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UK quiere cobrar un impuesto a las empresas que fichen trabajadores europeos

El secretario de Inmigración, Robert Goodwill, asegura que la medida pretende conseguir que las compañías "no dependan tanto de los inmigrantes"

La última propuesta del efecto Brexit consiste en cobrar un impuesto anual de 1.000 libras (1.150 euros) por cada trabajador europeo cualificado que se contrate. La medida entraría en vigor cuando Reino Unido deje finalmente de forma parte de la Unión Europea.

La medida la anunció esta semana el secretario de Inmigración Robert Goodwill ante la cámara de los Lores y, una vez más, consiguió crear polémica. Bajo la política del "primero nosotros", el Gobierno británico lleva acumulando una serie de propuestas nada populares como exigir una lista de los empleados extranjeros a las empresas o la denegación de la visa a los trabajadores que cobren menos de 30.000 libras anuales.

La última, la de cobrar a las empresas por contratar trabajadores europeos cualificados, ya está aprobada para los ciudadanos no europeos. Goodwill avanzó ayer que es bastante probable que se aplique a partir de abril. "Si una empresa quiere contratar a un informático indio durante cuatro años, tendrá que pagar 4.000 libras", zanjaba Goodwill.

Ahora, el partido conservador pretende aplicar esa misma medida a los trabajadores europeos cualificados que suponen un 15% de la mano de obra en el país.

Según Goodwill, el llamado "inmigration skills levy" o "el impuesto a los trabajadores cualificados" que penaliza la contratación de trabajadores europeos cumpliría una triple finalidad:  reducir el número de inmigrantes el Reino Unido; dar un trato preferencial a los trabajadores británicos y financiar al mismo tiempo los cursillos de aprendizaje para tres millones de jóvenes británicos hasta 2020.

"Los votantes del Brexit dejaron claro que no está haciendo lo suficiente para asegurar que nuestra gente cualificada consiga trabajo", dijo el secretario de Inmigración. "Haré todo lo posible para mejorar la economía británica y favorecer a los trabajadores británicos".

Un portavoz de Downing Street reconoció al diario El Mundo que la medida está en estudio, pero aseguró que de momento figura tan sólo entre "un número de opciones" para reducir la inmigración neta por debajo de los 100.000 trabajadores al año. La medida ha sido ya defendida ya públicamente por varios diputados conservadores y por el laborista Frank Field, que ha declarado que la considera oportuna "si el dinero se utiliza para formar a los trabajadores británicos".

[Vía: The Independent]

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