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En esta ciudad los pobres mueren mucho antes que los ricos: ¿culpa de la carne?

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El alto consumo de carne roja de baja calidad podría estar detrás del llamado "Efecto Glasgow"

PlayGround

30 Abril 2016 14:31

En Glasgow, la esperanza de vida de algunos barrios de la ciudad es la misma que la de países como Palestina o Albania. A su vez, 1 de cada 5 ciudadanos en edad laboral recibe prestaciones por enfermedad.

Se le conoce como Efecto Glasgow, y es un extraño fenómeno que provoca que esta ciudad tenga las cotas de mortalidad más altas de todo Reino Unido. Especialmente entre sus clases más desfavorecidas.

Los científicos han valorado diversas posibilidades que podrían explicar este comportamiento demográfico anormal: drogas, alcohol, violencia y terribles hábitos de salud.

Ahora, un nuevo estudio suma otra posible causa de este fenómeno. Según un grupo de investigadores de la Universidad de Glasgow, la respuesta podría estar en la carne barata y de baja calidad. Sí, ese bacon del desayuno se está cargando a la población de Glasgow.

El estudio, publicado en la revista Ageing, concluye que el fosfato que contiene la carne roja que consumimos podría incrementar la edad biológica de una persona en contraste con su edad real. Además, el fosfato se absorbe de manera más fácil en las carnes que contienen aditivos. Un alto consumo de fosfatos provoca una disminución de los telómeros, que son unas estructuras en los cromosomas que protegen el cuerpo de enfermedades como el cáncer, el Alzheimer o los problemas cardíacos. Y esto es lo que parece estar pasando en Glasgow.

Para comprobar su hipótesis, los científicos analizaron el consumo de carne en personas procedentes de las zonas más deprimidas de Glasgow así como de las más ricas. Los investigadores encontraron que los hombres de las zonas más pobres tenían niveles de fosfatos hasta un 7,4% más altos que los que vivían en las zonas ricas. Además, aunque en algunos casos el consumo de carne roja era igual entre los dos grupos, los hombres de las zonas menos deprimidas comían más frutas y verduras, alimentos que ayudan a contrarrestar el efecto de los fosfatos.

Uno de los responsables del estudio, el profesor Paul Shiels del Instituto de Medicina Oncológica de la Universidad de Glasgow, explicó que la principal razón por la que estas personas llevaban una dieta no saludable era por la falta de dinero: “es pobreza, no una decisión personal.

Hacer frente a la pobreza es la vía para solucionarlo. Es necesario que seas capaz de afrontar la compra de comida de buena calidad. Si no lo haces y no puedes tomar carne roja de buena calidad sin aditivos, vas a tener un problema”.

Quizás es el momento de que los habitantes de Glasgow se tomen en serio las recomendaciones de la OMS sobre el consumo de carne roja. Sobre todo si quieren llegar a cobrar la jubilación. 


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