunas de las happy songs que ha usado la CIA para torturar:

Bee Gees - Stayin' Alive: un clásico de las discotecas. La fiebre para un torturado no es precisamente la del sábado noche.

Don McLean - American Pie: La nostalgia naïf de este megaéxito patriótico esconde una frase tenebrosa si nos ponemos en el lugar de un torturado: "The day the music dies". Imaginarlo en bucle en Guantánamo no es agradable.

Christina Aguilera - Dirrty: En apariencia una canción pop más, la cosa cambia de significado aquí. Pensemos en soldados norteamericanos tratando de desquiciar a detenidos musulmanes: "Mirad estas chicas sucias e impías; Occidente gana".

Red Hot Chili Peppers - Can't stop: El buen rollo y ganas de moverse que ha dado a millones de personas en todo el mundo es inversamente proporcional al efecto que habrá producido en centros de detención.

Queen - We Are The Champions: Si hay vencedores... también hay vencidos.

Meow Mix theme: 30 segundos de pura capacidad desquiciante.

Sesame Street theme: "Dime cómo llegar a Barrio Sésamo en un día soleado". Desolación total.


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