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La brutal tradición que cada año tiñe de sangre las Islas Feroe

Cientos de ballenas y delfines mueren desangradas durante la celebración del Grindadráp, uno de los festivales más brutales del mundo

Las Feroe son un archipiélago paradisíaco formado por 18 islas situadas en medio del Atlántico Norte. Sus casi 50.000 habitantes viven tranquilos, rodeados de verdes colinas, acantilados de ensueño y casitas de postal. Estas islas poseen una tradición ovejera muy importante y se calcula que hay más ovejas que humanos en el territorio. Incluso hay leyes que impiden estresarlas (a las ovejas). Una situación privilegiada de la que no gozan otros animales que habitan en la zona.

En las Feroe, cientos de cetáceos —sobre todo ballenas piloto y delfines— son asesinados cruelmente cada año en nombre de una tradición conocida como 'grind'. Una costumbre que provoca que, con la llegada del verano, las playas y las costas de las Feroe se tiñan de rojo sangre.

La matanza de la grindadrap, considerada por los feroeses como su fiesta tradicional más importante, se practica desde 1584. Cada verano, los habitantes de estas idílicas islas se lanzan al mar con sus barcas cargadas de piedras, garfios, cuchillos y cabos. Todo con un único objetivo: asesinar a cualquiera de las seis especies de cetáceos que tienen permitido cazar.

La matanza de la grindadrap, considerada por los feroeses como su fiesta tradicional más importante, se practica desde 1584

Cuando avistan a un grupo de animales, en la mayoría de los casos delfines calderones, las barcazas forman un semicírculo a su alrededor y lanzan piedras al mar con la intención de confundir a los sistemas de ecolocalización de los delfines. La finalidad es dirigir a los cetáceos a la playa. Los que no llegan a varar en la arena son conducidos a la fuerza mediante un garfio que va atado a una cuerda de la que tiran los feroeses que están en la orilla.

Una vez que estos pobres animales se encuentran varados en la orilla, comienza el festival. Niños y adultos participan en esta orgía de sangre.

Cuando están varados los hombres se meten en el agua para, con un arma que se compone de una vara metálica acabada en una punta de lanza, intentar seccionar la médula espinal entre las vértebras cervicales C1 y C2 para paralizar a la víctima. Después, con cuchillos, cortan los paquetes vasculares, los nervios y la musculatura de los cetáceos, provocándoles una pérdida de sangre abundante”, explican en el Informe sobre la matanza de los delfines calderones en las Islas Feroe, elaborado por la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA).

Durante todo este proceso, los delfines sufren una terrible agonía y un dolor insoportable que puede durar de 30 segundos hasta los 40 minutos. Sin embargo, la tortura ya había comenzado antes de llegar a la playa, cuando son acosados en el mar durante horas de angustia.

Desde que comenzaron los registros se han asesinado en las Islas Feroe 265.000 pequeños cetáceos. En el año 2013 se dio muerte a 1534 delfines: 1.104 de ellos calderones. El resto fueron delfines de Risso, delfines de flancos blancos y marsopas. En el 2014, gracias a la presencia de la organización para la protección de los océanos Sea Shepherd, se mataron solo 51 cetáceos. En el 2015 -y en base a una nueva normativa que impedía cualquier acto para proteger a los calderones, e incluso amonestaba a los turistas que vieran una manada de cetáceos por las Islas y no lo reportaran- hubo 490 calderones muertos a manos de los feroeses y amparados por la Armada danesa”, detallan.

Desde que comenzaron los registros se han asesinado en las Islas Feroe 265.000 pequeños cetáceos

Las Feroe es un país autónomo del Reino de Dinamarca, aunque se rige por muchas de sus leyes. De hecho, cuando hay un problema es el ejército danés el que acude a las Feroe para defender los intereses de sus habitantes. Aunque esos intereses vulneren los derechos de los animales.

Así quedó reflejado en 2014 y 2015, cuando este país envió a su Marina para arrestar a todo aquel que se opusiera pacíficamente a la matanza de cetáceos. Así se produjeron detenciones de numerosos voluntarios de Sea Sherpherd, una organización que lleva desde 1985 intentando acabar con esta macabra tradición. Dinamarca ha deportado a muchos de ellos y ha confiscado diversas lanchas de la organización. En el grind del año pasado las autoridades danesas incluso denegaron la entrada a las Feroe a los tripulantes del Bob Barker, un barco de la ONG.

“Esta matanza es ilegal según el convenio de Berna, que prohíbe matar mamíferos marinos”, inciden en el informe. Además, los calderones son una especie “estrictamente protegida” por la convención sobre la conservación de la fauna salvaje europea. Pese a todo, los feroeses alegan que los matan para alimentarse, cuando la realidad es que su consumo de carne de cetáceo es muy limitado. “La OMS recomienda no consumir la carne ni grasa de delfín ni ballena, o comerla como máximo una vez al mes”, explican en el informe.

Desde AVATMA, piden al Parlamento Europeo que exija a las Islas Feroe que dejen de matar cetáceos "para atenerse a las leyes europeas, ya que reciben subvenciones de la UE". Y finalizan: "Cuando una tradición provoca un sufrimiento atroz y completamente innecesario a un ser vivo, definitivamente debe abolirse".

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