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Investigan a un veterinario en Baleares por "maltrato de animales" y "estafas"

Los testimonios a los que ha tenido acceso PlayGround aseguran que tienen pruebas de mala praxis por las que cobraba precios desorbitados; falta de medidas higiénicas o cadáveres en el frigorífico sin bolsas estancas.

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Ayer, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) investigó el interior de una clínica veterinaria ubicada en Palma de Mallorca (Baleares, España). Tras una serie de denuncias recibidas y con la colaboración de la Conselleria de Medio Ambiente, el Seprona decidió abrir una investigación para corroborar si los hechos denunciados por particulares y asociaciones animales son reales.

Entre las distintas denuncias —hasta 16— los testimonios recogidos por PlayGround mantienen que el veterinario investigado habría incurrido en delitos de mala praxis y estafa. Concretamente, denuncian diagnósticos de "supuestas" enfermedades para los que no había las pruebas pertinentes; el cobro de precios desorbitados; la falta de medidas higiénicas e incluso la presencia de cadáveres en el frigorífico —según relató el Seprona ayer, hasta 12— sin bolsas estancas y sin aviso para que se los retiraran.

De momento, el Seprona ha detectado numerosas infracciones como las pésimas condiciones higiénicas de las instalaciones. Además, la clínica no estaba inscrita en el registro de la Conselleria. El instrumetal para realizar el radiodiagnóstico no contaba con la autorización de Industria.

Según las denuncias presentadas, el veterinario realizaba un diagnóstico de "supuestas" enfermedades del animal a simple ojo, sin hacer las pruebas correspondientes. "Había visitas en las que reclamaba hasta 500 euros por terapias holísticas, que después iban en aumento según la cantidad de pastillas y tratamientos", explica una de las denunciantes a PlayGround.

Muchos de los clientes se percataron de que la clínica carecía de los equipos adecuados para los diagnósticos y, algo más grave todavía, sospechaban de si tenía realmente la formación necesaria para detectarlos. Este viernes, el diario Última Hora recogía el testimonio de una mujer que denuncia presuntos malos tratos a su perra Laika en esa clínica.

Frente a la gravedad de las acusaciones, PlayGround ha contactado con la Conselleria de Medio Ambiente para confirmar si el veterinario podría haber falsificado el título con el que ejerce la profesión. Desde la Conselleria confirman que hay un expediente abierto pero indican que no pueden dar más detalles sobre el caso, debido a la Ley de Protección de Datos.

El veterinario trabajaba anteriormente en otro gran almacén, CanyPlant, que también estuvo rodeado de polémica por mala praxis y mal cuidado de los animales. Sin embargo, en su perfil de Linkedin, el veterinario omite esa información. Tan solo aparecen sus títulos obtenidos en Ecuador y Reino Unido.

A la espera de que terminen las investigaciones, ayer las redes sociales se hacían eco de la polémica. PlayGround ha intentando, sin éxito, contactar con el veterinario.

Sin embargo, una de las fuentes que quiso aportar su testimonio asegura que "es una persona muy cercana" al veterinario y dijo que era "todo mentira". La mujer mantiene que quizás las instalaciones no tengan las mejores condiciones higiénicas pero que el veterinario no es "ni un estafador ni un maltratador". Según su declaración, apounta a que problema se centra en el racismo, ya que es un profesional con doble nacionalidad: británica y ecuatoriana.

El expediente en curso de Medio Ambiente y la investigación de Seprona paracen contradecir sus declaraciones.

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